h Malinorne: agosto 2004

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

agosto 22, 2004

Las cinco del viernes

1) ¿Hablas algún idioma extranjero? ¿Hay algún idioma que te gustaría aprender?

Umm. Las lenguas clásicas no cuentan, ¿no? No creo que quenya y sindarin se puedan catalogar de "extranjeras", claro. Aunque hay quienes desearían reimplantar el adûnaico como lengua oficial única en Nueva Númenor. Me gustaría aprender lengua pûkel; tiene que ser interesante. Y aprender órquico me podría servir para entender alguno de los exámenes de alguno de mis alumnos, sigh.

2) ¿Alguna vez has vivido en el extranjero?

Viví un tiempo en Ciudad Gondor. Llevo tiempo queriendo visitar Harad, pero todavía no ha habido suerte. A ver si cuando me jubile...

3) ¿Te gustaria ir a vivir a otro país?

¿Eh? Bueno, algunos dicen que La Comarca es un espléndido lugar de retiro. Cerveza, hierba de pipa, canciones todo el día... Pero no me gusta la cerveza, no fumo, y he oído cantar a varios hobbits. Y no. Umm. Quizás Lórien. Si me dan permiso de residencia, claro, que no es cosa fácil. Ni siquiera para profesores de quenya de ascendencia silvana.

4) ¿Qué cosas piensas que extrañarías de tu país?

La orcocola, si viviera en un sitio donde no hubiera orcocola. La Biblioteca Central de la Universidad... se me partiría el corazón si un Mar me separara de ella. Y la variedad inagotable que experimentamos en Nueva Númenor, Crisol de Civilizaciones (a ver cómo son este año las estudiantes de intercambio rohirrim). Meterme con Nolendur o con el profesor Inmarcar.

5) ¿Hay algún país en el que crees que no podrías acostumbrarte a vivir?

Pues... no creo que Mordor fuera de lo más acogedor, la verdad. Tanto fuego y eso. Aunque dicen que está muy reformado, que aquello de "líquenes resecos", de "Montes de Ceniza" y de "agua enlodada", sólo son leyendas y cuentos de viejas. Pero muchas veces los cuentos de viejas encierran grandes verdades; se lo oí a una tal Ioreth una vez. Además, está muy lejos del mar. Bueno, está el mar de Nûrnen, claro. Pero no es lo mismo.

Las Cinco del Viernes.

agosto 17, 2004

Contadores

La profesora de Estudios Haradrim, N'Dyé Olorûn, miraba desde su esbelta altura de ébano los dos contadores de visitas que el Dr. Eleder había colocado en su Bloc.

Y se marchaba, moviendo la cabeza tristemente, y recordando el célebre proverbio de su tierra:

Con un reloj sabes la hora. Con dos, no estás seguro.

agosto 16, 2004

Café tras la fiesta

La tarde relucía, soleada, sobre las terrazas que poblaban la señorial Avenida del Mallorn.

Andador Terronillo, joven estudiante de la UAN, observaba las mesas repletas de turistas orcos, elfos, enanos y demás. Era un espléndido día de verano. Sus ojos pasaban de una a otra mesa sin detenerse (excepto los pocos segundos que se demoró en la mesa que correspondía a una esbelta vanya que tomaba un té de flores ataviada con un bikini de ídem), cuando de pronto vio, sentado bajo una sombrilla, a una figura familiar.

-¡Dr. Eleder!
-¡Hombre, pero si es el señor Andador! Encantado, encantado; por favor, siéntese y tome un café conmigo; usted invita.

Andador parpadeó perplejo un momento, pensando "esto no suele ser exactamente así..." pero luego respondió: -Sí... claro, doctor Eleder, desde luego -y tomó asiento. El Dr. hizo una seña al camarero orco para que anotase el nuevo pedido-. ¿Y cómo usted por aquí?

-Bueno, vivo por aquí cerca -respondió Eleder-. Y me apetecía descansar un rato. Por cierto, ¿sabe que su nombre es francamente curioso? Podría significar "Tierra Larga" en élfico, si uniéramos quenya y sindarin de forma irregular; por otra parte, en un idioma inventado llamado "inglés" se podría traducir como "Trotter", nombre con resonancias mitológicas; y su apellido, por otra parte...

-Eeeeh, sí, sí, claro -cortó Andador-. Oiga... eh... estuvo usted en la fiesta de Dwimorwen, ¿verdad?

-Sí, en efecto, allí estuve. Por eso tengo que recuperar ahora algo del sueño perdido. Es duro seguir el ritmo de ustedes los jóvenes, ¿sabe?

-Oh, bueno... ¿Y qué tal estuvo?

-Estuvo bien, sí -respondió Eleder-. Encontré a un par de alumnos... Uno de ellos lleva meses diciéndome que me va a pasar el título de un cierto curso de quenya que supuestamente desconozco, pero siempre se le olvida mirarlo en el último momento. También estuve la señorita Dwimorwen, claro, tan elegante como siempre. Estuvimos discutiendo fechas para concertarle el examen de Primero de Tengwar; lamentablemente debo hacérselo de modo particular, pues no pudo asistir al examen de junio; claro que los profesores estamos para estas cosas...

"Sí, sí... lamentablemente..." pensó Andador, aunque se cuidó mucho de decirlo.

-Pero fue interesante. Hubo quien regaló a la señorita Dwimorwen el Atlas de la Tierra Media. No entiendo cómo se puede regalar un libro de texto en un cumpleaños, pero, -carraspeo- estas cosas pasan -carraspeo-. Uhm. A un compañero suyo que también celebraba su cumpleaños le regalaron una biografía de un famoso guerrero, llamado Conan, de la Saga Cimmeria. Me gusta la Saga Cimmeria -continuó, meditativo-. No tiene tanto detalle como la Saga Realidad, claro. Pero la ambientación es bastante más épica; y da bastante juego a la hora de realizar partidas de rol...

-¡Doctor Eleder! -cortó el alumno, asustado- ¿No me estará usted diciendo que juega al rol, verdad?

-Oh, no, no, en, absoluto, yo, desde luego, únicamente, claro, lo he estudiado con propósitos meramente escolásticos, sí, desde luego -respondió rápidamente Eleder, mientras jugaba con la cucharilla del café, de tal suerto que acabó por salir disparada y golpear la nuca del camarero orco, que estaba de espaldas viendo marcharse a la vanya que ya había terminado su té.

-En fin... que lo pasaron bien -dijo Andador, viendo al camarero contemplar enfadado las mesas, y al doctor poner cara de disimulo.

-Sí, sí, muy bien. Hubo mucho alcohol... No por mi parte, claro; usted sabe que yo soy abstemio, desde luego... Técnicamente abstemio. Casi no pruebo ni gota de nada. Mmm -Eleder se calló por un momento-. Además, no había Mercancía de Reyes, Pach-Aran. Ni limpe tampoco... hace tiempo que no pruebo el limpe... Ni sidra, claro; a ver si hablo con mi colega Inmarcar, o hago un viajecito a Vinyamar... pero el ron estaba bueno, sí. Con orcocola. -Andador ya hacía tiempo que había entendido el significado de la palabra "técnicamente" en el dialecto Elederiano, por lo que sonrió a medias- Ah, y luego los churros del desayuno. Claro que para entonces sólo quedábamos Gil-Galen, su consorte Elentan, el alumno aquel y yo. Jóvenes... en fin... -Eleder suspiró.

-Bien... Encantado de verlo, doctor, pero me tengo que ir -empezó el alumno, aunque, bajo la fija mirada del profesor, suspiró y colocó un billete de cinco númenóres sobre la mesa-. Ah, por cierto... me han dicho que se encontró con la Catedrática Gil-Galen allí, ¿no es así?

-¡Oh! Sí, sí que la encontré. Fue... toda una sorpresa. Pero me hizo mucha ilusión. En efecto, de hecho, tanta ilusión me hizo que la he enviado un pequeño regalito. Estoy seguro de que la encantará.

Y Andador se marchó, apenado por su billete desaparecido, pero pensando, por otra parte, "Esto se lo tengo que contar a mi amigo Luiyo".

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Y a un par de kilómetros de ahí...

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La Catedrática Gil-Galen contemplaba, ilusionada, el paquete que le acababa de traer un BalrogBedel. Era un regalo, no cabía duda. El lazo azul daba fe de ello, así como el paquete de colores con la leyenda "Espero que tengas felicidad antes de que partas del mundo" (típica fórmula élfica de felicitación, encontrada en un famoso manuscrito antiguo).

Gil-Galen comenzó a romper, emocionada, el paquete que envolvía el libro. Porque era un libro, tampoco cabía duda. No era una pluma, desde luego, ni un palanmóvil tampoco, a no ser que fuera un palanmóvil extrañamente grande y pesado. Y con hojas dentro. ¿Quién se lo habría mandado? ¡Qué ilusión!

Por fin consiguió abrirlo... y ¡por Manwë, Varda y todos los Valar! ¡Un ejemplar de "Trajes, Vestidos y Complementos Élficos de la Primera Edad, con patrones"! ¡Cuánto tiempo hacía que quería tener ese libro! ¿Quién la conocería tanto como para habérselo regalado?

Con manos temblorosas, tomó el libro, lo abrió por la primera página... y frunció levemente el ceño. Tomó aire, comenzó a pasar páginas... y comprobó por fin que, bajo esa aparente portada, colocada engañosamente, el libro era otro bien distinto: era un ejemplar de la primera edición en rústica del famoso "La lengua de los elfos".

"¡¡¡¡¡ELEEEEEEEEDEEEEEEEEER, TE MATARÉÉÉÉÉÉÉÉ!!!!!" -se oyó.

agosto 14, 2004

Una fiesta muy esperada

"Mr. Gandalf, bring me a ring, dum-dum-dum-dum..."

El Dr. Eleder canturreaba alegremente mientras paseaba por las anchas avenidas comerciales de Ciudad Númenor. Le habían invitado al cumpleaños de una alumna; y este hecho no era algo que ocurriera muy a menudo. Las relaciones entre alumnos y profesores en la UAN era materia de sesudas disquisiciones entre todo el estamento organizativo; desde el Rector Magnífico Arcadio Robles hasta el delegado sindical del Personal No Docente, el señor Puig, todos parecían tener ideas muy claras sobre lo que un profesor podía o no podía hacer con los alumnos (claro que el Rector y el señor Puig diferían en cuáles de esas cosas podían hacerse, pero eso es otro cantar).

La cosa es que el Dr. Eleder había aceptado gustosamente, y ahora se encontraba con un cierto dilema social. Tenía la vaga noción de que una túnica negra no era el atuendo más apropiado para una celebración de este estilo, asi que había salido a surcar las calles del barrio comercial de Ciudad Númenor, con el objeto de encontrar algo apropiado.

Su entusiasmo inicial se fue aminorando según iba dejando atrás algunas de las tiendas más afamadas. "Yves Saint Lórien... oh, vaya, cerrada" "Adolfo Cavada... oh, cerrada" "Zara-gamba, moda hobbit para los tiempos que corren.. ¡También cerrada!" Estaba viendo que acabaría en el Corte Gondoriano, como le pasaba siempre. ¿Había acaso un mandamiento divino al respecto que no le habían enseñado en sus tiempos de estudiante en la asignatura de Ética Valariana? "Y Eru, después de crear la Música, el sábado por la tarde descansó". No, estaba seguro de que no. ¿Entonces por qué no podía haber una órquica tienda abierta un sábado por la tarde en toda la Isla? "Si Morgoth Bauglir volviese..." musitó, enfurruñado (tras asegurarse de que nadie oía su blasfemia).

Tras varias horas de búsqueda, se dirigió de vuelta a su apartatalan, ya resignado, pensando en si le daría tiempo coserse algo de pasamanería en la túnica, cuando por fin reparó en la famosa tienda de ropa silvana donde compraba de joven: _Tuilarwa_, cuya enseña era precisamente un roble lozano y erguido. "¡Bien! Manwë ha oído mis plegarias" (el doctor podía pasar instantáneamente de la beatitud a las blasfemias contra los Valar, dependiendo de su estado de ánimo). Se dirigió al cajero automático de la Caja de Ahorros de Númenór, Endor y Otros (CANEO), donde guardaba los magros ahorros que su magro sueldo de catedrático le permitía, y tuvo que esforzarse en discutir con el palantír tesorero, que por una extraña razón, parecía haber entrado en un curioso bucle en el que su única posible respuesta era "No". El doctor pensó que esta característica parecía unificar a todos los tesoreros de todas las realidades (e incluso de alguna teoricidad). Por fin, consiguió extraer de las fauces del palantír, con más esfuerzos que los que necesitó Beren para cortar el segundo silmaril, un billete de veinte númenóres que parecía sonreirle irónicamente. El doctor suspiró, y entró en la tienda; de esta experiencia hablaremos en otro momento.

Finalmente salió con un par de prendas compradas y probadas, y su ánimo volvió a elevarse. Faltaban ya pocas horas para la celebración, y al doctor Eleder le encantaban las celebraciones, del tipo que fueran. Pero más aún cuando iba a estar rodeado de simpáticos y atentos jóvenes y jóvenas; cuando podría recordar los alegres tiempos de su juventud y mocedad, como aquella vez en la que secuestraron un autobús vestidos de vikingo y... El dr. carraspeó audiblemente, como para no dejar que sus recuerdos fueran demasiado lejos; algún viandante inclusó elevó una ceja, intrigado al ver a esa extraña persona que, embutido en unos improbables pantalones cortos veraniegos y unas bambas azules, carraspeaba como hablando consigo mismo...

Pero en fin, el día era propicio, pensaba Eleder (aunque no tenía demasiado claro de propicio para qué). El sol brillaba, los _lómelindi_ cantaban, y una fiesta de cumpleaños donde correría el limpe, el mirúvor y las orcocolas le esperaban... rodeado de amables y complacientes alumnos... y, sobre todo, lejos de las miradas inquisitoriales de todos sus colegas. Sí, iba a ser divertido. Y volvió a canturrear, mientras se acercaba ya a la puerta del edificio donde tendría lugar la fiesta:

"Be it the mightiest that I've ever seen.... EH??????"

Y en la puerta, mirando sonriente al dr., se encontraba la catedrática Gil-Galen, con su consorte Elentan.

-¡Hombre, Eleder! ¿Tú por aquí? ¡Qué alegría verte!

-Ehm... -Eleder se quedó paralizado por unos minutos- Este... sí, qué... alegría, ehm... ¿Qué haces tú aquí?

-Oh, es la fiesta de cumpleaños de una de mis alumnas de Costurería Friki, ¿sabes? Nos ha invitado, y es aquí donde vive. ¿Y tú? ¿Hay alguna librería de viejo donde vas a comprar algún incunabe de _La lengua de los elfos_? -Y le sonrió de nuevo, esplendorosa.

-Eh... no... yo... bueno, también me han invitado... es una alumna de primero de Quenya, y...

-¡¡Pero pero pero espléndido!! -cortó Gil-Galen, que le tomó del brazo y le llevó hacia el ascensor- ¡Estoy encantada! Pues subamos, subamos... Ay, qué suerte has tenido, ¿qué habrías hecho tú en una fiesta así sin una colega profesora que te cuidara, verdad?"

Y emprendieron la subida, mientras el doctor musitaba tristemente "sí... cierto... qué habría hecho yo, la verdad...". Y llamaron a la puerta de la fiesta.

agosto 12, 2004

Conversaciones estudiantiles

"clinc"
"POM"
"pssssssssssssss"
"GLUP"
-Pero... ¿Otra Orcocola más, Eleder? No me extraña que luego te salga la barriga que tienes...

El profesor Nolendur y el doctor Eleder charlaban amigablemente en la cafetería principal de la Universidad. A su alrededor, un buen número de estudiantes conversaban animosamente y se dedicaban a los más variados quehaceres. El Dr. Eleder tomó otro trago de su Orcocola, miró a los estudiantes y suspiró.

-Ay... la Universidad en verano... En verdad, querido colega, a veces añoro esos tiempos estudiantiles; esas jornadas interminables, dirigidas infatigablemente al estudio, la investigación y la Acumulación de Conocimientos...
-¿Estás de broma, Eleder? -dijo Nolendur, enarcando una ceja -¡Ni en tus tiempos ni en los de ahora se preocupaban los estudiantes por todas esas cosas! ¿De qué talan te has caído?
-Disiento, querido colega, disiento. ¡Mira a tu alrededor! ¿Es que no ves Infatigables Buscadores del Saber ocupando todo este espacio?
-No -contestó Nolendur-; veo Infatigables Consumidores de Cerveza, y eso en el mejor de los casos, cuando no toman brebajes salidos de Mordor como el tuyo -y echó una mirada de desprecio a la lata de Eleder, quien, como en desafiante respuesta, tomó otro largo trago de ella.
-Te equivocas, querido codocente. Basta mirar sus actividades para darse cuenta de su búsqueda insaciable de la ciencia, incluso en esta cafetería.
-¿Pero qué dices? -Nolendur comenzaba a creer que el calor había ablandado el cerebro de Eleder- Vamos a ver; ¿ves qué están haciendo esos de ahí?
-Desde luego; compartiendo el entusiasmo por un "magazine" de indudable contenido artístico.
-Leyendo el "PlayElf". ¿Y ésos de esa esquina?
-Practicando interesantes experimentos de estadística aplicada al azar, claro está.
-Jugando a los dados -suspiró Nolendur- ¿Y aquellos otros?
-Mmm... Pues ésos... diría que... ¡Vaya! No logro adivinarlo. Vayamos a enterarnos.

Y el Dr. se levantó y se dirigó hacia el grupo de jóvenes que, con unos papeles en las manos, parecían troncharse de risa. Nolendur se quedó observando a una distancia prudencial.

-Estimados jóvenes, ¿permiten que nos unamos a su alborozo? -Los jóvenes, como suele ocurrir en estos casos, se quedaron petrificados en mitad de una carcajada, y comenzaron a mirar a los lados buscando una inexistente vía de escape.
-Que nos digáis de qué os reís -terció Nolendur, en un tono ligeramente más directo.
-Eh... bueno... -comenzó el que el azar había dejado en posesión de los papeles- La cosa es... nos han pasado un texto... sobre conversaciones de alumnos, y...
-¡Oh, vaya! ¡Una demostración de mis teorías, estoy seguro! -cortó Eleder, tomando el papel de manos del alumno- Veamos qué pone... "BASH.org"? ¿Qué es eso? ¡Parece Lengua Negra!
-Bueno... en parte, no se distingue mucho, no -respondió el alumno, con una media sonrisa, siendo contestado con una carcajada por el resto.
-Bueno, ¿nos explicáis de una vez o qué? -interrumpió Nolendur, que comenzaba a impacientarse.
-Mire... Este papel contiene una recopilación de conversaciones de jóvenes, en algunas de las muchas cafeterías del continente. En concreto están tomadas en las cafeterías IRC de distintas ciudades... y bueno, son párrafos escogidos de esas conversaciones...
-Bien, bien... -Eleder tomó aire- De manera que estas cosas dicen los alumnos de hoy en día... Verás, pues, Nolendur; escucha -y comenzó a recitar:


FRAGMENTOS DE CONVERSACIONES EN CHATS - Página cordelera original BASH.org



<erno> uhm. He perdido una máquina... literalmente _perdida_. Responde al ping, funciona completamente, pero no puedo imaginarme en qué parte de mi apartamento estará.
-
<tatclass> MALDITOS BASTARDOS
<tatclass> eh...
<tatclass> hola.
<andy\code> Sí, una errata típica.
<tatclass> las teclas están muy cerca la una de la otra...
-
<tag> Ouroboros: juguemos al Pong
<Ouroboros> Vale.
<tag> | .
<Ouroboros> . |
<tag> | .
<Ouroboros> . |
<tag> | .
<Ouroboros> | .
<Ouroboros> Ooops
-
<NES> jajaja
<NES> Me bajé algo del Napster
<NES> Y el mismo tipo de quien me la bajé, empezó a bajársela de mi disco duro en cuanto terminé
<NES> Le mandé un mensaje y le dije "¿Qué estás haciendo? La acabo de coger de ti"
<NES> "recuperando mi canción, idiota"
-
<i8b4uUnderground> d-_-b
<BonyNoMore> oye, ¿cómo has hecho esa b invertida?
<BonyNoMore> espera
<BonyNoMore> déjalo
-
<Sui88> el 67% de las tías son estúpidas
<V-girl> yo soy del otro 13%
-
<frank> puedes ayudarme a instalar GTA3?
<knightmare> primero, cierra todos los programas que no estés usando
frank has quit IRC. (Quit)
<knightmare> ...
-
<xxxGirlygirlxxx> Muchas gracias por escucharme.
<xxxGirlygirlxxx> ¿Sabes que escuchas muy bien?
<xxxGirlygirlxxx> Por favor, dime algo.
<Sandaedar> Bueno, ya he vuelto.
-
<+kritical> christin: tienes que aprender a hacer las cosas por ti mismo...
<+Christin1> como lo hago eso
-
<Raven> Intenté poner "pene" en mi password de hotmail.
<Raven> Me dijo que mi password no era bastante larga. :(
-
<Tsk> oiuyniyu98h987h89yh87y98yjn987j987y897yhkiuk;''''
<Tsk> perdón... había una araña en mi teclado.
-
<Fireslide> la proxima persona que hable despues de esta lonea será kickeado :)
<Fireslide> perdon, linea
* Fireslide was kicked by Fireslide
-


-Y bien, Eleder... ¿Sigues opinando que los estudiantes de hoy están devotamente entregados al estudio y a la ciencia? -dijo Nolendur, mientras devolvían el papel a los estudiantes, que aprovechaban para huir a cafeterías con menos profesores.
-¡Desde luego, querido colega! -respondió Eleder, suspirando. -En realidad me dan envidia... ¿¿Sabes lo que hay que estudiar para ser capaz de decir cosas semejantes??


Más, en BASH.ORG

agosto 10, 2004

El Númenor Quest se hunde de nuevo

-Ummm...
"toc, toc"
"PLONNNGGGGGG"
-Vaya... veo que la seguridad del modelo es igual de buena que en el caso anterior -musitó con una media sonrisa el Dr. Eleder
-¡Eleder! ¡Qué alegría verte! -La figura rotunda y satisfecha del Dr. Amandil apareció de pronto en el hangar y se acercó con los brazos abiertos hacia Eleder -¡Cuánto tiempo! De verdad, pese a vivir ambos en Ciudad Númenor, no veas lo difícil que es encontrarnos... -el Dr. Eleder carraspeó- Bueno... Has oído las noticias, ¿verdad?
-¿Cómo no voy a oirlas, Amandil? -replicó Eleder- El proyecto más colosal, caro y absolutamente inútil de la UAN vuelve a la carga. No se habla de otra cosa en todo el campus.
-¡En efecto! ¡Otra vez surcará las profundidades del Belegaer para descubrirnos los misterios más insondables de la Tierra Media! ¡EL NÚMENOR QUEST! -y miró hacia arriba con una sonrisa triunfal, matizada un poco al descubrir un hueco donde estaba seguro de que hacía media hora había una placa de titanio.
-Ehh, ¿y cómo se os ha ocurrido volver otra vez con este proyecto, Amandil? -terció rápidamente Eleder, como para desviar sutilmente la atención.
-Bueno... -Amandil parpadeó un par de veces, pero dejó de lado la cuestión, volviendo a su tema favorito- Las aventuras que vivimos en la última singladura del Númenor Quest fueron tan excitantes, -"e inútiles", interrumpió Eleder-, que había mucha gente dispuesta a volver a embarcarse -"hundirse"-, querido colega, creo que la palabra técnica es "sumergirse", y decía, volver así a disfrutar de la intriga, la emoción, -"el miedo"- VALE YA, Eleder... Y por cierto, ¿no te animarías a embarcarte esta vez? Después de aquel problema que tuviste con UANBomber, el famoso asesino...
-No, no... Deja... lo veré desde tierra esta vez. Bueno, desde la isla. ¿Cuándo pensáis zarpar?
-Enseguida ya... en cuanto arreglemos unos problemas... por cierto... ¿cómo se habrá caído esa plancha de ahí...? -y el Dr. Eleder se escabulló silenciosamente por la puerta del hangar, mientras Amandil se rascaba la cabeza pensativo.



¡Enrólate en el NÚMENOR QUEST!
¡Pronto en sus palantíri... NQ, la Tercera Temporada!

agosto 09, 2004

Bloc del Dr Eleder

-En efecto, amigos, compañeros claustrales, alumnos distinguidos y/o vislumbrados... he abierto un Bloc. ¿Qué es eso, preguntaréis, qué extrañas modas ayudo a introducirse en nuestra Universidad, a qué sutiles pero a la vez destructivas tendencias doy paso, pábulo y puerta franca? Es simple, _a vanimar, vanimalion nostari_. Un Bloc es un tapiz en la Red Cordelera donde cualquier persona puede comunicarse con el resto de Arda, con comentarios, narraciones o reflexiones atinadas, profundas y sutiles como a buen seguro serán las mías. Los Blocs se han puesto de moda entre la juventud de la Tierra Media; y ¿por qué el insigne claustro de la UAN ha de verse desplazado de ellos? Desde mi puesto de Catedrático de Alto Élfico en la Universidad Autónoma de Númenor, abro este mi Bloc, y espero que sus páginas sirvan para que la comunicación entre docentes y docendos medre, crezca y se haga más fructífera, ágil y eficaz. Que el Mallorn que preside el Patio Central de nuestro campus, y que da nombre a este Bloc, sea testigo mudo y fiel de este su peregrinaje. ¡Los Blocs llegan a la UAN!

(Aplausos tímidos. Carraspeos varios. Actitud de perplejidad general. "Doctor Eleder, ¿no cree que el discurso le ha salido un poco... eh..." "¿Pedante, ibas a decir, Nob? No lo creo; aunque la verdad es que he copiado varias frases de un discurso de mi colega Nolendur de hace cierto tiempo. Así siempre tengo a quien echar la culpa". Profesores que se van marchando de la sala, unos meneando indignados la cabeza, otros suspirando. "Se ha vuelto loco, siempre lo supe". "¿Y esto no lo podemos quemar?" "Oye, ¿y qué era la frase en quenya esa que ha dicho?" "Eh... no sé, algo de animales" "Ah, vaya". La puerta se cierra por fin, dejando tras ella al Doctor Eleder con expresión de triunfo, y a Nob recogiendo los papeles que han salido volando tras el portazo)

agosto 08, 2004

-Ehm... Nob, ¿estás seguro de que es así?
-Sí, sí, doctor; usted sólo pulse ese último botón, y ya estará hecho.
-Pero... ¿y no se me inundará mi buzón cordelero de publicidad? No tengo ningún interés en alargar mis orejas, ni quiero ayudar a nadie a recuperar la fortuna del Rey Bladorthin, ni nada por el estilo, lo sabes, ¿no?
-Que no, doctor, esté tranquilo... Recuerde que esto está auspiciado por su amigo, el sr. Google...
-Mmm... En ese caso... de manera que sólo este botón... el que pone "Poste"...
-"Post", doctor, "Post". Quiere decir... ehm... quiere decir "correo".
-¿Lo ves? ¡Ya verás cómo...!
-Que no... verá... hágame caso...
-Bueno, bueno; pero como Arcadio me eche la bronca por colapsar los servidores cordeleros de la Universidad... Vale, pues ahora lo hago. ¿Y luego qué?
-Luego... pues podrá ir contando usted lo que quiera a sus alumnos, a los visitantes... O hacer lo que quiera con él. Bueno, usted me dijo que se lo instale... sabe para qué lo quería, ¿no?
-Eh... Bueno... claro, sí, sí, por supuesto, lo tengo muy claro. Eh... bien, gracias, Nob. Te veo luego.

El Dr. Eleder se quedó durante un rato mirando fijamente a su máquina de cordeles. Su fruncimiento de cejas delataba claramente el pensamiento que rondaba su cabeza: "¿¿Y yo para qué Balrogs quiero esto??"

Y finalmente, sus labios musitaron un "Bueno, ya puestos...", y sus dedos oprimieron el botón "Post".