h Malinorne: La Historia Sigue - 1

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

enero 13, 2006

La Historia Sigue - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Reseteó los superordenadores de Silicon Valley que habitualmente trabajaban en coordinación con la NASA para el programa SETI de búsqueda de señales extraterrestres. Bill accedió a ellos por medio de una clave maestra que le permitía entrar en todos los ordenadores que funcionaran bajo el sistema operativo que él mismo había diseñado. El servidor central respondió a la clave:

** Bienvenido Creador **

>> insert command

Bill insertó en la memoria su última creación, el programa de Búsqueda semi-Inteligente de Localización Lógica (B.I.L.L.), una joya que encontraba coincidencias lógicamente anormales en entornos variables. El programa ahora alojado en el servidor extendió una línea de comandos:

>> insert data

Bill se apresuró a insertar los datos de la primera partida de ajedrez entre A. y Alsandir: d4, d5, c4, c6, cf3…. Bill tenía esta información porque había intervenido el buzón de correo de A. y estudiado todos sus mensajes, en ellos, discurría lo que a primeras luces parecía una inocente partida de ajedrez entre dos amigos, pero él creía que había más de lo que parecía. Cinco minutos después el servidor central podía empezar a trabajar. Repartió diversas tareas entre los cientos de potentes ordenadores que estaban bajo su control, cada uno rastreando un posible campo de coincidencias en todas sus variaciones, analizando, comparando, estrujando hasta el último bit de información que componían el tablero y los movimientos. Bill se podía sentir satisfecho, y de hecho así lo hacía, los resultados podían tardar días, semanas, en serle entregados, pero era un auténtico placer poner en funcionamiento la mayor fuente de información que el saber humano había reunido hasta el momento. Y por primera vez en meses pudo descansar sosegado.

Quizá no habría estado tan tranquilo si los superordenadores no hubieran abandonado lo que hasta el momento habían estado haciendo: rastrear en busca de señales. Porque aunque el tanto por ciento de las señales que podían ser analizadas era muy pequeño aún contando estas máquinas, quizá sí habrían captado las vibraciones que poco antes empezaron a inundar el aire, vibraciones claramente rítmicas. Quizá los ordenadores lo habrían interpretado como un código matemático, el único lenguaje universal que aspiraban a compartir con una posible inteligencia extraterrestre, o tal vez lo habrían pasado de largo valorándolo como un eco residual de alguna transmisión de finales del siglo XIX, dado el carácter primitivo de la onda. Lo único que se podría decir con seguridad es que las señales tenían hasta un cierto sentido.

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* Nota del T.: Transmisión por la Red Cordelera en Código Rúnico gondoriano:

Instalador de Cordel: Probando línea: 1, 2..

Central de Cordel en Dol Amroth: Comprobar Tensión

***

II

Cuando los técnicos del cordel instalaron el ingenio él todavía era un niño y fue todo un acontecimiento, observaba con admiración como soldaban el tubo y lo traían desde los árboles del exterior hasta la ventana más próxima de su casa. Era difícil poder imaginar la intrincada red que permitía hablar con sus abuelos de Edoras, quizá hablar no era la palabra más adecuada, si el estridente toqueteo empezaba a sonar corría hasta el vaso amplificador e intentaba transcribir el mensaje. Pronto aprendió el Código Rúnico, y a los nueve años podía codificar y decodificar los mensajes más complejos. Como un juego diseñó una variante del Código, codificándolo por medio de un carácter de control que daba la relación de la clave, el mensaje no podría ser entendido si el receptor no disponía de la combinación. Desde luego fue usado con fines militares.

El diseño fue muy importante en su vida por dos motivos.

Le valió su segundo nombre, por el que sería conocido a lo largo de esta historia. Como un efecto más de la era pre-tecnológica los gondorianos sufrían una ola de conservadurismo; en ciertos aspectos se aferraban a las viejas tradiciones, o quizá a tradiciones que nunca habían sido simplemente porque esas costumbres les parecían ‘antiguas’. Así, como los elfos de antaño, los gondorianos tenían dos nombres. Uno les era dado por la madre al nacer y habitualmente era el que más usaban pues no solía andar errado; el segundo lo recibían a lo largo de la niñez por algún aspecto en el que destacaran. Y así pues le llamaron Lorindol, que en la antigua lengua de los antepasados significaba Mente Ágil, era un buen nombre, aunque la mayor parte de su vida hasta la vejez tuvo que corregir infinidad de veces: “se pronuncia LorÍndol, no LorindÓl”.

El Instituto de Claves y Runas se fijó inmediatamente en el diseño del joven Lorindol, lo primero que se preguntaron fue evidente “¿cómo no se nos ocurrió esto antes a nosotros?”. El presupuesto para el Instituto fue doblado por el Gobierno al motivo de “parece que su trabajo sirve para algo más que traducir viejos pergaminos de Núménor”. Lorindol recibió por ello una beca completa del Instituto. Contando con catorce años creó un lenguaje nuevo: el éstelo (quenya: esperanzo), una mezcla de las lenguas más usadas en la Tierra Media: Rohírrico, Gondoriano, Élfico… esta lengua sería usada en el ámbito científico. Su segundo proyecto fue más polémico: Desarrolló el lenguaje secreto de los enanos a partir de las pocas palabras que se conocían y fue sorprendentemente exacto en sus suposiciones (averiguaron tal exactitud por el número creciente de cartas de amenaza que recibieron desde Moria, el secreto más celosamente guardado por los Enanos había sido descubierto, sólo les quedaba ya si las mujeres enanas tenían barba, pero los genéticos gondorianos ya trabajan en este misterio).

El futuro del joven Lorindol en el ámbito filológico era más que prometedor, pero tenía otras inquietudes, realmente lo que le apasionaba era la Red Cordelera desde que años antes la habían instalado en su hogar paterno, y cuando apenas superaba la veintena fue convocado a la capital Minas Tirith ante un Comité Científico que iba a estudiar el último de sus proyectos.

III

Extracto de “Yo, Lorindol”, Ediciones Pergamino Arrugado

No hay mucho que contar del viaje, dejé mi hogar en Dol Amroth en un día típico del sur...

3 Comentarios:

Anonymous keleb-dûr dice...

Hey Doc! me alegro que retomes Malinornë. De vez en cuando ponnos ejercicios de quenya, que será la úica manera de que me ponga a estudiarlo.

Y...sí, yo pronuncié LorindÓl *^_^* pero ya ha quedado aclarado.

Besiiitos.
olatz "keleb-dûr" Idirin

12:51 p. m.  
Anonymous Celebnár dice...

¡Eso, eso, doctor Eleder! ¡Háganos ejercitar nuestras mentes!

Je je, Keleb-dûr, por una vez yo SÍ pronuncié LorÍndol, para algo me enmarronan en un híbrido entre el "pronuncie y gane" de quenya y la tortura más atroz que gentes de la Tierra Media hiciesen a la melódica lengua élfica. Creo, no obstante, que me vendría bien atender más en las clases de quenya de cierto profesor para no perder la beca y no meter la pata :S

4:02 p. m.  
Anonymous wcazarres@hotmail.com dice...

Hola:
Leo que lo llaman profesor, asì que mi saludo corresponderà como tal... Saludos profesor.

Ayer por la tarde estando con mis amigos en un bar mugrientoso de Coyoacan (en la Ciudad de Mêxico., D., F), un amigo me platico algo del "esperanzo", fue muy interesante para mì; hoy decidi recurrir a este medio electronico y averiguar màs, lamentablemente no he tenido exito, pero como recompensa encontre su "blog"; quisiera ayudarme y platicarme màs del tema...?
Se lo agradecerè
Le enviò un grato abrazo y besos
Wendy Càzares
Mèxico. DF
e-mail: wcazarres@hotmail.com

1:48 a. m.  

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