h Malinorne: Café tras la fiesta

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

agosto 16, 2004

Café tras la fiesta

La tarde relucía, soleada, sobre las terrazas que poblaban la señorial Avenida del Mallorn.

Andador Terronillo, joven estudiante de la UAN, observaba las mesas repletas de turistas orcos, elfos, enanos y demás. Era un espléndido día de verano. Sus ojos pasaban de una a otra mesa sin detenerse (excepto los pocos segundos que se demoró en la mesa que correspondía a una esbelta vanya que tomaba un té de flores ataviada con un bikini de ídem), cuando de pronto vio, sentado bajo una sombrilla, a una figura familiar.

-¡Dr. Eleder!
-¡Hombre, pero si es el señor Andador! Encantado, encantado; por favor, siéntese y tome un café conmigo; usted invita.

Andador parpadeó perplejo un momento, pensando "esto no suele ser exactamente así..." pero luego respondió: -Sí... claro, doctor Eleder, desde luego -y tomó asiento. El Dr. hizo una seña al camarero orco para que anotase el nuevo pedido-. ¿Y cómo usted por aquí?

-Bueno, vivo por aquí cerca -respondió Eleder-. Y me apetecía descansar un rato. Por cierto, ¿sabe que su nombre es francamente curioso? Podría significar "Tierra Larga" en élfico, si uniéramos quenya y sindarin de forma irregular; por otra parte, en un idioma inventado llamado "inglés" se podría traducir como "Trotter", nombre con resonancias mitológicas; y su apellido, por otra parte...

-Eeeeh, sí, sí, claro -cortó Andador-. Oiga... eh... estuvo usted en la fiesta de Dwimorwen, ¿verdad?

-Sí, en efecto, allí estuve. Por eso tengo que recuperar ahora algo del sueño perdido. Es duro seguir el ritmo de ustedes los jóvenes, ¿sabe?

-Oh, bueno... ¿Y qué tal estuvo?

-Estuvo bien, sí -respondió Eleder-. Encontré a un par de alumnos... Uno de ellos lleva meses diciéndome que me va a pasar el título de un cierto curso de quenya que supuestamente desconozco, pero siempre se le olvida mirarlo en el último momento. También estuve la señorita Dwimorwen, claro, tan elegante como siempre. Estuvimos discutiendo fechas para concertarle el examen de Primero de Tengwar; lamentablemente debo hacérselo de modo particular, pues no pudo asistir al examen de junio; claro que los profesores estamos para estas cosas...

"Sí, sí... lamentablemente..." pensó Andador, aunque se cuidó mucho de decirlo.

-Pero fue interesante. Hubo quien regaló a la señorita Dwimorwen el Atlas de la Tierra Media. No entiendo cómo se puede regalar un libro de texto en un cumpleaños, pero, -carraspeo- estas cosas pasan -carraspeo-. Uhm. A un compañero suyo que también celebraba su cumpleaños le regalaron una biografía de un famoso guerrero, llamado Conan, de la Saga Cimmeria. Me gusta la Saga Cimmeria -continuó, meditativo-. No tiene tanto detalle como la Saga Realidad, claro. Pero la ambientación es bastante más épica; y da bastante juego a la hora de realizar partidas de rol...

-¡Doctor Eleder! -cortó el alumno, asustado- ¿No me estará usted diciendo que juega al rol, verdad?

-Oh, no, no, en, absoluto, yo, desde luego, únicamente, claro, lo he estudiado con propósitos meramente escolásticos, sí, desde luego -respondió rápidamente Eleder, mientras jugaba con la cucharilla del café, de tal suerto que acabó por salir disparada y golpear la nuca del camarero orco, que estaba de espaldas viendo marcharse a la vanya que ya había terminado su té.

-En fin... que lo pasaron bien -dijo Andador, viendo al camarero contemplar enfadado las mesas, y al doctor poner cara de disimulo.

-Sí, sí, muy bien. Hubo mucho alcohol... No por mi parte, claro; usted sabe que yo soy abstemio, desde luego... Técnicamente abstemio. Casi no pruebo ni gota de nada. Mmm -Eleder se calló por un momento-. Además, no había Mercancía de Reyes, Pach-Aran. Ni limpe tampoco... hace tiempo que no pruebo el limpe... Ni sidra, claro; a ver si hablo con mi colega Inmarcar, o hago un viajecito a Vinyamar... pero el ron estaba bueno, sí. Con orcocola. -Andador ya hacía tiempo que había entendido el significado de la palabra "técnicamente" en el dialecto Elederiano, por lo que sonrió a medias- Ah, y luego los churros del desayuno. Claro que para entonces sólo quedábamos Gil-Galen, su consorte Elentan, el alumno aquel y yo. Jóvenes... en fin... -Eleder suspiró.

-Bien... Encantado de verlo, doctor, pero me tengo que ir -empezó el alumno, aunque, bajo la fija mirada del profesor, suspiró y colocó un billete de cinco númenóres sobre la mesa-. Ah, por cierto... me han dicho que se encontró con la Catedrática Gil-Galen allí, ¿no es así?

-¡Oh! Sí, sí que la encontré. Fue... toda una sorpresa. Pero me hizo mucha ilusión. En efecto, de hecho, tanta ilusión me hizo que la he enviado un pequeño regalito. Estoy seguro de que la encantará.

Y Andador se marchó, apenado por su billete desaparecido, pero pensando, por otra parte, "Esto se lo tengo que contar a mi amigo Luiyo".

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Y a un par de kilómetros de ahí...

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La Catedrática Gil-Galen contemplaba, ilusionada, el paquete que le acababa de traer un BalrogBedel. Era un regalo, no cabía duda. El lazo azul daba fe de ello, así como el paquete de colores con la leyenda "Espero que tengas felicidad antes de que partas del mundo" (típica fórmula élfica de felicitación, encontrada en un famoso manuscrito antiguo).

Gil-Galen comenzó a romper, emocionada, el paquete que envolvía el libro. Porque era un libro, tampoco cabía duda. No era una pluma, desde luego, ni un palanmóvil tampoco, a no ser que fuera un palanmóvil extrañamente grande y pesado. Y con hojas dentro. ¿Quién se lo habría mandado? ¡Qué ilusión!

Por fin consiguió abrirlo... y ¡por Manwë, Varda y todos los Valar! ¡Un ejemplar de "Trajes, Vestidos y Complementos Élficos de la Primera Edad, con patrones"! ¡Cuánto tiempo hacía que quería tener ese libro! ¿Quién la conocería tanto como para habérselo regalado?

Con manos temblorosas, tomó el libro, lo abrió por la primera página... y frunció levemente el ceño. Tomó aire, comenzó a pasar páginas... y comprobó por fin que, bajo esa aparente portada, colocada engañosamente, el libro era otro bien distinto: era un ejemplar de la primera edición en rústica del famoso "La lengua de los elfos".

"¡¡¡¡¡ELEEEEEEEEDEEEEEEEEER, TE MATARÉÉÉÉÉÉÉÉ!!!!!" -se oyó.

2 Comentarios:

Blogger Luiyo dice...

Esperaré impaciente noticias del Sr. Andador :-D

11:19 p. m.  
Blogger Tae dice...

:O Yo quiero hacer regalos así.

2:15 a. m.  

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