h Malinorne

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

enero 13, 2006

El Doctor Eleder entró en la clase. Avanzó, con pasos cortos pero dignos, por delante de la vieja pizarra, en donde las inscripciones en tengwar estaban ya casi gastadas por el tiempo. Los ojos de sus alumnos estaban fijos en él. Todo era silencio.

Eleder se sentó. Tomó por un momento los papeles que, ya con algo de polvo, esperaban en el escritorio; los dejó suavemente de nuevo en la mesa. Sus dedos tamborilearon sobre ésta. Miró a sus alumnos, suspiró... y, tomando aliento, comenzó:

-Decíamos ayer...


* * * *


-¡¡Señor profesor!! -un chico delgadito y con gafas levantaba frenéticamente la mano desde la quinta fila de la clase, casi saltando en el asiento para hacerse ver mejor. Eleder resopló. ¿De nuevo ese Harry Bolger iba a fastidiarle la clase? Es verdad que no había resultado ser tan intratable como cuando le conocieron, pero siempre encontraba algo para intentar sobresalir. Veamos con qué salía ahora...

-¿Sí, señor Bolger? -respondió el Doctor, con una media sonrisa. Habría sido un momento perfecto para dar una calada a su pipa y hablar con ella en la boca, de no mediar la azarosa casualidad de que el Doctor Eleder nunca había fumado en pipa. Ni en nada, al menos dentro de la Historia Conocida.

-Señor, señor... ¿He entendido bien, si creo que ha intentado usted remedar, para conseguir un efecto dramático que realce su vuelta a las clases, aquella famosa frase con la que el profesor Fraluis Deleond, en el siglo XVI de la Séptima Edad, recomenzó su enseñanza en la Universidad de Acebeda tras abandonar la cárcel de la Tolkisición donde había pasado varios años?

Eleder se aclaró la voz (algunos alumnos menos respetuosos con el eufemismo lo habrían descrito simplemente como "carraspeó"). Quizás había pensado mal: Bolger estaba meramente contento de haber captado la Alusión Histórica que él tan ingeniosa a la par que hábilmente había deslizado en esa primera frase. Y quería que el Catedrático se lo confirmara. Bien, pues lo haría.

-En efecto, señor Bolger; ésa ha sido precisamente mi intención. Muy bien captado; felicidades. Y ahora...

-Pues se ha equivocado -cortó Bolger. Se oyeron unas risitas de una estudiante pelirrojada situada en una esquina, a duras penas sofocadas-. Los historiadores actuales han demostrado que Fraluis Deleond nunca pudo llegar a pronunciar esa frase. En primer lugar, señor profesor, si la hubiera pronunciado habría sido en el dialecto Oestron clásico, _Dicebamus Hesterna Die_. Además, el contexto hubiera sido ahistórico, dado que el profesor Fraluis nunca volvió a su cátedra primitiva, sino que le fue concedida una cátedra distinta; en esa época las cátedras duraban cuatro años, y además el profesor había renunciado a la suya durante su encarcelamiento, por lo que la referencia no habría tenido ningún sentido real. Sí hubiera valido como símbolo, es cierto, pero la verdad es que el propio Fraluis, como se explica aquí, "el propio Fray Luis prefirió otro símbolo para expresar su actitud: Hizo dibujar un roble podado o atacado por un hacha: es sabido que la poda mejora el crecimiento de muchos árboles; y en la segunda oda a Felipe Ruiz escribe:

Bien como la ñudosa / carrasca, en alto risco desmochada / con hacha poderosa / del ser despedazada / del hierro torna rica y esforzada...

Es decir: en lugar de herirlo o abatirlo, sus enemigos no habían hecho sino acrecentar la fuerza, la energía moral y física, y la creatividad de Fray Luis. Nunca se había sentido tan seguro de sí mismo como después de pasar aquellos años en la cárcel"

-Además, señor profesor, parece que la adscripción de la anécdota proviene de un tal Nicolai Crusenii, en su Pars Tertia Monastici Augustiniani, publicada después en Imladris en el siglo XIX de esta Séptima Edad, como se puede ver en su capítulo 10. Claro que -cambió, de repente, al observar la tez del Doctor, que iba pasando del gris troll al violáceo uruk, como en el estadio anterior a su transformación en Catedrático Berseker-, usted ya sabía todo eso, ¿verdad? -Eleder, muy lentamente y con la mirada fija en el alumno, asintió. Bolger tragó saliva- Ehm... y por eso... ha dicho la frase únicamente de modo metafórico, y como una especie de "alusión a una alusión", sin querer en ningún momento darle visos de historicidad, ¿no es cierto? -Eleder asintió de nuevo. Bolger volvió a deglutir- Ehm... pues... siendo así... ehm... ¡Muchas felicidades por su regreso, doctor Eleder! Y nada más -y se sentó raudo de nuevo en su pupitre.

La atmósfera dramática había regresado. Eleder, tomando aire de nuevo, continuó:

-Y ahora, si me permiten continuar... -toda la clase asintió como un solo hobbit, excepto la muchacha pelirroja del rincón, que, obviamente, no podía contener su risa por mucho que lo intentara. Eleder volvió a echar de menos tener una pipa, y en su mente se fue formando Una Decisión- Como decía... Decíamos ayer el catedrático Amandil y yo, mientras charlábamos en la cafetería -y la pétrea mirada de Eleder sonó como un latigazo de Balrogbedel contra la cara del alumno Bolger, quien empezó a silbar "Los enanos van a la guerra" mirando distraídamente para otro lado-, que seguramente no iba a recordar a ninguno de mis alumnos cuando volviera a la clase. Lamentablemente, no ha sido así. En cualquier caso, tómense el resto de la hora libre. Y preparen para mañana la lista de ríos de Beleriand. Fuera todos. Ah, y usted, señorita Altariel, venga a verme después de las clases -terminó, señalando a la risueña muchacha de la esquina, que lloraba de la risa aún cuando atravesaba la puerta del aula.

-Y en todo caso, esto me ha enseñado una lección -dijo, mientras recogía sus papeles, a alguno de los alumnos más rezagados que se detuvieron para escuchar-. Ahora entiendo que esa imagen de la pipa con la que siempre se representa al Señor T no es azarosa. A partir de ahora... El Doctor Eleder Fumará en Pipa En Sus Clases. Y esto no volverá a ocurrir. Mi Imagen de...

-¡Doctor Eleder! -fue cortado de nuevo, esta vez por uno de los más prestigiosos nuevos profesores de Filología, el señor Undomion.

-¿Sí, Undomion... qué pasa ahora?

-¿Lo ha oído ya, doctor Eleder? ¡El Rector ha decidido que la UAN va a aplicar la directriz formulada por el Gobierno de Ciudad Númenor, y a partir de mañana se va a prohibir fumar en la totalidad del recinto de la Universidad! ¡Lo mal que le va a sentar esto al profesor Adanost, ¿verdad?! ¡Bueno, voy corriendo a avisárselo a Amandil! ¡Namárië!

-Namárië, sí... Le sentará mal... sí... y ¡SEÑORITA ALTARIEL! ¡YA HABLAREMOS USTED Y YO! -dicen que nunca se había oído una risa tan clara (y alta) al Oeste del Belegaer, desde aquella vez de Hurin y Morgoth. Pero claro, eso también dicen que fue una leyenda...

5 Comentarios:

Blogger Altariel dice...

Ya voy profe... Por cierto... xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD.

3:39 p. m.  
Anonymous Undómion dice...

-¡Bueno, voy corriendo a avisárselo a Amandil! ¡Namárië!-, el señor Undómion salió raudo del aula pero dirigiose extrañamente no a donde momentos antes había proclamado. Fué directo al baño de Néri (y -horror- Casári) pasando antes una mirada sombría a un hombre que colgaba un reluciente letrero en el dintel de la puerta... °

Se dirigió deciso al rincón más oscuro de la inhospita habitación y sacó una cajetilla de cigarros... a medio acabar.

°"Prohibido fumar"

Un gusto tenerle de vuelta Doc!!!, me siento halagado =D.

5:37 a. m.  
Anonymous keleb-dûr dice...

Y a mi no me pinta el boli ¡tsch!....si al menos tuviera una radio......XDDDD
Olatz

1:08 a. m.  
Anonymous Celebnár dice...

Celebnár silbó distraídamente mientras rebuscaba en su estuche y pasaba un boli nuevo a su compañera Keleb-Dûr y en voz baja musitó "si es que sin radio no sé qué va a ser de nosotros, ¡y más de aquellos que ahora tengan que dejar de fumar!
Mal momento para decidir pasarse a la pipa nuestro augusto profesor... Oye, a todo ésto, ¿tienes por ahí algún libro de geografía? es que lo de los ríos se me da fatal. Además, ¿ésta no era clase de quenya? ¿para qué quiere que nos preparemos los ríos de Beleriand?"

5:48 p. m.  
Blogger keleb-dûr dice...

Yo el libro de Geografía lo he fotocopiado-susurró Keleb-dûr, mirando de reojo a Celbnar- que paso de gastarme una pasta gansa. Igual lo de prepararse los ríos de Beleriand quiere decir que estudiemos la etimología de sus nombres, ¡yo qué sé!, tú síguele la corriente que si no el Doc se pone muy violento.

11:24 a. m.  

<< Principal