h Malinorne: El regalo de Psicobyte

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

febrero 05, 2005

El regalo de Psicobyte

El profesor Danniel, de la Facultad de Filología Fantástica de la UAN y director de la prestigiosa revista Lambenyáre, caminaba por los pasillos de la Universidad acompañado de uno de sus alumnos.

-¡Profesor, le digo que tiene que admitirme este artículo en la revista! -porfiaba éste, mientras andaba siguiendo el paso del profesor.
-Te he dicho cien veces que no, Aglarûk -respondió Danniel, con expresión tranquila, pero a la vez algo aburrida.
-¡Pero es toda una revelación! ¡Nadie se ha atrevido a tanto! -continuaba el alumno, fatigado de mantener el ritmo de su profesor.
-Si nadie se ha atrevido a tanto, por algo será -contestó Danniel, que empezaba a impacientarse.
-¡Pero es cierto! ¡No tiene ningún fallo, es una teoría inapelable! !Es...! -y Danniel se paró, haciendo que el alumno trastabillara; se puso frente a él y le dijo:
-Vamos a ver, Aglarûk: ¡tu artículo es una demostración de cómo la lengua original de los hobbits, antes de encontrar a los humanos, era la Lengua Negra!
-¡Claro! -respondió éste, emocionado- ¡Tengo todas las pruebas! ¡El acento de una localidad de las afueras de Delagua tiene la misma tonalidad acentual que el órquico bajo! ¡Un estudio entre doscientos nombres hobbits demuestran que ninguno de ellos acaban en "-o", letra inusual en Lengua Negra! El...
-Porque los doscientos nombres hobbits eran DE MUJERES, Aglarûk -cortó Danniel.
-¡Bueno, eso es un detalle! ¡Pero hay más! ¡Los nombres de las tabernas como el Dragón Verde son...!

"Es imposible... no me libraré de él", pensó Danniel, cuando de pronto se le ocurrió una idea: "Lo llevaré ante Eleder. Seguro que él consigue aburrirle". Y, tomando por el hombro al alumno, le espetó:

-¿Sabes lo que te digo? Te llevaré ante mi colega Eleder, que también está en la redacción de la revista. Convéncele a él de tu teoría.

Y, con el alumno exhalando satisfacción por todos sus poros, Danniel comenzó a andar hasta el despacho del Dr. Eleder. Llamó suavemente, pero, al no recibir respuesta, giró la manilla y entró.

Obviamente, se había equivocado. "Caramba... qué despistado soy", pensó; "Esto parece un despacho de un catedrático de Derecho Valiano... ¿Dónde habré torcido mal?"

-Vamos, Aglarûk -le dijo-; me he confundido, aquí no es -y comenzó a deshacer el camino.
-Pero... profesor... -le dijo Aglarûk, que estaba mirando una plaquita reluciente de bronce al lado de la puerta -Aquí pone claramente "Doctor Eleder, Catedrático"... ¿Seguro que no es?

Danniel ya estaba perplejo. Miró en la plaquita, y, efectivamente, ponía eso; ¿habría otro Eleder en el profesorado? Le costaba creerlo... y además, los despachos de al lado eran de otros profesores de quenya, el doctor Imrahil y el señor Undomion... De manera que, titubeando, abrió de nuevo la puerta y entró.

No pudo creer lo que veía. Habían desaparecido las montañas de latas de orcocola; las paredes, antaño pintarrajeadas con anotaciones en sarati, estaban ahora cubiertas por cuadros y tapices de motivos mitológicos; las mesas ya no eran de conglomerado, sino de verdadera madera de pino de Dorthonion; los fluorescentes habían sido sustituidos por arañas gigantes del estilo de Eregion, y multitud de detalles ornaban sus estanterías, que en vez del metal herrumbroso de antes, ahora eran de roble del Bosque Negro (o, si no, al menos una buena imitación).

Danniel estaba maravillado. Los libros habían sido limpiados y arreglados; ya no había ninguno por el suelo... y cuando miró hacia abajo, vio que, de hecho, el suelo lo poblaba una estupenda alfombra Variag con ribetes de piel de oso. Aglarûk, mientras, esperaba al lado de la puerta, pensando "¿Por qué pondrá esa cara?".

Danniel, por fin, con un hilo de voz, preguntó: -...¿Eleder?

Y por fin, habituándose sus ojos a la nueva luminosidad, descubrió a Eleder. Estaba en una esquina, de pie, con las manos agarradas a una silla (de madera de brethil y tapizada), y parecía en estado catatónico; sólo sus ojos se movían, casi enfebrecidos, por cada uno de los detalles de la sala. Parecía llevar así horas, sin ser capaz de hablar ni de moverse.

Danniel comprendió que tenía que actuar. Tomó un valiosísimo ejemplar rechapado del primer tomo de los Parma Eldalamberon, y, pensando "Seguro que esto le hace reaccionar", se colocó frente a Eleder, y, suspirando, le golpeó con él en el estómago.

Eleder se dobló, golpeándose de paso la cabeza con una estantería. -¡Danniel! ¡Deja eso! -le gritó- ¡Sabes que esos números están descatalogados, y valen una fort... Eh... hola, Danniel -terminó, calmándose.
-Y bien, Eleder... ¿qué Balrogs es todo esto? -dijo Danniel, abarcando todo el remozado despacho con un ademán de su mano.

Eleder le miró sin hablar. Danniel pensó: "Como vuelva a ponerse catatónico le golpearé en otro sitio que no es el estómago". Pero por fin, Eleder suspiró, y le dijo:

-Mira... ¿conoces esto? -y le mostró un papel repleto de extraños sellos.
-Oh, claro... El Amigo Invisible... Lo conozco, desde luego (de hecho, llevaba unos días sin salir de su despacho viendo episodios de _Cirion Cúron_ gracias a dicho amigo). ¿Y? ¿Te ha regalado un billete de lotería que te ha tocado? Es curioso que no te lo hayas gastado en orcocolas...
-¡No! -a Eleder no le salían las palabras, cosa rara en él- Ha sido... apareció alguien... un tal Psicobyte...
-No me suena a élfico... ¿Lengua Negra, quizás?
"¡Un hobbit arcaico!", se oyó detrás, mientras el ya mentado ejemplar de _Parma_ salía disparado hacia la puerta y se le oía golpear contra algo blando. "¡Ay!"

-Pues -continuó Eleder-, el... yo... eh... -nuevamente, Eleder comenzó a respirar agitadamente, como perdiendo el aire.
Danniel movió la cabeza. -Venga -le dijo-; te invito a una orcocola y me cuentas -y, tomándole del brazo, le llevó hasta la cafetería de la Universidad, seguidos por un alumno que no terminaba de entender qué tenía que ver esto con su artículo sobre hobbits.

***************

La cafetería seguía siendo, como siempre, el lugar más concurrido de la Universidad. Entre los entrañables gritos de los alumnos ("¡Eh, tú! ¿A quién has llamado enano?", "¿¿Que que que el examen de Hobbitsofía es mañana?? ¡Ay, Eru, no puede ser...!", "A ti te lo he llamado, Barâk Zirakgund. ¿Algún problema?", "Fíjate... esa elfa de ahí nos está mirando a ti o a mí", "Puede ser, pero se está magreando con el noldo que tiene al lado", "Ah, vale. No, que pensaba que le habías llamado enano a aquél de ahí... que es tan rohirrim que sólo le falta el caballo"), Eleder y Danniel tomaban una orcocola con tranquilidad.

-¿Más calmado ya? -preguntó Danniel.
-Sí, sí; muchas gracias, colega -le dijo Eleder-. En fin; en resumen, que me apunté a esto del Amigo Invisible, pero no esperaba que fuera a recibir... ESTO.
-Una redecoración de todo tu despacho... -murmuró Danniel- La verdad es que es un regalo verdaderamente trabajado. Pero, y ¿quién o qué es Psicobyte?
-No lo sé -movió la cabeza Eleder-. Me dejó esta tarjeta, y desapareció. Dijo algo como "No sé si estaría muy a gusto en este mundo vuestro, pero espero que así a ti se te haga más agradable", y no supe nada más. Habría querido agradecérselo; pero claro... ni siquiera pude abrir la boca. Y luego vi todo eso... y lo que no pude es cerrarla.
-Mmm... Es curioso -dijo Danniel-. Quizás fuera alguien de otro mundo, en verdad. Hay quien dice que existen otros mundos aparte de Eä, otras realidades...
-Ésa no es una idea muy tolkieniana -replicó Eleder, frunciendo el ceño.
-¿Por qué no? -respondió Danniel, mientras dejaba su orcocola y sacaba unos númenóres para pagar (ya conocía a Eleder) -Según Tolkien, nosotros no somos más que una subcreación, realizada en otra creación... y al igual que nosotros hemos sido subcreados, hay que pensar que otros mundos pudieron serlo igualmente, ¿no?

Danniel se levantó, y mientras fue a pagar a la barra, miró por redor de la cafetería y terminó:

-Y, entre dos subcreaciones... ¿por qué no puede haber crossovers?

Y Eleder quedó en silencio... pero, unos minutos después, una sonrisa comenzó a aparecer en su cara.

*********

Gracias, Amigo Invisible 2004. ¡Gracias, Psicobyte!

6 Comentarios:

Blogger Susan Sto Helit dice...

Realmente le quedó muy bien... no me importaría tener así mi despacho... el problema es que todo sería una extraña gama de negros, y perdería la gracia. ;)

2:40 p. m.  
Blogger Angel Undómion dice...

Doctor Eleder... qué estará tramando usted... es más fácil en estos días entrar en la mente de un enviado de Morgoth que de un catedrático Quenya.

6:40 a. m.  
Blogger elwen dice...

A mi se me sigue haciendo algo extraño visitar su nuevo despacho. Espero que usted se habitue más pronto que yo, aunque creo que eso lo demostrará el número de libros esparcidos por el despacho a lo largo de una semana.

5:21 p. m.  
Blogger Luiyo dice...

Y recibe mención especial entre los mejores regalos del Amigo Invisible!! :-D :-D

1:37 a. m.  
Blogger Psicobyte dice...

De nada, Profesor. Ha sido un verdadero placer.

El caso es que no tuve demasiado tiempo para dedicarle a esto (y, además tuve que aprender a manejar el tema este del Blogger), de modo que, si está descontento con cualquier cosa, solo tiene que decirlo, y veremos qué puede arrelglarse.

8:01 p. m.  
Anonymous Crystal dice...

Jejejeje, muy bonito, así que en esto ocupas tu tiempo en lugar de venir a vernos, eh? Pues que sepas que nosotros también hemos cambiado de casa, y al parecer de decoración. Y van XVI....

Crystal McPotter (por desentonar entre tanto tolkiniano)

10:56 p. m.  

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