h Malinorne: Las fechas que vienen

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

octubre 28, 2004

Las fechas que vienen

El Edificio Maglor, donde se ubicaba la Facultad de Filología, había quedado en silencio hace tiempo. Sólo los Penedés patrullaban sus pasillos, en un vano intento de borrar las huellas que los alumnos habían dejado durante el día. Pero la luz se dejaba traslucir por debajo de las puertas de algunos despachos, donde profesores infatigables apuraban las últimas horas de la jornada para cumplir sus labores académica.

El Doctor Eleder era uno de ellos. Una gran pila de hojas esperaban en una esquina de la mesa, para, tras ser revisadas por él, pasar a engrosar la pila de la otra esquina, más pequeña aún. Se trataba de los exámenes de los cuatro últimos días, que se acumulaban en su despacho -y en las memorias de los estudiantes- desde la instauración de esa política de "evaluación contínua".

Eleder tomó el siguiente examen de la pila. Lo observó durante un tiempo. Estaba en blanco. Era un prístino ejemplar de exámen vacío. Tras dar unos golpecitos con su pluma en la mesa, tomó tinta y grabó unas runas en él. Antes de colocarlo en la segunda pila, lo observó por un momento. "En un agujero en el suelo..." Sí, la cita era correcta. Aunque no esperaba que el alumno lo descifrara (pocos sabían leer runas en esos tiempos). Y si lo descubría, seguro que apreciaba el sutil humor.

El siguiente examen no contenía mucho más, la verdad. Sin embargo, una mirada al encabezamiento le hizo observar cómo el alumno había rellenado los campos con: "Nombre: Essë. Número: Notessë. Año: Loa". Eleder enarcó las cejas. No había nada más. Era curioso contemplar alumnos que no eran capaces ni de rellenar sus datos personales. Pero al menos éste demostraba conocer las traducciones al quenya de "nombre", "número" y "año". Suspiró, le puso un 1, y siguió adelante.

Cuando iba a corregir el tercero, sonó el palantír. Eleder lo miró ceñudo, pero aún así lo cogió.

-¿Sí?
-¡Eleder! No sabía si estarías aún ahí... ¿Qué tal?
-¡Arcadio! -se trataba del Excelentísimo y Magnífico Rector, Arcadio Robles- ¡Qué alegría vert... oirte!
-Sí, hacía tiempo que no hablábamos. ¿Qué tal va todo? ¿Sigues corrigiendo exámenes a todas horas?
-Sí, sí. La evaluación contínua...
-Eleder -le interrumpió-, deberías plantearte si elevar tanto tu nivel de exigencia es bueno... Piensa que podrías hacer que se esforzaran tanto, que al cabo, uno de tus propios alumnos acabara por reemplazarte.

Eleder enarcó las cejas; no había pensado eso.

-¡Pero no es de eso de lo que quería hablarte! La verdad es que... Oh, por cierto, ahora que recuerdo, ¿sabes dónde está Amandil? Hace tiempo que intenta hablar conmigo, pero no conseguimos coincidir, y ahora que tengo un par de tardes libres...
-Arcadio -dijo paciente Eleder-, Amandil ha zarpado hace días con el Númenor Quest.
-¡Oh! ¡Es cierto! Bueno... ya hablaré con él cuando vuelva, entonces. Pero bueno; tampoco era eso de lo que quería hablarte.
-Pues suéltalo, Arcadio; tengo aún una montaña de exámenes de tamaño Taniquetílico.
-Está bien... Escucha, Eleder, ¿has mirado el calendario últimamente? ¿Te das cuenta de la cosa tan importante que está a punto de ocurrir?

Eleder pensó. -Pues... ¿Las elecciones a Presidente de Ciudad Gondor?
-¡No, hombre! ¡Mucho más importante!
-Eh... ¿La Junta de Accionistas de la Microft?
-¡Mucho más importante aún, hombre!

Eleder comenzaba a quedarse sin Cosas Importantes en las que pensar. De repente, un rayo iluminó su cabeza, y respondió exaltante:

-¡Claro! ¡Ya sé a lo que te refieres! ¡La publicación del número 15 de Parma Eldalamberon, con su importante texto "Sí Quentë Feanáro", y...!
-No, Eleder... -se pudo oir suspirar al Rector- ¡Algo Realmente Importante, que ocurrirá dentro de dos meses justos! Estoy hablando de... ¡¡LAS FIESTAS DE YULE!!

* * * * *

Eleder recordaba... ¿Cómo iba a olvidarlo? Las fiestas de Yule, con las que se cerraba un año y se daba paso al siguiente... tantas veces tan celebradas en la Universidad. Tan esperadas por los alumnos. Y tan temidas por los profesores, al menos hasta que el Rector decidía quién iba a ser el encargado de organizarlas ese año. Y parece que ese año le tocaba a él. Como tantos otros años.

Eleder recordaba, y sus recuerdos le producían aún cierto temblor. Recordó al Saludador Sineldor, y sus vanos esfuerzos por procurarles un Árbol de Yule; recordó aquella Gala de Yule en el salón de actos de #tierra_media, y aquella visita de Los Tres Reyes Noldor, que acabó disuelta a disparos por la Guardia de la Ciudad... Momentos entrañables, sí. Salidos directamente de las entrañas. Y volvía a tocarle a él.

* * * * *

-Bueno... claro, Arcadio, será un placer. No te preocupes. Montaré algo para las fiestas de Yule. No hay ningún problema -Pocas veces una mentira había sido tan flagrante como ésta.
-¡Muchas gracias, Eleder! ¡De veras que te lo agradezco! A ver si montas una cosa bonita; este año tendremos invitados. ¡Bueno, te dijo que sigas examinando! ¡Pero recuerda lo que te he dicho!

Eleder colgó el palantír. El edificio ahora parecía aún más silencioso que antes. Yule... ¿Qué podría hacer? ¡Sólo tenía dos meses! Bueno, algo se le acabaría ocurriendo, estaba claro, pero...

Necesitaba ayuda, eso sí era obvio. No podría volver a ocuparse de todo. Bueno, tenía a sus ayudantes de siempre, pero necesitaría alguien más... alguien que conociera la Universidad de punta a punta, que hubiera pasado años y años por allí, viendo irse a alumnos y profesores... alguien que fuera capaz de trabajar sin pedir nada a cambio... Sí, estaba claro; necesitaba un Becario.

Tomó el palantír, marcó un número y, tras una breve espera, dijo por él:

-Buenas noches... ¿Señorita Eledhwen, por favor?

2 Comentarios:

Blogger Luiyo dice...

Bueno, ya contarás más acerca de esas fiestas... :-D

7:00 p. m.  
Anonymous Anónimo dice...

eledhwen: "Disculpe la espera, Doctor. Ud. sabe todas las tareas de investigación en las que me hayo inmersa. ¿En qué puedo servirle?"

9:22 p. m.  

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