h Malinorne: HITHLUMINATI - I

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

noviembre 08, 2004

HITHLUMINATI - I

Cuatro personas avanzaban apresuradas por los pasillos de la Universidad. El primero de ellos era el Doctor Eleder, con expresión de preocupación en su rostro. Le seguían dos jóvenes estudiantes, y cerraba el grupo Eledhwen, la sempiterna becaria de la UAN.

Ignorando las miradas de algunos alumnos, atravesaron el campus y llegaron a un despacho sin nombre ni placa. Eleder sacó una llave del bolsillo de su túnica, abrió la puerta y entró, seguido por el resto. Una pequeña nube de polvo se alzó cordial tras el golpe de la puerta al cerrarse, como saludando a los visitantes.

-Aquí estaremos seguros –dijo Eleder-. Es el despacho que me corresponde como Catedrático; no lo uso casi nunca. Bien, tomen asiento donde quieran.

Eledhwen, Celebnár y Feadûr se miraron. La invitación de Eleder parecía equivaler a “quédense de pie donde están”, a no ser que tuvieran el arrojo suficiente como para pelear con tomos y tomos de tratados de todas las ramas de la lingüística, algunos de ellos tan viejos que parecían haber estado encima de esas sillas antes de que se construyera el despacho, y que daban la impresión de estar escritos en sárati, en vez de en tengwar.

-Bueno –continuó el doctor-. Les presentaré, antes que nada. Eledhwen, Celebnár y Feadûr –Eledhwen dio dos besos a la estudiante, y después a su compañero-. Celebnár, Feadûr y Eledhwen –Los estudiantes se miraron, pero volvieron a darse los besos de rigor-. Feadûr, Eledhwen y Celebnár –los estudiantes volvieron a mirarse, luego miraron a Eleder y se quedaron parados-. Celebnár, Eledhwen y Feadûr. Eledhwen, Feadûr y Celebnár. Fead…
-DOCTOR!!!!!!! –bramó Eledhwen, haciendo parpadear sorprendido a Eleder, y esbozar una sonrisa a los otros- Siga, por favor.

Eleder suspiró, movió la cabeza y continuó: -Bueno. Celebnár y Feadûr son alumnos de la Universidad; están cursando este año su Beca de Colaboración, siguiendo los requisitos de la NOB (Normativa Oficial de Becas), y el Departamento, siguiendo un proceso imparcial, les he adscrit… les HA adscrito, quiero decir, a mí. Y Eledhwen es una veterana becaria del Centro; lleva más tiempo como becaria que la mayoría de los alumnos como alumnos, y que muchos profesores como profesores. Bien; les he convocado, porque necesito su ayuda.

-¡Diga qué necesita, Doctor Eleder! –dijo Celebnár, en tono elevado.
-¡Estamos para ayudarle en lo que sea! –concluyó Feadûr.
-Me da miedo, Doc –respondió Eledhwen-. ¿En qué problema se ha metido esta vez?
-No es ningún problema, señorita Eledhwen –le respondió, ceñudo, Eleder-. Tengo que cumplir un encargo del Rector; he de organizar este año las FIESTAS DE YULE.

Si Eleder esperaba un coro de suspiros atemorizados, de expresiones expectantes o de susurros temerosos, seguramente quedó defraudado al ver la cara de “¿Yule? ¿Eso qué es?” de Feadûr, de “¿Fiestas? ¿Fiestas? ¡Bien!” de Celebnár, y de “Oh, bueno, otra vez eso” de Eledhwen.

-Bueno, no hay ningún problema –dijo Eledhwen-. Hablaré con el señor Erestor, seguro que algo podemos hacer. Lo iremos pensando, y en diciembre volvemos a juntarnos para empezar a trabajar. No se preocupe; y ahora, si me disculp… -Eledhwen detuvo su mano, que estaba a punto de recoger su abrigo, al ver la expresión severa de Eleder-. Eh… es que, he quedado, y llego tard…
-Un becario nunca llega tarde, señorita Eledhwen; ni pronto; llega exactamente cuando le dejan –respondió Eleder, que sostuvo su mirada hasta que la semielfa volvió a sentarse-. Nada de diciembre. No volverá a ocurrirnos lo de todos los años. Empezaremos mañana mismo.
-Eh, uh, bueno, yo, es que… -Eledhwen pareció turbada-. ¿Trabajar en noviembre, Doc? Es que… bueno, mire, es que tengo un problema… Noviembre me viene un poco mal…
-¿Mal? ¿Por qué? –la cara de Eleder dejaba traslucir que pocas respuestas se considerarían correctas ante esta pregunta-.
-Eh… es que… bueno, se lo diré, qué Balrogs; tengo que realizar una tarea, dentro de una partida que estoy jugando con unos compañeros de Hithlum, mi tierra natal, sabe. Es muy importante; y creo que tardaré todo el mes en conseguirlo.
-¿Partida? ¿Jugar? –repuso Eleder-. ¡Ya estoy harto del tiempo que les llevan esas tonterías de juegos de cartas, de tablero y demás insensateces! ¿Pretenden convertirse así en gente de provecho alguna vez? –Eleder no vio a Celebnár dando codazos a Feadûr, que dio un respingo y buscó rápidamente algo con lo que esconder el reglamento de “La Leyenda de los Veinte Anillos” que llevaba consigo.

Eleder y Eledhwen se miraron fijamente. Desafiantes. Ya el despacho había estado silencioso, pero en comparación con el silencio que se hizo mientras el silvano y la semielfo se miraban, el anterior silencio parecía el sigilo de una manada de olifantes cargando contra un almacén de porcelanas. Celebnár y Feadûr entendieron que se hallaban ante un verdadero duelo de voluntades, sigiloso y callado; parecía que en cualquier momento iban a comenzar a arrojarse al techo golpeando con sus báculos.

Por fin, Eleder suspiró, miró a Eledhwen y le dijo: -Está bien, señorita. ¿De qué recontraBalrogs de juego se trata?
-Es… un juego muy famoso por el norte, Doctor –respondió Eledhwen, respirando-. Trata de… bueno, conquistar el mundo, manipular a la sociedad, esas cosas, ya sabe. Se llama HITHLUMINATI.
-¡Oh, bueno! Por lo menos no se trata de Saga Realidad. Bien; pues le diré lo que haremos –Eleder se levantó, hizo un gesto a sus colaboradores, tomó su abrigo y se dirigió a la puerta-. Saldremos ahora mismo con usted; nos explicará su problema, se lo resolveremos, y podremos ponernos a trabajar de una vez. Vamos –y les hizo una seña para que salieran. Algunos de los manuscritos suspiraron aliviados.
-¡Doctor Eleder! Pero… ¡no puede hacer eso!- No es… bueno, es un juego que… Yo no, usted no… Usted es un Catedrático, no puede…
-¿Que no puedo qué? Muchos intentaron retar al Doctor Eleder, y pocos pudieron contarlo. Vámonos. Y usted, señor Feadûr, deje sobre la mesa la carpeta con los facsímiles de la primera edición del Valaquenta con la que ha escondido ese estúpido libro de los Veinte Anillos. ¿Cómo puede jugar a eso? Por lo menos, Tierras de Tinieblas tienen un pase. Siempre que no salgan Hombres-Huargo, claro. Odio a los Huarguinos –Feadûr dejó, asustado, la carpeta sobre la mesa, y siguió a Celebnár, expectante, y Eledhwen, preocupada.

Hithluminati les esperaba.



(Nota: Toda relación de esta serie de posts con el juego Illuminati es totalmente casual y no ha sido buscada por el autor. Es curioso que siendo así haya salido tan parecido, ¿verdad? Sí, yo también me he extrañado)

2 Comentarios:

Blogger elwen dice...

Fiesta! Fiesta! yo quiero yo quiero ¿hay que ir de etiqueta? ¿es por invitación? (Todos sabemos que no podré ir pero de ilusiones vive el pobre xD)

La Peke

12:25 p. m.  
Blogger DrEleder dice...

No se fíe usted, señorita Elwen... hay muchas formas de acceder a la UAN. Daremos noticias próximamente.

Y no, NO IRÁ POR INVITACIONES. Ya hemos tenido suficientes de éstas.

11:54 p. m.  

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