Malinorne

Desde los polvorientos despachos de la UAN, el Doctor Eleder cuenta sus andanzas académicas.

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

febrero 10, 2006

En Medio de la Isla

-"¿Pero ésta no era una clase de quenya? ¿Para qué quiere que estudiemos los ríos de Beleriand?"
-"Calla y síguele la corriente, que si no el Doc se pone muy violento"

Celebnâr y Keleb-dûr, dos estudiantes de las clases de Filología Quenya del Doctor Eleder, susurraban mientras lanzaban asustadas miradas al frente del aula. La pizarra, antaño tan negra como los túneles de Moria, iba llenándose de nombres y más nombres mientras la mano del Catedrático grababa sin parar tengwar y tengwar de conocidos o casi arcanos hidrónimos. El silencio de la clase sólo era roto por el rasgar de la tiza sobre la pizarra, los cuchicheos de los expectantes alumnos, y un curioso y nada familiar sonido de martillazos y ruidos neumáticos que se escuchaban a lo lejos. "Gelion", "Ascar", "Thalos", "Legolin", "Brilthor", "Duilwen", "Adurant", "Celon", "Sirion", "Narog", "Ginglith", "Nenning", "Aros", "Esgalduin", "Drengist", "Mindeb", "Brithon", "Malduin"... colgaban ominosos de la pizarra, como sonriendo irónicamente a los estudiantes.

De pronto, el Doctor Eleder se detuvo. Manteniendo la tiza entre dos dedos, se dio la vuelta lentamente. Miró fijamente a un alumno de la cuarta fila, y **BOOOONNNNGGGGG** El Doctor pegó un respingo por el ruido inesperado, la tiza se escapó de sus dedos y fue a parar a la cabeza de un dormido alumno que lucía una insignia de "Fëanor Vive, La Lucha Sigue".

-¡Eh! ¡¡Me ha agredido!! ¡Eso es violencia y abuso de autoridad! ¡Pronto se va a enterar de lo que vale un silmaril!
-Señor Telperinquë, cállese, por favor -replicó Eleder mirándole serio-. Deme las gracias por haberle despertado. Ah, y límpiese de tiza; imagine que entra el señor Nolendur y le ve así...

Mientras el fëa se sobresaltaba y comenzaba a limpiarse, Eleder prosiguió: -Bien... ¡Aquí los tienen! ¡Los Ríos de Beleriand! ¡Un hermoso mosaico de nombres sindarin, con el que van ustedes a practicar la formación de nombres propios! Por ejemplo... ¡usted! ¿Qué significa _Ascar_?
-Ehm.... "Rápido, impetuoso" -respondió un alumno desgarbado, con una clara expresión de "me ha tocado una que sabía"; y luego, bajando la voz, confesó ufano a su compañera -"ésa me la sé de jugar a rol... en la Saga Realidad existe un idioma llamado "euskera" o "vasco", donde significa exactamente lo mismo..."
-Bien, veo que al menos uno ha estudiado algo... -prosiguió Eleder, satisfecho- ¿Señorita Keleb-dür? ¿Y qué es _Brilthor_?
-Ehm... -la muchacha, de rasgos cetrinos, parpadeó inquieta- Este... ¿"Brillante"?
-No, no es "brillante", señorita; y su futuro académico tampoco -replicó el catedrático, ceñudo-. ¿Y qué es _Adurant_? -y miró a otro alumno.
-Ehhh, ¿"Atorrante"? -se oyó desde las filas traseras. Algunos alumnos sonrieron por primera vez: por fin habían pillado el chiste.
-Eeeeh, yo, yo... y _Aros_ quiere decir "con forma circular".
-Y _Legolin_... ¡es el hermano de Legolas!
-¡Señor, señor! La terminación _-duin_ significa "río" -explicó una muchacha sonriente. Eleder, asintiendo, la animó a proseguir-. Así que _Malduin_ quiere decir "Río Malo" -las risas ya comenzaban a extenderse por toda la clase, y amenazaban con invadir las aulas adyacentes. Eleder gritó -¡BASTA! Está bien... traigan para mañana la etimología de Diez Ríos de Beleriand; y díganme qué nombre sobra y cuál falta de la relación de la pizarra. Y además ***** BOOOONNNNNNNNNGGGGGGGGGGGGGG ***** Esta vez el estruendo fue tan fuerte, que, a falta de tiza, la propia pizarra se descolgó de sus asideros y cayó sobre el suelo.

Eleder corrió hacia la ventana. -¡¡Ya está bien!! No sé qué recontraBalrogs estarán haciendo ahí fuera, pero, por Manwë, Ulmo, Aulë, Varda, Yavanna, Tulkas, Oromë, Nienna y Olofantur, que... que... ¿¿Qué es eso??

Los alumnos habían corrido hacia las ventanas con más prisa de la que se habría dado un fëanoriano al oir "Mira, un silmaril", un fingolfiniano al oir "Mira, un Fëanor" o un finarfiniano al oir "Mira, Mandos". Y todos quedaron perplejos. Allá, en el horizonte, se erguía una estructura inconmensurablemente alta (o al menos más alta que el despacho del Rector, lo que significaba Muy Alta), y los ruidos de su construcción atravesaban toda Ciudad Númenor hasta llegar al campus.

-¡Vaya! Es... es realmente... Algo Muy Alto -musitó un semienano, rascándose la barbilla-. ¿Qué puede ser?
-Pues... yo creo que son extraterrestres... o sea, extraardanos... -dijo un joven humano, preocupado.
-¡Y está más o menos en el centro de la isla! ¿¿Creéis que... han podido descubrir el Meneltarma?? -musitó una rubia vanya, alzando una ceja.
-¡Ya! ¿Descubrirlo? -le replicó un estudiante semiorco- ¿Y hasta ahora no lo habían encontrado porque nadie había mirado hacia allí, no? ¡Lo están... CONSTRUYENDO! -su alma de ingeniero, propia de sus ancestros, se henchía de orgullo.
-Pero ¿y para qué puede serBOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNGGGGGGGGG -el ruido, ensordecedor ahora, comenzó a atronar por toda la isla. Los alumnos se taparon los oídos con las manos (excepto el fëanoriano, que utilizó astutamente la tiza prestada por el profesor), y observaron cómo el estruendo se iba modulando, para hacerse algo así como OOOOOOOONNNNNNSEGuimos Algo? EEEOOOOOO! Umm, Parece Que SBOOONNNNNNNGGGGMmmm... Bien... ProbemoSSssss... SALIMOS...

"ESTIMADOS HABITANTES DE NÚMENOR, DISCULPEN LAS MOLESTIAS. ESTAMOS EN PRUEBAS"

Eleder enarcó las cejas. ¿Podía ser cierto lo que pensaba?

"PRONTO DESACTIVAREMOS LOS ALTAVOCES, Y SÓLO NOS PODRÁN OIR POR MEDIO DE UN PALANTÓFONO. LA SOCIEDAD DE PALANDIFUSIÓN NÚMENOREANA REGALARÁ LOS PALANTÓFONOS. NO SON MUY BUENOS, PERO SE PUEDE OIR"

Los alumnos pasaron del azoramiento al vivo interés. ¡Regalaban algo! ¡No podía ser nada malo!

"SI DESEAN COLABORAR CON ESTE PROYECTO, POR FAVOR, DEN SU NOMBRE AQUÍ. NECESITAMOS CREADORES DE CONTENIDO, PERSONAS CON VOCES ATRACTIVAS, CONOCEDORES DE LA TECNOLOGÍA DE CORDELES Y DE LOS SISTEMAS DE SONIDO EMEPETRÉS Y SIMILARES, Y COLABORADORES DE TODO TIPO, SIN HABILIDADES ESPECIALES PERO CON GANAS DE AYUDAR"

Los alumnos sintieron decaer de nuevo su interés. Regalaban algo, claro, pero al final sólo ofrecían trabajo. ¡Lo de siempre!

"¡SINTONICEN SUS DIALES! ¡ATIENDAN LA EMISORA! ¡ACOJAN LAS ONDAS HERZIANAS!"

-¿Por qué de pronto se han puesto a hablar en khûzdul? -gritó, alarmada, otra estudiante.
-¡Han dicho algo de "sondas"! ¿Veis cómo son extraterrestres? -replicó uno más.
-Pero esto es... -se oyó.

"¡PRONTO, PARA TODA LA ISLA... RADIO NÚMENOR!"

-"Ummm... esto suena interesante"-, susurró Celebnâr; miró de reojo a Eleder, y tras ver su expresión, terminó en un murmullo- "...y no sé si alegrarme o asustarme!"

¿Interesado en Radio Númenor?

enero 13, 2006

El Doctor Eleder entró en la clase. Avanzó, con pasos cortos pero dignos, por delante de la vieja pizarra, en donde las inscripciones en tengwar estaban ya casi gastadas por el tiempo. Los ojos de sus alumnos estaban fijos en él. Todo era silencio.

Eleder se sentó. Tomó por un momento los papeles que, ya con algo de polvo, esperaban en el escritorio; los dejó suavemente de nuevo en la mesa. Sus dedos tamborilearon sobre ésta. Miró a sus alumnos, suspiró... y, tomando aliento, comenzó:

-Decíamos ayer...


* * * *


-¡¡Señor profesor!! -un chico delgadito y con gafas levantaba frenéticamente la mano desde la quinta fila de la clase, casi saltando en el asiento para hacerse ver mejor. Eleder resopló. ¿De nuevo ese Harry Bolger iba a fastidiarle la clase? Es verdad que no había resultado ser tan intratable como cuando le conocieron, pero siempre encontraba algo para intentar sobresalir. Veamos con qué salía ahora...

-¿Sí, señor Bolger? -respondió el Doctor, con una media sonrisa. Habría sido un momento perfecto para dar una calada a su pipa y hablar con ella en la boca, de no mediar la azarosa casualidad de que el Doctor Eleder nunca había fumado en pipa. Ni en nada, al menos dentro de la Historia Conocida.

-Señor, señor... ¿He entendido bien, si creo que ha intentado usted remedar, para conseguir un efecto dramático que realce su vuelta a las clases, aquella famosa frase con la que el profesor Fraluis Deleond, en el siglo XVI de la Séptima Edad, recomenzó su enseñanza en la Universidad de Acebeda tras abandonar la cárcel de la Tolkisición donde había pasado varios años?

Eleder se aclaró la voz (algunos alumnos menos respetuosos con el eufemismo lo habrían descrito simplemente como "carraspeó"). Quizás había pensado mal: Bolger estaba meramente contento de haber captado la Alusión Histórica que él tan ingeniosa a la par que hábilmente había deslizado en esa primera frase. Y quería que el Catedrático se lo confirmara. Bien, pues lo haría.

-En efecto, señor Bolger; ésa ha sido precisamente mi intención. Muy bien captado; felicidades. Y ahora...

-Pues se ha equivocado -cortó Bolger. Se oyeron unas risitas de una estudiante pelirrojada situada en una esquina, a duras penas sofocadas-. Los historiadores actuales han demostrado que Fraluis Deleond nunca pudo llegar a pronunciar esa frase. En primer lugar, señor profesor, si la hubiera pronunciado habría sido en el dialecto Oestron clásico, _Dicebamus Hesterna Die_. Además, el contexto hubiera sido ahistórico, dado que el profesor Fraluis nunca volvió a su cátedra primitiva, sino que le fue concedida una cátedra distinta; en esa época las cátedras duraban cuatro años, y además el profesor había renunciado a la suya durante su encarcelamiento, por lo que la referencia no habría tenido ningún sentido real. Sí hubiera valido como símbolo, es cierto, pero la verdad es que el propio Fraluis, como se explica aquí, "el propio Fray Luis prefirió otro símbolo para expresar su actitud: Hizo dibujar un roble podado o atacado por un hacha: es sabido que la poda mejora el crecimiento de muchos árboles; y en la segunda oda a Felipe Ruiz escribe:

Bien como la ñudosa / carrasca, en alto risco desmochada / con hacha poderosa / del ser despedazada / del hierro torna rica y esforzada...

Es decir: en lugar de herirlo o abatirlo, sus enemigos no habían hecho sino acrecentar la fuerza, la energía moral y física, y la creatividad de Fray Luis. Nunca se había sentido tan seguro de sí mismo como después de pasar aquellos años en la cárcel"

-Además, señor profesor, parece que la adscripción de la anécdota proviene de un tal Nicolai Crusenii, en su Pars Tertia Monastici Augustiniani, publicada después en Imladris en el siglo XIX de esta Séptima Edad, como se puede ver en su capítulo 10. Claro que -cambió, de repente, al observar la tez del Doctor, que iba pasando del gris troll al violáceo uruk, como en el estadio anterior a su transformación en Catedrático Berseker-, usted ya sabía todo eso, ¿verdad? -Eleder, muy lentamente y con la mirada fija en el alumno, asintió. Bolger tragó saliva- Ehm... y por eso... ha dicho la frase únicamente de modo metafórico, y como una especie de "alusión a una alusión", sin querer en ningún momento darle visos de historicidad, ¿no es cierto? -Eleder asintió de nuevo. Bolger volvió a deglutir- Ehm... pues... siendo así... ehm... ¡Muchas felicidades por su regreso, doctor Eleder! Y nada más -y se sentó raudo de nuevo en su pupitre.

La atmósfera dramática había regresado. Eleder, tomando aire de nuevo, continuó:

-Y ahora, si me permiten continuar... -toda la clase asintió como un solo hobbit, excepto la muchacha pelirroja del rincón, que, obviamente, no podía contener su risa por mucho que lo intentara. Eleder volvió a echar de menos tener una pipa, y en su mente se fue formando Una Decisión- Como decía... Decíamos ayer el catedrático Amandil y yo, mientras charlábamos en la cafetería -y la pétrea mirada de Eleder sonó como un latigazo de Balrogbedel contra la cara del alumno Bolger, quien empezó a silbar "Los enanos van a la guerra" mirando distraídamente para otro lado-, que seguramente no iba a recordar a ninguno de mis alumnos cuando volviera a la clase. Lamentablemente, no ha sido así. En cualquier caso, tómense el resto de la hora libre. Y preparen para mañana la lista de ríos de Beleriand. Fuera todos. Ah, y usted, señorita Altariel, venga a verme después de las clases -terminó, señalando a la risueña muchacha de la esquina, que lloraba de la risa aún cuando atravesaba la puerta del aula.

-Y en todo caso, esto me ha enseñado una lección -dijo, mientras recogía sus papeles, a alguno de los alumnos más rezagados que se detuvieron para escuchar-. Ahora entiendo que esa imagen de la pipa con la que siempre se representa al Señor T no es azarosa. A partir de ahora... El Doctor Eleder Fumará en Pipa En Sus Clases. Y esto no volverá a ocurrir. Mi Imagen de...

-¡Doctor Eleder! -fue cortado de nuevo, esta vez por uno de los más prestigiosos nuevos profesores de Filología, el señor Undomion.

-¿Sí, Undomion... qué pasa ahora?

-¿Lo ha oído ya, doctor Eleder? ¡El Rector ha decidido que la UAN va a aplicar la directriz formulada por el Gobierno de Ciudad Númenor, y a partir de mañana se va a prohibir fumar en la totalidad del recinto de la Universidad! ¡Lo mal que le va a sentar esto al profesor Adanost, ¿verdad?! ¡Bueno, voy corriendo a avisárselo a Amandil! ¡Namárië!

-Namárië, sí... Le sentará mal... sí... y ¡SEÑORITA ALTARIEL! ¡YA HABLAREMOS USTED Y YO! -dicen que nunca se había oído una risa tan clara (y alta) al Oeste del Belegaer, desde aquella vez de Hurin y Morgoth. Pero claro, eso también dicen que fue una leyenda...

Colofón - 1 y final

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

COLOFON

Villaconejos del Encinar, 10:03, jornada 1

Hoy s’ha parao en mi bar un tipo mu raro, con gafas. Un sabelotodo desos de la ciudá, que se cren que to lo saben cuando no saben na. Desos que te vienen a explicar no se que plantaciones modernas de remolachas y adespués te se secan y te se mueren toas.

Parecía que tenía prisa. Ha pedío una cerveza y se l’ha tomao d’un trago. Adespués ha pedío otra, que también se l’ha jalao de un solo trago. Adespués s’ha marchao como alma que lleva el diablo.

Tan rápido s’ha marchao que no m’ha dao ni tiempo a decirle que se había dejao la cartera de piel grande que llevaba consigo. Es una cartera de piel marrón, con hebillas plateadas, vieja como ella sola y mu estropiada.

La he cogío y la he metido dentro del cuartucho. Aluego iré a dar parte a la Guardia Civil.

Villaconejos del Encinar, 20:50, jornada 1

Ha venío el Venancio al bar, y m’ha montao un follón. Que me dice que mi vino es vinagre, y que no sabe como no tengo vergüenza. ¡Vinagre dice!, ¿Qué se sabrá él, qu’es un muerto d’hambre?. Y además anda en lenguas de to’l mundo, porque cuando va borracho, dicen que le casca a la parienta, a la Rufina. ¡A la Rufina!. ¡Mucha mujer pa tan poco hombre!. Si se la rifaban tos en el pueblo, no se como dio a parar con ese mentecato. Vinagre dice, que sabrá el...

Con to este lío me s’ha hecho de noche y m’olvidao de llamar a la Guardia Civil. Asi que tendré que llevarme la cartera del forastero a casa, y mañana Dios dirá..

Villaconejos del Encinar, 22:00, jornada 1

He llegao a casa y he metío la cartera en el armario, donde la ropa. L’he dicho a la parienta que no la toque. M’ha preguntao que de quién era esa cartera y yo l’he contestao qu’eso eran cosas de hombres y que a ella no le interesaban pa na. Adespués le he dicho a la Remedios que m’hiciera unos huevos fritos con jamón, pa que m’alimentaran bién, adespués del dia de perros qu’he tenío.

Después de cenar he mandao a la mujer pa la cama, porque quería ver, sin mirones, qu’había dentro la cartera. Ha refunfuñao un poco, hablando del mandón y aguafiestas que tiene por marío, pero ha hecho lo que l’he mandao, como debe ser.

No me juzguen mal. No soy ningún metementodo. Si he abierto la cartera es pa poder ayudar adespués a la Guardia Civil a encontrar al que l’ha perdío. Si, por ejemplo, uno s’encuentra artículos de baño, prendas de vestir o muestras de cuberteria, uno pué tener la seguridá qu’es un viajante. Por el contrario, si hay libros dentro sabremos qu’es un maestro de la escuela el dueño de la cartera.

Na deso había adentro. Solo varios fajos de papeles escritos, sin orden ni concierto, algunos a mano, otros a máquina. He cogío uno de ellos:

“... La entrada en el universo que contiene al planeta Tierra no fue como se esperaba. Muy probablemente los cálculos realizados para transportarse de un universo a otro estaban mal concebidos, quizá por la prisa excesiva con la que se gestó el proyecto. No se tuvo en cuenta, por ejemplo, que los universos se superponen en capas, formando un continuo no numerable, de forma que, para pasar de un universo a otro, es necesario pasar antes por un número de ellos no bien determinado. El simple hecho de tener que ir atravesando cada uno de estos universos altera la trayectoria, imperceptiblemente al principio, de manera notoria después, de los espacionautas.

El caso es, como ya se ha dicho, que el ingreso en nuestro universo tuvo resultados no deseados. El punto original de destino, se había calculado así, era un punto bien determinado del desierto de Los Monegros, el 3 de Marzo de 2004. Sin embargo, como se verá, la realidad no se ajustó a las previsiones.

El capitán William T. Riker y el Doctor Beverly Crusher aterrizaron en medio de la Maestranza de Sevilla, justo cuando el torero iba a entrar a matar. El capitan Riker resultó muerto en el acto, a consecuencia de las cornadas recibidas. El doctor Crusher tardó hora y media en fallecer, después de que una ambulancia se lo llevara de allí al hospital mas próximo, atravesado por la espada del torero, con orificio de entrada en salva sea la parte.

El noble Caranthir, por su parte, fue a parar en medio de un mitin de un conocido partido político. Al percatarse de su aparición, la multitud, motivada por las palabras que había pronunciado su lider, sobre la necesidad de acabar con la violencia, linchó al pobre Caranthir ‘in situ’. ‘Creimos que era un saboteador de la oposición y , claro, se nos fue un poco la mano.’, confesó después uno de los asistentes.

Por su parte, el capitan Jean-Luc Picard y la oficial O’Neil terminaron su viaje en una remota isla del Pacífico. El capitán Picard lanzó una última llamada y sus palabras finales fueron ‘... Estamos en una hermosa isla, rodeados de arena y cocoteros. Será inútil que intenten ponerse en contacto con nosotros porque el telecomunicador esta a punto de estropearse.’

En lo que al oficial cientifico Data se refiere, no solamente la ubicación geográfica fue erronea, sino también la temporal. Un análisis detallado de las obras - de carácter popular pero con un importante contenido científico- que, sospecho, escribió después de su llegada y que tanta aceptación alcanzaron en su tiempo, me hacen pensar que su punto de destino fue el París de finales del siglo XIX. Se hacía llamar Jules Verne.

En cuanto a mí, llegué a una pequeña ciudad. Anhelando olvidar toda esta historia y deseosa de arrinconar mi pasado con Microchof, me enrolé como experta en informática en un pequeño hospital del Noroeste.

Ha informado la señorita Keks, tripulante de la Expedicion de Rescate de Madirath.”

Está claro que no es ni viajante ni maestro. Es un loco, d’esos d’atar, porque escribe cosas que no’ntiende naide . Mañana tengo qu’hablar sin falta con la Guardia Civil.

Villaconejos del Encinar, 21:08, jornada 2

Otra vez ha venío el Venancio por aquí, esta vez pa quejarse de mis chorizos. Que si tienen mucha grasa, que si están pasaos...y l’he dicho al Venancio :¡Venancio!. ¡Si me buscas me vas a encontrar!

Total ,que m’había traido la cartera al bar con intención d’avisar a la Guardia Civil, y con el disgusto grandismo se m’ha olvidao, y me la tendré que llevar otra vez a casa.

Villaconejos del Encinar, 21:58, jornada 2

L’he dicho a la mujer que me preparase unas alubias con chorizo y la he mandao pa la cama. Quiero seguir leyendo sin que naide me moleste.

He agarrao algunos papeles más, y esto es lo que decían:

‘... No se que estoy haciendo, continuando esta estúpida historia. Sobre todo teniendo en cuenta que quien que estaba escribiéndola al alimón conmigo se ha cansado de ella y ha dejado de redactar su parte. Solo así se puede entender que aceptara tan rápido mi propuesta de acabarla.

En fin, ahora me toca decidir sobre el destino de Axel Pers, J. Treeks y Antoine. Con la pereza que da el tener que volver a releer esa parte de la historia para recordar en que situacion estaba cada uno.

Como si no hubiera nada mejor que hacer. Por ejemplo, un relato, basado en la Odisea de Homero.

Polifemo esta custodiando a Ulises, para evitar que se escape. Puesto que el cíclope se aburre comienza a cavilar. Durante bastantes páginas nos hace partícipes de sus reflexiones, ora atinadas, ora descabelladas, a veces fáciles de seguir y a veces bastante abstrusas. Como consecuencia de ellas llega a la conclusión de que no es Ulises el prisionero, sino él. Hipoteticamente, podría dejar que Ulises escapara. Pero Polifemo no puede permitirselo, mientras esté convencido de que debe seguir desempeñando su papel de carcelero. El hecho de haber escogido capturar a Ulises, cuando podría no haberlo hecho, le hace esclavo, eso cree el cíclope, de su propia elección.

No puede liberar a Ulises de cualquier manera. No al menos mientras no sea capaz de modificar su punto de vista.

Veinte páginas después, en las que el autor hace un erudito alarde de su profundo conocimiento de las terapias de modificación de la conducta y en las que no cita menos de quince veces el nombre de Freud, refutando sus teorias, y no menos de doce el de Wilhelm Reich, para loar su obra, el autor nos hace saber que el cíclope ha conseguido transformar sus pensamientos y hallar una solución. Se dejará embriagar por Ulises para que éste pueda escapar facilmente. El resto de la historia ya la conocemos. La ceguera es el precio que el monstruo ha de pagar por su liberación...”

Loco de remate, lo que decía yo. No m’he enterao de media palabra. ¿Pa que sirve escribir historias si uno no se entera d’ellas?. ¿Será que no’scribe en castellano?. Mañana no se me pué olvidar dar aviso al cuartelillo.

La Capital, 15:40, en un dia sin determinar.

Esta historia del kolega de pueblo ke se enkuentra una kartera es dabuti. Los papeles ke le jodí al chorbo akel de gafas me están haciendo pasar un rato guapo, guapo. Ke risa el pavo akel. Kuando le apunte kon la pipa y le dije “Si te mueves te la meto por el kulo” no hacia mas ke decir: ¡No dispares, no dispares!. Me partía la kaja.

Villaconejos del Encinar, 13:02, jornada 3

Hoy n’ha venío el Venancio, pero aun así la mañana ha sío mu rara. A eso de las once ha venío un mozo con una cresta verde en la cabeza, como si fuera un gallo. Ha pedío un whisky, y, al ir entonándose, hemos trabao conversación. Digo conversación por decir algo, porque tó se l’hablao el.

“Anselmo, Anselmo. Lo vas a pasar mal, kolega. He leido la historia y kreo ke vas a pringar. El kolega ke la eskribió la hizo guapa, guapa de verdad. ¿Y sabes komo la titula?. Kolofón. No se ke es eso, pero suena dabuten.

. Komo eres un kateto me estoy pasando un rato guapo, guapo contigo. Oye tronko, de verdad ke eres un paletazo kon boina komo los de antes.”

De tó lo quee m’ha dicho solo m’enterao de mi nombre y he sentío que hablaba cosas malas de mi. Será cosa del Venancio, que seguro que anda malmetiendo y poniendome como un trapo, aun delante de los forasteros.

Villaconejos del Encinar, 22:15, jornada 3

He llegao a casa de mal humor. Otra vez el Venancio, que m’ha dicho que l’han dicho que voy diciendo cosas del. ¡Como si el no hablara cosas de mi!. Hemos armao una gresca gorda, y de no ser por el Fermín, qu’ha entrao en el bar en ese momento, habíamos llegao a las manos.

En fin, que la mujer no para de rezongar. ¡A la cama te vas tu, que yo estoy ya bien harta!, m’ha dicho. Pero al final s’ha impuesto el cabeza de familia, u sea yo, y s’ha ido a dormir.

Estos papelajos empiezan a osesionarme :

“... en cuanto al destino de Axel Pers y J. Treeks hay que decir que se encontraban por las calles de Amsterdam, en busca de su buen amigo Antoine, cuando de repente, al pasar por un callejon solitario, se toparon de frente con los hombres de negro. Estos los rodearon, y, sin que mediara provocación alguna, estos ultimos comenzaron a disparar sobre nuestros dos heroes. En un arranque de desesperación Axel intentó echar a correr, mientras Treeks intentaba buscar refugio en un Pub cercano...

Y bien, amigo lector, segúramente estás esperando que te diga que ambos murieron, debido a la gravedad de sus heridas, no sin antes haber sufrido una horrenda agonía. Pero no voy a alimentar ni a fomentar tus sádicos instintos. Es más, en un arranque de benevolencia y buena disposición dejare que seas tu, en tu imaginación, el que ponga el punto y final a la historia de los dos compañeros. En cuanto a cómo consiguieron escapar – si es que lo consiguieron - de un fuego denso, copados como estaban en todas direcciones y practicamente sin posibilidades de reacción, eso es cosa tuya.

En cuanto a Bill y Donald he de decirte que siguen haciendo lo de siempre. Es decir, ejerciendo de intermediarios de aquellos que controlan el mundo desde la sombra.

En lo que se refiere a Antoine, consiguió escapar de sus captores. Se conjetura que, después del sufrimiento que le ocasionó su cautiverio, nunca volvió a ser el mismo.

La última vez que lo vieron fue en un bar de pueblo, de esos de la España Profunda, con una cartera de piel, que dejó allí olvidada, tomándose un par de cervezas.

Dentro de la cartera, además de medio centenar de hojas en la que se encontró escrita una delirante novela corta – al parecer en colaboración con otro- , se encontraron dos perlas: Dos haikus (como muy bien ignoras, lector, el haiku es una forma de poesía tradicional japonesa que consta de tres versos, heptasílabo el segundo, pentasílabos el primero y el tercero, que, además, riman, preferentemente, en asonante), que reproducimos a continuación:

Una hoja seca:

Regalo del otoño

A la floresta.

Canta cigarra:

Canta todo el verano

Muere mañana.

Nadie ha vuelto a saber nada de Antoine desde entonces.

Y en cuanto al resto de los personajes, ni me acuerdo, ni quiero, ni tengo ganas. Ya están bastante baqueteados y bastantes malandanzas han padecido como para inventarles ahora un destino, fausto o infausto. Con eso te tendrás que conformar, lector.

A mi me interesan otro tipo de historias. Como por ejemplo, la de Luis XVI, rey de Francia, cuando intentaba huir al extranjero a traves del bosque. El monarca, símbolo del despotismo ilustrado, rey absoluto, va reflexionando a lo largo del camino. De pronto se percata de que es históricamente necesario que se afiance la república francesa, y que la causa que han abrazado los revolucionarios es la única posible, pues cumple las exigencias del destino histórico. Harto de huir, sobre todo de si mismo, da ordenes a sus escoltas para que reduzcan la marcha, con la consiguiente desesperación de María Antonieta. Como se sabe, son capturados y conducidos a Varennes. El precio que ha de pagar el rey por la liberación de su pueblo es su cabeza...”

¡Rediós, que cosas tan raras escribe este tío!. De mañana no pasa, llevaré los papeles al Comandante.

Villaconejos del Encinar, 15:15, jornada 4 y colofón.

Por fin h’entregao los papeles. Bien sabe Dios las ganas que tenía de quitármelos d’encima, porque si no, m’había vuelto loco de remate. Han venío al bar el cabo y el número de la Guardia Civil y se les he dao. Nos hemos tomao una chiquita juntos, hemos hablao un rato de cómo s’apresenta la cosecha d’este año, y adespués el cabo, mu fino y educao, m’ha pedío que les acompañara al cuartelillo.

Esta mañana s’han encontrao al Venancio, junt’al’acequia grande, con la cara reventá por un tiro d’escopeta.

En Vigo, a 3 de Marzo de 2.004

colofón.

(Del lat. colŏphon, -ōnis, y este del gr. κολοφών, término, fin).

1. m. Impr. Anotación al final de los libros, que indica el nombre del impresor y el lugar y fecha de la impresión, o alguna de estas circunstancias.

2. m. Remate, final de un proceso. El último capítulo, redactado por Antonio, puso un brillante colofón al relato.

La fabelo sekvas - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)


Fecha Estelar 49935,21

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Después de unas horas de descanso – acompañado por el primer oficial, Riker – he tomado la decisión de enviar una expedición a la superficie del planeta. El exhaustivo recorrido que la nave ha realizado sobre el planeta nos ha mostrado que existen ciudades en él. Pretendemos visitar una de ellas, no sin antes asegurarnos que dicha empresa no comporta ningún peligro.

La compañía de exploración saldrá de la nave en 5 horas, 40 minutos y 23 segundos, y estará compuesta por los siguientes tripulantes:

Al mando, William T. Riker, primer oficial del “Enterprise

Data, oficial científico.

Doctor Beverly Crusher, oficial médico

Mister Spock, representante de Vulcano en el “Enterprise”.

De acuerdo con la computadora, este es el mínimo número de personas que es necesario para efectuar un examen del planeta, y el máximo en lo que a seguridad se refiere.

Fecha Estelar 49939,21

Informa William T. Riker , Primer oficial de la nave de la federación “Enterprise”.

(Según transcripción del dictado de viva voz al equipo de grabación de bolsillo)

Tal como estaba previsto, el teletransportador nos ha situado en la superficie del planeta, a 5 kilómetros aproximadamente de una ciudad. De acuerdo a los patrones a los que estamos acostumbrados, se trata de una extraña urbe. Destacan, a lo lejos, las imponentes cúpulas de lo que bien podrían ser edificios religiosos. Asimismo, unas imponentes murallas circundan todo el perímetro del poblado.

Hemos decidido acercarnos muy despacio, intentando recopilar información sobre la ciudad. A tal efecto hemos lanzado un minisatélite de observación que se ha situado sobre esta, a una altura de dos kilómetros, equipado con una cámara de altísima definición capaz de contar los piojos que tiene en la cabeza (Del resto no procede transcripción) .

A medida que pasaba el tiempo nos ha ido llegando información proporcionada por el satélite. Este nos ha desvelado algo que ya sospechábamos: La ciudad es grande. Además nos hemos hecho cierta idea acerca de sus habitantes.

La urbe se halla poblada por una raza alienígena de elevada estatura y aspecto humanoide. Tienen las orejas puntiagudas, los ojos en forma de almendra y son de tez pálida. Parecen, en general, menos corpulentos que el ser humano medio. Un somero examen morfológico por parte del Doctor Crusher, a partir de las imágenes recibidas, parece mostrar que están dotados de gran agilidad y viva inteligencia.

Comienza a anochecer. Hemos decidido montar las tiendas para pernoctar. Cuando amanezca esperamos continuar recopilando información.

Interrumpimos unos instantes la emisión de este escrito para dar paso a la publicidad:

Oh, mousse de yogur, con textura inconfundible y sabor irresistible...

Leche, cacao, avellanas y azúcar...

¿Te gusta conducir?.

Bienvenido a la semana fantástica de...

Ahora con mas bífidus activo...

Pague dos y llévese tres...

La chispa de la vida...

¿A que no sabes que coche tengo, eeeh?

Hay cosas que podrás mantener, o no. La temperatura de tu coche sí.

Tomatitos. Pero esta ensalada no sabe como la mía.

¡Jroña Kejroña!. El yogur griego...

Fecha Estelar 49940,47

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Según transcripción de la grabación interna realizada en circunstancias de emergencia)

Sin saber muy bien como, hemos sido sorprendidos, al amanecer, por un comando de los seres que el primer oficial Riker ha descrito en un informe anterior. A pesar de la barrera electrónica que circundaba nuestro campamento, a pesar de los detectores de presencia y de sonido instalados junto a nuestras tiendas, han conseguido entrar burlando todas nuestras medidas de seguridad.

Han actuado rápidamente. Solo nos hemos despertado en el momento en que varios de ellos comenzaban a sujetarnos para evitar que escapáramos. Después nos ha amarrado fuertemente con cuerdas. Como medida de precaución adicional han desconectado el Rastreador, que nos mantenía en comunicación con el “Enterprise”, y han apagado el resto de aparatos electrónicos. Acto seguido nos han montado en un carro conducido por seres similares a los caballos de la Tierra. No deja de ser curioso que la evolución, a pesar de seguir caminos distintos, aporta soluciones semejantes ante problemas y entornos similares.

Hemos llegado, una hora después, al interior de la ciudad. Una vez allí hemos sido conducidos a un edificio enorme. No se conjeturar el uso al que normalmente está dedicada la construcción, aunque no tiene el aspecto de ser una cárcel, como podría pensarse.

Nos han desatado. El jefe de los extraños seres (He escuchado varias veces en su conversación la palabra Elf. Quizá es el nombre con el que se autodesignan) ha ordenado traer comida para nosotros. A pesar de la brusquedad con la que fuimos expulsados de nuestro campamento no parecen hostiles.

Una vez saciado nuestro apetito, se ha abierto una de las puertas laterales. Por ella ha aparecido un nuevo ser: Una mujer menuda de ojos vivaces.

Fecha Estelar 49941,21

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabación de la conversación mantenida entre los miembros de la tripulación y la mujer)

MUJER – ¿Cómo están señores?.

RIKER – Bien, ¿Y usted?. Soy William T. Riker, primer oficial de la nave de la Federación “Enterprise” .

MUJER – Y yo la Reina de Saba. Vamos, señores, ustedes pretenden confundirme. ¿Riker, eh?. Y su capitán se llama Jean-Luc Picard, ¿no es así?

RIKER – Así es. ¿Cómo lo ha sabido?

MUJER – Vamos, déjense de bromitas. ¿O me van a decir que nunca han oído hablar de la serie de televisión Star Trek ?

RIKER – Señorita, no se que pensar. Nunca he oído hablar de esa serie

MUJER – Está bien. Después de las cosas raras que me han ocurrido en este tiempo, estoy dispuesta, aunque a regañadientes, a aceptar lo que me dice. Yo, en realidad, me llamo Patricia. Patricia Keks.

Fecha Estelar 49941,22

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Continúa la grabación de la conversación mantenida entre los miembros de la tripulación y la señorita Keks)

KEKS – Permítanme que les cuente mi pequeña historia. Yo trabajaba, en la ciudad de Nueva York, como empleada del propietario de la empresa de Soluciones Informáticas MegaChof. Soy ingeniero de telecomunicaciones. La mejor en mi especialidad.

Puedo decir con orgullo que éramos los líderes del mercado, pues la mayor parte de los ordenadores del mundo tenían implementado nuestro sistema operativo. Gracias a quien es mi jefe (o era, ya no estoy segura), el cual responde al nombre de Bill. Seguramente les suena el nombre. Es el hombre mas rico de su país, aunque las malas lenguas afirman que se traía entre manos turbios manejos que podrían poner al mundo al borde del colapso. Una extraña visita que realizó a Ámsterdam, jalonada de extraños y no bien aclarados incidentes, desató todo tipo de rumores entre los empleados de la firma. Hilando cabos y ayudada por la información que aquí he recibido, he llegado a la conclusión de que se trata de un hombre que podría, de forma inminente, terminar con la civilización, tal como la conocemos.

Pero eso ahora no viene al caso. El caso es que ahora me encuentro aquí, en este extraño planeta, acompañada por estos raros seres que ustedes ven, y que responden al nombre de elfos. Llevo un año en este planeta y he aprendido su lengua con bastante fluidez. Creo que ellos quieren contarles algo, y yo voy a actuar como traductora. Les presento al elfo Caranthir.

Fecha Estelar 499341,25

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabación del informe del elfo Caranthir. Traduce, amablemente, la señorita Keks)

CARANTHIR – Buenos días, señores. Debo disculparme, antes que nada, por la manera brusca en que ustedes han sido traídos hasta aquí. Les ruego acepten mis excusas.

RIKER – Puesto que no hemos sufrido ningún daño, queda usted excusado. Pero dígame : ¿Por qué razón hemos sido conducidos hasta aquí?

CARANTHIR – Permítame, señor, que le cuente la manera en que la señorita Keks llegó hasta aquí. Ha de saber que, hará cosa de 25 años (Ha dicho en realidad 35 laviir. Cada laviir equivale a 0,714 años humanos), uno de nuestros más prometedores científicos ideó uno de los mayores avances en comunicaciones que ustedes puedan imaginar. En esencia se trataba de lo siguiente: En un pequeño tubo de hierro, forrado en su interior y exterior para evitar interferencias, se introducía un cordel de mithril tensado (El mithril es uno de los metales típicos de este planeta), soldando mithril y hierro según se iba ampliando el tubo. El sonido se podía transmitir, así, a través de un cordel extremadamente tensado y sujeto a un pequeño cono amplificador de las vibraciones. Dado el carácter maleable del mithril, con una pequeña cantidad los herreros podían elaborar un hilo de varios metros de longitud y tender una red a lo largo del territorio. Al final del cordel se encontraban los conos amplificadores (Los vasos, en la lengua del vulgo). Y aunque los orcos se burlaban de nosotros llamando al tendido Graaj Borrr Grufj (Ridículos Hilos Colgantes), la Red Cordelera supuso un gran avance en nuestras posibilidades de comunicación..

Uno de los máximos impulsores de esta tecnología fue el elfo Loríndol. Su Máquina de Cordel fue uno de los grandes hitos de la ciencia cordelística, al permitir mantener constancia escrita de la información enviada a través de la Red. De hecho, el éxito fue tal que, pocos años después se puso en marcha una megared que consiguió unir toda la Tierra Media. La red se conocía, y se conoce, bajo las siglas CCC (Cordeles Concertados para la Comunicación).

Desgraciadamente, en circunstancias no muy bien aclaradas, Loríndol perdió la razón. Embebido en la invención de un artefacto adivinador del pensamiento, comenzó a mostrar una conducta extraña. Se mostraba esquivo, huraño, irritable y nada sociable. Pero solo fuimos plenamente conscientes de su inestabilidad mental el día en que comenzó a hablar, sin que nadie fuera capaz de pararlo, de dos figuras altas y esbeltas, que portaban pesadas espadas, vestidas a la moda de tres Grunai atrás (Cada Grunai corresponde a un siglo y medio de la Tierra) y que se le habían aparecido como de la nada. Discretamente, se le fue retirando de la investigación. En la actualidad se halla internado en una casa de reposo.

Pero vamos a la parte más interesante de mi relato. Hace 7 laviir un joven prometedor, de nombre Madirath, retomó las indagaciones científicas del desdichado Loríndol y se empeñó en perfeccionar la máquina del pensamiento. Retomó las investigaciones en el punto en el que Loríndol las había dejado, y al cabo de poco tiempo había superado al Maestro.

Hace un laviir y medio sus investigaciones habían llegado a su fin. Había ideado un Casco Mental Mejorado (CMM) que le permitiría captar con claridad pensamientos procedentes de otros universos. El día de la prueba todo se dispuso con cuidado. Mil quinientos orcos, capturados ex profeso para este día, se pusieron a pedalear en los dispositivos que transformarían la energía mecánica en eléctrica para hacer funcionar el Casco.

Durante un tiempo el experimento fue viento en popa. Con el casco en la cabeza, el joven Madirath comenzó a recolectar información. El dispositivo impresor, mejorado por Madirath pero inventado por el genial Loríndol, comenzó a almacenar datos.

Pero algo se iba a torcer. Durante gran parte del día una sospechosa brisa había estado soplando, anunciando temporal. Nuestros meteorólogos aconsejaron postergar el experimento para otro día, pero Madirath no lo consintió. No ahora, cuando estaba recogiendo los frutos de su esfuerzo

Y una violenta tormenta se desató, como nunca se había visto por estas tierras y como es dudoso que se vuelva a ver. Un viento huracanado azotaba los campos y amenazaba con echar las casas abajo. Los dispositivos conectados al CMM comenzaron a vibrar de forma terrible. Los orcos comenzaron a mostrar signos de impaciencia y miedo.

A partir de aquí los acontecimientos se precipitan. Catorce rayos salieron simultáneamente y contra todo pronóstico de sendas nubes, y fueron a impactar sobre el casco de Madirath. Aterrados, acudimos corriendo en ayuda del joven elfo. Cuando llegamos allí nos percatamos de que éste había desaparecido. En su lugar, tiznada, mugrienta, aterrorizada, con la ropa hecha jirones, y con el CMM ajustado en su cabeza estaba la señorita Keks.

Fecha Estelar 49941,42

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabando la continuación de la conversación)

KEKS – Ahora ya saben como vine a parar aquí. Un día, como otro cualquiera, acababa yo de llegar a mi despacho, con la idea de encontrar absurdas correlaciones estadísticas dentro de una partida de ajedrez, cuando de repente mi despacho pareció venirse abajo. Una sucesión de potentes luces desfiló ante mí, y un ruido de mil demonios amenazaba con ensordecerme. Incapaz de soportar la barahúnda, perdí el sentido. Cuando desperté, como ya saben, me encontré aquí. Me imagino que el desventurado Madirath se encuentra ahora mismo vagando por Nueva York.

En otro momento les contaré mis peripecias personales en este apartado lugar. Quiero ahora hacerles notar que nuestro mundo está en peligro, en pleno siglo XXI.

MR SPOCK – Perdone que la interrumpa. Dice usted que en el siglo XXI, tiempo en el que usted vive, el mundo está en peligro. Pero nosotros venimos del siglo XXIV, y el mundo no parece haber sufrido ninguna convulsión importante. ¿Cómo es posible que en su siglo el mundo pudiera haber sufrido una catástrofe si nuestros historiadores no tienen noticia de ella?

KEKS – Yo no veo las cosas como usted. Es perfectamente posible que, en la línea de tiempo en la que ustedes viven, la Tierra sea un mundo prospero. Sin embargo, no me cabe la menor duda de que alguien tuvo que salvarlo. Si no lo hacemos así y ustedes consiguen volver a la Tierra y a su siglo , estoy segura de que al regresar lo encontrarán en ruinas.

Afortunadamente disponemos de bastante material para hacernos un juicio de lo que podría ocurrir. Durante las dos horas en las que Madirath estuvo conectado al casco, consiguió – a sugerencia de Caranthir, que ya había tenido un leve contacto psíquico con él – robar los pensamientos de un tal “Bill”. Ya se imaginan ustedes quien es. Toda la recopilación de sus ideas quedó grabada en el dispositivo impresor. En otro momento les pondré al tanto de esta información. Pero les aseguro que los planes de mi ¿ExJefe? son temibles.

RIKER – ¿Y que pretende usted hacer?

KEKS – No se como, pero debemos volver a la Tierra, al siglo XXI. El único modo de volver que se me ocurre consiste en reproducir artificialmente las condiciones del día en que llegue aquí. Hemos de seleccionar a los miembros de una tripulación, que se conectarán sendos CMM, y hay que aportar a cada uno de estos cascos una energía equivalente a la de catorce rayos. He estudiado con detalle todo lo que quedó registrado en los aparatos de medición durante ese día La energía desprendida por los catorce rayos corresponde a la que bastaría para alimentar a la ciudad de Nueva York durante un breve tiempo. En las condiciones en las que nos encontramos, creo que mi proyecto es inviable.

DATA – Señorita, yo que usted no sería tan pesimista. Creo que eso puede arreglarse. Pero antes de explicárselo, dígale al señor Caranthir que permita que el primer oficial Riker conecte el Rastreador y se comunique con el “Enterprise”. Explíquele primero qué es una nave espacial.

Fecha Estelar 49941,93

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Continua la conversación)

DATA – Mientras el oficial Riker se pone en contacto con la nave, permítame explicarle lo que pretendo hacer.Verá, señorita. De acuerdo con la famosa ecuación de Einstein E = mc², la materia no es mas que la forma comprimida de la energía. O, visto de otra forma, la energía es una forma expandida de la materia.

KEKS – Efectivamente.

DATA – Pues bien, al transformar un gramo de materia en energía, obtenemos suficiente como para alimentar a una gran ciudad durante un cierto tiempo

KEKS – No se de que forma pueden transformar un gramo de materia en energía, sin que haya pérdidas

DATA – Confié en mi, señorita. Le daré los detalles técnicos mas tarde. Baste decir que en el siglo XXIV tal cosa es posible.

Si conseguimos que esa energía se concentre en forma de luz coherente, podemos dirigirla a un punto específico. De hecho, ese es el principio del armamento del “Enterprise”.

Se trata, pues, de generar un láser cuya energía sea la resultante de multiplicar el número de personas que viajaran en la expedición por la energía producida en su momento por los catorce rayos que impactaron sobre el casco de Madirath y dirigirlo al lugar adecuado.

KEKS – ¿Y a que estamos esperando?

Fecha Estelar 50025,18

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz al dispositivo de grabación portátil).

Ha llegado por fin el día. Después de que el señor Riker tranquilizase los ánimos de la tripulación, que temía por los expedicionarios al no haber tenido noticia de ellos en un cierto tiempo, y después de que el señor Data reprodujese la conversación mantenida con la señorita Keks y el elfo Caranthir, he decidido llevar a cabo el plan ideado por el señor Data para transportarnos hasta el siglo XXI.

Está todo preparado. La señorita O’Neil y yo acabamos de descender mediante el teletransportador a la superficie del planeta. Nos unimos, pues, a la expedición que viajará tres siglos atrás en nuestro tiempo, la cual constará del siguiente personal:

Al mando. Capitán Jean Luc-Picard, comandante de la nave “Enterprise”

William T. Riker, primer oficial

Sara O’Neil, oficial de Seguridad.

Data, oficial científico.

Doctor Beverly Crusher, oficial médico.

Caranthir, Notable entre los elfos.

Patricia Keks, representante de la Tierra del siglo XXI

Da un poco de risa ver a Caranthir con el disfraz que le hemo proporcionado. Embozado parece un hombre, es cierto, pero un hombre risible.

Estamos sentados ya, con los cascos ajustados en la cabeza. No negaré que me encuentro un poco nervioso, pues nunca se puede asegurar que todo saldrá bien.

El señor Data, impasible, está a punto de dar la orden.

– Atención, “Enterprise”. ¡Fuego!

La fabelo sekvas - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Fecha Estelar 49856,25.

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hoy hemos tenido un mal encuentro con los Klingon. Nos encontrábamos cerca del agujero negro BH-31415926, muy cerca de su horizonte de sucesos, estudiando la formación de pares protón-antiprotón en dicho horizonte. De repente, sin que los sistemas de seguridad hayan detectado su presencia, ha aparecido una nave frente a nosotros, como salida de la nada, y ha comenzado a disparar. Teníamos, en ese momento, bajados los deflectores, y ese primer ataque ha causado graves daños en el fuselaje de la nave. Gracias a la rápida intervención de los equipos de emergencia los perjuicios no han sido mayores.

Yo estaba en aquel instante, en mis aposentos, discutiendo diversos proyectos, de trabajo, con la teniente O’Neil. Al oír la señal de alarma hemos dejado inmediatamente los asuntos que teníamos entre las manos y hemos acudido al puente de mando.

Aquello parecía la antesala del infierno. Unos cuantos cables se retorcían espasmódicamente, echando chispas. Mientras, los equipos de extinción pretendían extinguir algunos pequeños incendios causados por el ataque de los Klingon. Grandes trozos de metal, que antes habían ayudado a conformar el techo, se habían derretido y caído después en la sala de operaciones. El personal parecía aturdido, y no parecía fácil imponer allí el orden. La teniente O’Neil se ha hecho idea de las circunstancias enseguida, y de modo enérgico ha comenzado a impartir las órdenes oportunas. En mi nombre y con mi visto bueno, naturalmente.

De repente una voz angustiada nos ha informado de lo que estaba ocurriendo.

– ¡Capitán, caemos hacia el agujero negro!

A partir de ese momento nadie sabe lo que ha ocurrido. Todos hemos notado una fuerte presión en nuestros órganos internos, como consecuencia de la intensificación del campo gravitatorio. Después, nos hemos desmayado.

Fecha Estelar 49872,18

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hemos permanecido sin sentido durante bastante rato. He sido el primero en recuperar la consciencia y me he precipitado a socorrer a los miembros de mi tripulación. Al cabo de media hora la situación había vuelto a sus cauces, aunque hemos tenido que lamentar dos muertes. Los pobres no han conseguido soportar el impacto gravitatorio y sus órganos internos se han comprimido, como cuando uno aprieta un perrito caliente con mucha salsa y.... Bueno, mejor no entrar en detalles.

Una vez normalizadas, en lo que cabe, las condiciones, le he pedido a la computadora que hiciera una evaluación de los daños ocasionados. Desviándome un poco, es curioso que el idioma que una vez fue creado con la idea de propagar, jaja, los ideales universales de paz, jaja, y concordia, jajaja, entre los hombres sirva ahora para alimentar a una computadora cuando queremos comunicarnos de forma confidencial con ella. ¡Pandilla de piraos, una lengua artificial!. ¿Qué (Lenguaje no adecuado) pretendían, que hablásemos todos en ese pastiche sólo apto para tripas electrónicas?. Pero a lo que iba. Le he pedido también que nos informara de nuestra situación en el espacio. Esta es la conversación que, sobre el particular, hemos mantenido:

[Examinando Archivos...]

[Insertando texto...]

KAPITANO JEAN-LUC PICARD – Saluton, komputilo. Mi estas kapitano Jean-Luc Picard, spacoŝipestro de la “Enterprise

KOMPUTILO –Kiel vi fartas, kapitano?. Kia vi deziras?

KAP – Mi deziras koni nian situon.

KOM – Mi ne konas nian situon, kapitano.

KAP ­ – Kiel eblas?

KOM – Kiel vi konas, kapitano, mi kapablas trovi nian situon per spektranalizo de tiuj steloj ŝajnantaj esti la plej proksimaj de ni. Per la spektra analizo mi kapablas rekoni kiuj stelo estas tiuj, kaj, kalkulante, eltrovi nia posizio. Vi konas ankaŭ, ke mi gardas spektran informaĵon pri milionoj el steloj en nia galaksio. Tamen, mi trovas neniu stelo, kiu spektro koincidi kun iu kiuj mi gardas en mia datenbanko.

KAP – Kion tio signifas?

KOM – Ho... Tio signifas ke ni povus esti ajnloke en la universo. Tamen, estas iu strange.

Vi scias, kapitano, ke en nia universo la pliparto el steloj estas malproksimiĝanta reciproke. Tio signifas ke, laŭ la aktualaj teorioj, la universo estas etendanta. Tamen, ni estas en Universozono kie okazis male. Tio estas, ke la plej granda parto el steloj, anstataŭ malproksimiĝi, proksimiĝas.

KAP – Sekvu

KOM Povus esti, ke ni estus en loko de nia universo kie okazis tiel . Sed, mi trovis ke estas malgrandeta diferencoj en la ĥemieco tiuloke kiuj faras pensi al mi alimaniere. Tio, plu la fakto la stelojn proximiĝi anstataŭ male kaj la fakto, ke ni estis tombita en nigra tr,o, faras pensi al mi, ke ni estas en alia universo.

KAP – Fulmotondro! Kiu vi ĵus diras?

KOM Kapitano, mi dezirus malpravi, sed mi kredas ke ni estas en malfacilega situacio.

[Fin de inserción]

[Rutina de traducción automática en marcha]

CAPITAN JEAN-LUC PICARD – Saludos, computadora. Soy el capitán Jean-Luc Picard, comandante de la nave espacial “Enterprise”.

COMPUTADORA – ¿Cómo está , capitán?. ¿Qué es lo que desea?

CAP – Deseo conocer cual es nuestra situación física.

COM – No conozco nuestra situación física, capitán.

CAP – ¿Cómo es posible?

COM – Como usted sabe, capitán, soy capaz de encontrar nuestra situación física por medio del análisis del espectro de aquellas estrellas que parecen estar más próximas a nosotros. Mediante el análisis del espectro soy capaz de reconocer que estrellas son estas, y, calculando, de encontrar nuestra posición. Usted sabe también que guardo información de los espectros de millones de estrellas de nuestra galaxia. Sin embargo no encuentro ninguna estrella cuyo espectro coincida con alguno de los que guardo en mi base de datos.

CAP – ¿Qué significa esto?

COM – Bien... Esto significa que podríamos estar en cualquier parte del universo. Sin embargo, hay algo extraño.

Usted sabe, capitán, que en nuestro universo la mayor parte de las estrellas se están alejando, unas de otras. Esto significa que, según las teorías actuales, el universo se está expandiendo. Sin embargo, estamos en una zona del universo donde ocurre lo contrario. Es decir, que la mayor parte de las estrellas, en vez de alejarse, se aproximan.

CAP – Continúa.

COM – Pudiera ser que nos hallásemos en una zona del universo donde ocurre eso. Pero he encontrado una muy pequeña diferencia en la constitución química de este lugar que me hacen pensar otra cosa. Esto, mas el hecho de que la mayor parte de las estrellas se estén aproximando en lugar de alejarse y el hecho de que nos hayamos caído dentro de un agujero negro, me hace pensar que estamos en otro universo.

CAP – ¡Rayos y truenos!. ¿Que acabas de decir?

COM – Capitán, desearía equivocarme, pero creo que estamos en una situación muy difícil.

[Fin de rutina de traducción automática]

Fecha Estelar 49901,39

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Llevamos unos días vagando por este universo desconocido, probando distintos rumbos, intentando encontrar un planeta que reúna las condiciones necesarias de habitabilidad, de forma que podamos descender. Como siempre, hemos dejado que la computadora haga el trabajo.

Mientras tanto, los miembros de la tripulación, aparte de atender los trabajos habituales de mantenimiento, tratamos de matar el rato lo mejor que podemos. Y hemos continuado así durante varios días. Y al fin, cuando menos lo esperaba, he recibido el siguiente mensaje de la computadora:

– Mi eltrovis stelan objekton ŝajnantan loĝeblan planedon. Ĉu vi kursas tien? (He encontrado un objeto estelar que parece un planeta habitable. ¿Ponemos rumbo hacia allá?)

Jes, kompreneble! (¡Sí, por supuesto!)

Segundos después, hemos entrado en el Hiperespacio.

Fecha Estelar 49915,76

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hemos llegado a los alrededores del planeta que la computadora designó como posiblemente habitable. Ahora estamos seguros de que lo es, pues los análisis de concentración de gas metano, oxigeno y dióxido de carbono así lo indican (Es raro que un universo paralelo, salvo pequeñas diferencias solo detectables mediante un análisis exhaustivo, tenga la misma estructura química que el nuestro). Todos los detalles técnicos están grabados en el disco duro de la computadora.

Nuestro objetivo ahora es determinar si el tal planeta alberga vida inteligente. No queremos descender allí a ciegas, sin saber si una panda de (Palabra inapropiada, que no aporta información) alienígenas nos va a achicharrar en cuanto bajemos.

A tal efecto hemos comenzado a orbitar en torno al mundo cartografiando su superficie. Con nuestras cámaras de plasma estamos seguros de poder explorar hasta su último resquicio, de forma que no haya lugar para las sorpresas.

Durante estos días hemos acumulado mucha tensión, debido a la incertidumbre de encontrarnos en un universo que no conocemos. Creo que hoy me tomaré unas horas de descanso.

Fecha Estelar 49924,33

Informa Mr.Spock, Representante del planeta Vulcano en la nave de la Federación “Enterprise”.

(Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Por encontrarse el capitán indispuesto (según parte médico), me he convertido en el encargado de redactar este informe, al hallarse también enfermo el segundo de a bordo, el oficial William T. Riker. El padecimiento que ataca al capitán y al primer oficial se caracteriza por una absoluta falta de equilibrio, un aliento fétido y una completa incoherencia a la hora de elaborar un discurso. Por no citar esos horrorosos estallidos emocionales que provocan que ambos se abalancen sobre mí, llamándome “Mi queriiiido Spock.” . Algún miembro de la tripulación ha llamado “moña de espanto” a esta extraña patología.

Pero bien, vamos a lo que importa. Terminada que fue la exploración del planeta descubrimos, para nuestra sorpresa, que este estaba habitado, posiblemente por una civilización con un grado no avanzado de tecnología.

El capitán ha dicho: “Baaaaajemosh inmediaatamente”, pero hemos conseguido convencerle de que es absolutamente necesario tomar todas las precauciones posibles antes de arriesgarse a una expedición de esas características.

Conexiones - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

V

Dol Amroth es una ciudad fortificada, no en vano, dos generaciones atrás fue asaltada y sitiada a fuego y espada por las hordas del Señor Oscuro. Permanecen las murallas, las atalayas y fortificaciones, como un vestigio. Se monta guardia pero es más para prever altercados que por miedo a algún invasor que prácticamente ya no existe: aún el Harad está próximo y los sureños nunca han sido completamente dominados por los gondorianos. La ciudad ha sufrido una transformación más que sutil con los años, las torres se confunden con las chimeneas de las fundiciones del metal de mithril. Los tubos de cordel aquí y allá hacen de la contemplación de la ciudad unas líneas desdibujadas.

Aquí vive nuestro protagonista Lorindol. Siempre ha sido un entusiasta de la nueva tecnología que inunda el Reino de Gondor, desde que de pequeño, vinieron a instalar el cordel a su casa. De hecho, ha dedicado sus esfuerzos en imaginar, en crear máquinas que ayuden en la prosperidad del Hombre. Cuando era joven, fue a la capital a una reunión con el consejo científico del Instituto de Ciencia Sarumánica, los sabios le descubrieron una realidad difícil de aceptar y en la que nunca ha creído completamente. Allí recibió el encargo de diseñar una máquina que leyera el pensamiento, ¿con qué propósito?, los sabios nunca se lo llegaron a revelar claramente pero sospechaba que con ella podrían interceptar pensamientos dañinos provenientes del ¿universo paralelo?, ¿realidad alternativa?... era mejor decir simplemente “el otro lado”.

A esto nuestro joven Lorindol dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo, se olvidó de sí mismo y de lo que le rodeaba, perdió amigos, familiares. Creó ingenios a cada cual más ingenioso que facilitaron muchos quehaceres de la vida cotidiana, pero muchos, muchos otros fueron usados por Gondor en el dominio militar de la Tierra Media. Y nuestro joven Lorindol ganó respeto entre los suyos y su fama llegó a todos los pueblos, incluso a los Acebos de Eregion.

Pero siempre recurrió una y otra vez al mismo proyecto: la máquina para leer el pensamiento, le obsesionaba. Sus experimentos fueron originando rumores que en un principio se acallaron dada su abierta genialidad, pero Lorindol se tornó esquivo, evitaba a la gente y dejó de ir a las tertulias del Café de los Filósofos Muertos donde notaron su falta y sus opiniones prudentes. Los rumores crecieron, decían que frecuentaba el mortuorio y conectaba a las cabezas de los muertos extraños aparatos metálicos; se le podía ver a veces en la madrugada encaramado en las murallas con el cuello estirado como mirando a lo lejos, pero no miraba, torcía la cara y colocaba su mano en la oreja como intentando escuchar, como si oyera el viento… o voces dijeron las gentes. Cuando le dirigían la palabra, Lorindol se adelantaba y no dejaba terminar las frases, intentando adivinar lo que iba a decir el otro, y casi siempre fallaba. En lo más alto de su torre-laboratorio se veían luces todas las noches, y humo negro, incluso dicen que lo vieron en un día de tormenta encaramado al tejado con una vara metálica riendo estruendosamente cuando desde abajo se paraban a mirarlo. Y se hizo viejo, y su mirada se volvió torva. Y su fama se apagó en un susurro y le llamaron loco… y algunas cosas peores.

Y esto también se supo en Eregion.

VI

Alsandir agitó a Jota Treeks con suavidad y luego más enérgicamente hasta que sus gruñidos empezaron a tomar cierto sentido y convertirse en palabras vocalizadas. Cuando la mirada de Treeks se fijó en un punto en concreto pareció estar despierto, y Alsandir le exclamó:

- ¡¡A. ha desaparecido!!

Treeks carraspeó con fuerza aclarando su voz.

- Tranquilo muchacho, si conocieras a A. tan bien como yo sabrías que no hay por qué preocuparse. Demonios, un poco fuerte el aguardiente, ¿eh?

A pesar de la quietud de Treeks, Alsandir insistió en salir en busca de A. por las calles de Ámsterdam. Treeks lo condujo por los sitios a los que había llevado a A. en su última visita a Holanda afirmando alegre con una sonrisa que “sin duda A. los habrá echado de menos”: los más conocidos Coffee Shops de la capital, la calle roja o la plaza de Dam donde Treeks insistió en hacer una parada para recuperar fuerzas.

Ni rastro de A. ni de los hombres de negro. Y Alsandir seguía con esa palabra en la boca, cosa en la que casi no había tenido tiempo de preocuparse, pero si lo pensaba estaba seguro de que tenía alguna relación.

VII

A. se encontraba solo en una habitación cerrada sin ventanas, una mesa, tres sillas y un gran espejo que reflejaba la sala era lo único que se podía encontrar en ella. A. era aficionado a las películas policíacas y esto no distaba mucho de una sala de interrogatorios. Si algo le habían enseñado las largas horas en el cine es que debía mantenerse firme, declararse inocente y decir que se atenía a la segunda enmienda. Recibió extrañas visitas, hombres con marcado acento norteamericano –le hablaban en francés- vistiendo largas túnicas negras que le cubrían el cuerpo, especialmente el rostro, le sometieron durante interminables horas a una batería de preguntas y acusaciones:

Que si era un agente, a lo que poco después añadieron si “quería ser un agente doble”.

Pero después vino una mujer con acento ruso y patentes habilidades interrogatorias; le habló de los universos paralelos, del peligro que corría el mundo, y que ellos trataban de hacer lo mismo que él: evitar que ambos mundos se interconectaran de tal forma que acabaran solapándose el uno sobre el otro.

¿Cómo podían estar al tanto de esto?, ¿quiénes eran?, ¿quién será este Bill que me suena tanto?.

VIII

Lorindol trabajaba en su torre-laboratorio todas las noches, hoy tenía una nueva idea que aplicar a su experimento. Animoso se colocó el dispositivo de ‘Lectura Mental’, una serie de hierros amoldados a la forma de un cráneo, ovalados de tal forma que captaran la longitud de onda mental y conectados entre sí por medio de una membrana de hilo de mithril que la amplificaría. Hasta ahora el ingenio no había funcionado, lo único que conseguía al colocarse el aparato era un insoportable zumbido en la cabeza que le producía punzadas de dolor insoportable. Se agitaba entonces y gritaba con todas sus fuerzas, gritaba su nombre, su nombre bien pronunciado en la Antigua Lengua de los elfos, LorIndol, pues desde pequeño cuando había recibido su don más preciado como regalo había tenido que soportar la ignorancia del populacho que pronunciaba su nombre mal, Lorindól. Y esto conseguía ponerle de los nervios.

De nuevo el dolor en su mente, de nuevo se encontró gritando. Pero aún con la vista nublada pudo distinguir en la habitación dos figuras que antes no estaban, altas y esbeltas, erguidas y con pesadas espadas. Poco a poco fue fijando la vista y distinguió los ropajes, verdes y marrones parecían acomodarse al entorno tomando los colores que le rodeaban para que quien la portara pasara desapercibido. Descubrieron su rostro y sus rasgos eran finos y delicados, maculados, pero la mirada era grave y en ella se veía la profundidad y sabiduría que da el recorrer de muchos años, y sus orejas eran ligeramente puntiagudas.

Tuvo un vago recuerdo de su juventud, cuando de camino a Minas Tirith se cruzó con un jinete del que no supo nada pero que algo le decía que volvería a verlo. Por supuesto había visto en la escuela muchos dibujos de elfos, antiguos Señores de la Tierra Media, aliados de Gondor en los tiempos de guerra y penuria, sabios, poderosos.

- Almarë LorIndol –dijo uno de los elfos con voz suave.

El oír su nombre dicho bien y dicho sin un rastro de acento que mancillara la hermosa lengua de los elfos le causó un gran placer y fijó su atención más en el elfo. Inmediatamente sintió algo nuevo, todavía con el dispositivo de Lectura Mental sintió un leve contacto, como dos piezas dentadas que encajan a la perfección. No leyó los pensamientos del elfo como esperaba, ni sus recuerdos le vinieron a la mente como suyos, más bien fue como si su propia mente se abriera para que una mano invisible se alargara y si quisiera tomara de ella lo que deseara.

Para el elfo sin embargo fue muy diferente, se llevó las manos a la cabeza como presa de un súbito y gran mal y se encogió sobre sí mismo cayendo al suelo, su compañero se inclinó sobre él pero viendo el peligro en el que se encontraban se giró hacia Lorindol y desenvainó con rapidez la espada, le encaró y avanzó y se habría echado sobre él si Lorindol no hubiera sentido miedo, agarrando su bastón y echado a correr; con la distancia notó como el Lector Mental perdía fuerza y el enlace moría.

Y a Eregion, días después, llegaron las noticias de lo sucedido en Dol Amroth.

Conexiones - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

I

- He de deciros amigos, y he de deciros con tino, que éste es hombre peligroso y de viles artimañas. Andaros con ojo pues, pero no le hagáis ningún mal, el corazón me dice que aún debe jugar un papel importante en esta historia.

Los mensajeros elfos recibieron las últimas instrucciones y se apresuraron a partir hacia Dol Amroth en el Reino de Gondor. Dejaron a un abatido Caranthir en el salón del trono de Eregion. Pocos habían visto así a su Señor, confundido, consternado, pero aún así decían su mano era fuerte y sus pensamientos claros. Tres noches atrás, Caranthir empezó a tener raros sueños, premoniciones pensaron en un principio, o quizá el pergamino orco del Harad de extrañas revelaciones le había afectado. Hablaba en esos sueños, decía sobre todo una palabra “Bill”. Los Sabios de Eregion afirmaron categóricos: Esa palabra no significa nada en ninguna de las lenguas de la Tierra Media. Para aquellos que respetaran a su Señor –y eran todos- no se atreverían a decir que eran delirios, así que se guardó un prudente silencio sobre los sueños. Y ante todo a Caranthir le dolía la cabeza, casi todo el día se quejaba ante sus médicos que no encontraban ningún mal y lo achacaron a la falta de descanso.

II

La resaca fue descomunal, Alsandir se levantó como pudo, pero ¿cómo pudo haber dormido en esa posición?, por supuesto le dolía todo hasta el último músculo de su cuerpo, y especialmente le dolía la cabeza. Miró a su alrededor… vasos en la mesa, botellas del mejunje de Treeks, ¿cuánto habían bebido?. Treeks en un principio había insistido en contarlas para comprobar quien bebía más, acabó desistiendo cuando dejó de saber contar. Dormitaba ahora en el suelo junto a una silla caída. A. no estaba, Alsandir en un esfuerzo ordenó sus pensamientos… ¿no era cierto que A. apenas sí había bebido?, rellenaba su copa con la más amplia variedad de zumos de frutas tropicales, alguna manía suya había pensado Alsandir, cuando Treeks le insistía para probar este “aguardiente de los pozos de Odense”, A. aceptaba y con educación mojaba los labios.

- Ah, mi buen A. –pensó Pers-, has querido mantener la cabeza fresca.

¿Dónde estaba ahora A.?. Alsandir pensó en los hombres de negro, ¡cielos!, deben rondar por ahí fuera buscándonos. Cuando intentó llamar a su amigo con la esperanza de encontrarlo en la casa notó la voz muy pastosa y sólo pudo salir una palabra de su boca:

- L…o…r…Í…n…d…o…l

A pesar de que la palabra era extraña para él supo sin pensarlo que era llana y que la sílaba fuerte era la segunda.

III

Bill dio órdenes a la recepción del hotel de no ser molestado bajo ninguna circunstancia. Estaba enfrascado en las conclusiones a las que la señorita Keks había llegado sobre la partida de ajedrez entre A. y Alsandir y que le había hecho llegar por e-mail la noche anterior. La primera conclusión a la que él mismo llegó era que evidentemente tendría que mejorar su programa de búsqueda BILL; la inteligencia humana, aunque imperfecta, falta de concentración y en sí misma falta muchas veces de propia inteligencia, sí disponía de algo que los ordenadores y programas que Bill diseñaba no alcanzaban: intuición. Pondría a trabajar en ello a varios cientos de personas, crearía un sistema basado en la intuición, una inteligencia artificial claramente intuitiva.

Lo anotó en su PDA en “tareas pendientes” y siguió discurriendo.

Sin duda A., de alguna forma era un agente, alguien más arriba le daba instrucciones pero su camino no era muy diferente al que Bill y los Eruditos seguían. Por sus propios motivos, A. había influenciado a Alsandir para evitar el trabajo de éste en el campo de la fantasía. Podrían contar con él si lograban influenciarlo.

El ajedrez requiere concentración, eso decía Keks, pensamientos concentradísimos en un instante para cada movimiento, un auténtico latigazo neuronal. El momento idóneo para abrir tu mente a los impulsos del otro lado o hacerlos llegar, A. ha establecido algún tipo de conexión con seres del otro plano y actúa en la mente de Alsandir del mismo modo que un anuncio: poniéndote en la cabeza aquello que no quieres, no necesitas o en lo que ni siquiera has pensado. Muy listo, él no influencia, motiva: consigue que el sujeto piense que es él mismo el que ha decidido esto o aquello, la mejor forma de que permanentemente siga la dirección que pretendes; la antigua KGB –seguía el informe de Keks- desarrolló en Kiev ambiciosos estudios que demostraban la vulnerabilidad de la mente a influencias externas, lo que prueba…

TOC TOC

Bill levantó la vista del portátil en el que trabajaba y no pudo evitar una mueca de frustración, ¿no había dado órdenes explícitas de que no le molestaran?, hablaría con el director, compraría el hotel y lo cerraría.

Ni siquiera esperaron a que respondiera, abrieron la puerta y una figura se coló en su habitación.

- Bienvenido a Ámsterdam, Bill –dijo la figura con una vocecilla que le ‘motivó’ a Bill un extraño pensamiento: “si los ratones hablaran hablarían así”.

Reconoció esa voz en el instante después.

Donald era un hombre de estatura y complexión media, rondaba los 60 y se mantenía en buena forma, su posición lo requería, no podía dar muestra de la menor debilidad. Lo que le distinguía, evitando que su rostro rayara lo vulgar eran los ojos, pequeños, se escondían en sus cavidades, la mejor forma de definirlo es que causaban intranquilidad cuando se posaban en uno mismo, como si todas las opciones fueran sopesadas. No destacaba especialmente en la dialéctica, sus intenciones se mostraban antes incluso de que empezara a hablar.

Obviamente era uno de los Eruditos.

- Me empezaba a parecer raro que no vinieras a visitarme, Donald, verás, es de vital importancia que localicemos a A. y a Alsandir, y a ese nuevo hombrecillo que les acompaña, ¿cómo habías dicho que se llamaba?, Striks, sí.

- Treeks.

- Espero que tus hombres sean lo suficientemente competentes.

- Lo son.

- Eso espero.

- Puedes ser muy bueno con los ordenadores, Bill, pero déjame a mí estos asuntos. Hemos capturado a A. en un supermercado en el barrio antiguo. Y ya ha empezado a cantar, su verdadero nombre es Antoine –pronúnciese Antuán-, es francés o algo por el estilo.

Bill apagó el ordenador y cerró el portátil, pensó por un momento en la nueva situación, miró el rostro de Donald y estudió sus ojillos como si pudieran revelarle algo más, y sonrió.

- Quiero verle –dijo en un susurro.

IV

Las horas que preceden al amanecer es el momento que eligen los elfos para deambular por los caminos de la Tierra Media. Miran las estrellas y ven el mismo cielo que atrás podían observar, el mundo ha cambiado, se puede sentir en cualquier cosa que les rodea, su tiempo ha pasado. Pero más allá, en el firmamento, todo sigue igual.

- Ah, Elbereth Gilthoniel, Man cenuva métim' andú?.. elenillor pella

Es el momento elegido para internarse en las tierras de los hombres, pocos entre ellos guardan vigilia, y quien pudiera verlos pasar, una sombra en la noche, silenciosa, lo confundiría con parte de un sueño y poco tiempo lo recordaría.

- Si vanwa ná Eldamar isilmë lantalassë

Pero, ¿quién entre los hombres puede afirmar que un sueño es real?

La Historia Continúa - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

- Sobre lo que ocurre ahora

Amigos contar pretendo

Esta historia que encontré

Revisando el argumento

De una endecha que fue escrita

En la época del Medievo:

“Firió Uezo al Huerco en el calcañale

Firió el Huerco a Uezo en su voluntade;

Firió Uezo al Huerco con su rica espada

Firió El Huerco a Uezo en telas del alma...

(Madre, la mi madre). Alda no lo sepa

Que si Alda lo sabe al suelo cae muerta;

Que si Alda tuviera un hijo varone

A los ocho días le pongan mi nombre...”

- Faciendo averiguaciones

Sobre quien pudo ser Uezo

No he encontrado referencias

Del mismo en ningún compendio.

Y bebiendo buena malta

Entre trasiego y trasiego

Seguía Treeks devanando

Aqueste cuento tremendo.

- En cuanto al Huerco yo digo,

Aseguro que no miento

Que no es cosa de este mundo

Ni del mundo venidero.

Que de otro universo viene

Que del nuestro es parejo

Y viven Magos y Enanos

Y habitan Omnes y Elfos

En aquella tierra enorme

Que cobija el mismo cielo.

Y también Hobitts y Orcos

(Dellos un ejemplo el Huerco).

Y ahora mismo, amigos míos,

-Hizo un pequeño silencio-

En este instante presente

Os he de revelar presto

En que consiste el meollo

De todo aqueste misterio.

Escuchadme, camaradas,

Si queréis llegar a viejos

Que aquí se juega el futuro,

El futuro mío y vuestro.

Así pues si os creíais

Que era patraña y enredo,

Una sarta de mentiras

Engañifas y embelecos

Todo lo que se contaba

Sobre aqueste mundo añejo

Habéis de saber amigos,

Y esto ahora os revelo,

Que sí existe tal mundo

Más allá de nuestro imperio.

Mas dejemos por ahora

Aqueste asunto en suspenso,

Fablemos ahora de Bill

Y el treinta y cuatro por ciento

De veracidad fallada

En un preciso muestreo

De una anodina partida

Jugada sobre un tablero.

De la señorita Keks

Los análisis postreros

Muestran no ser computables

Algunos lances del juego.

Esta croata prodigiosa,

Esta joven ingeniero

De aquellos dos sospechosos

Analizando el correo

Encontró correlaciones

Que pueden ser de provecho

Para ser utilizadas

En un contacto primero

Con mas civilizaciones

De las que ya conocemos.

Del Cónclave de Eruditos

Bill es rector soberano

Y ha convocado reunión

Antes que llegue el invierno,

Pues hay en París desfiles,

Quizás un tanto grotescos,

En los que llevan mujeres

Recogidos los cabellos

En una única trenza

Dejando el pelo muy suelto,

Que han llamado su atención

Por resultar pintorescos.

También se estrenó película

Que muestra un futuro extremo

Y que a mentes creativas

Las nutrió de su alimento.

También los juegos de rol

En otoño resurgieron

En respuesta a que la gente

Quiere colmar sus deseos

Y con su imaginación

Crean pensamientos frescos.

Se reúnen dieciséis,

Todos de lo más selecto,

En lo que llaman el cónclave,

Reunión de mucho secreto.

Ya toma Bill la palabra

En el salón de congresos;

Gélido a su alrededor

Se cierne un silencio espeso.

Ya subido en el estrado

-Delante un publico atento-

Ha comenzado el grand Bill

Un discurso muy extenso.

-Amigos, les dice, amigos,

Perdonad si os molesto

Que no os ficiera venir

Si no fuesse asunto serio.

Fablaros he de un programa

Que informático tenemos,

- Baste con lo que os digo

pues no he de fablar del método-

que encuentra correlaciones

entre mil datos diversos.

De Bill y sus eruditos

Interrumpo aquí los versos

Pues todo ya lo contara

Un legajo amarillento,

Y no quiero producir

A mis lectores mas tedio.

Aquí sigo mi relato

Y a la Tierra Media vuelvo

Para contar de Lorindol

-Espero que con acierto-

Deste buen elfo la historia

Verdadera a lo que entiendo,

Pues todo lo que del cuentan

Yo lo tengo por auténtico.

Reanudemos ya la historia

Ya la historia reanudemos

Y recordemos que estaba

Con cinco sabios egregios

De su máquina fablando

Cuando ellos lo interrumpieron

Y dicen que una misión

Habrá de llevar a término.

- Amigo Loríndol, dicen,

hecho habéis gala de ingenio

con vuestro dispositivo

que amplifica como un eco

(Háseles de perdonar

un cierto impulso poético)

Ese Ritmo Vibratorio

Que suena tan académico.

Pues bien, esta es la tarea

Que ahora mismo os encomiendo:

Quiero que estudiéis la forma

De cambiar vuestro instrumento

Y que le hagais los ajustes

Para que capte el proceso

De las sutiles ideas

Que están en continuo renuevo.

Os lo repito otra vez

Ya sin tanto florilegio:

Construid un aparato

Que adivine el pensamiento.

Y aquí termina el romance,

Aqueste grand texto épico,

Pues ahora mismo se han ido

Musa e inspiración al cuerno

Y ya mi caudal de estrofas

Se acaba de quedar seco

Y no se como seguir

Porque no tengo talento

Y lo que he escrito hasta aquí

Es cosa de sortilegio

Que ha realizado, furioso,

Algun malvado hechicero

Pues parece que lo he escrito

Como si estuviera en sueños,

Como si caido hubiese

En los brazos de Morfeo.

Ya seguiremos la historia

Ya la historia seguiremos

Que esta narración extraña

Tiene que seguir creciendo.

Por ahora la palabra

Buen amigo yo te cedo

Y aquí aprovecho estas lineas,

Pues soy de trato correcto,

Para enviarte un saludo,

Un saludo muy atento.

La Historia Continúa - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Reviven aquí otra vez

Los personajes del cuento,

Y he de volver a narrar

Lo que aconteció de nuevo

Al bueno de Alsandir Pers

Y a sus viejos compañeros.

Estaba con sus amigos,

Conviene que recordemos,

Tomándose unas cervezas

Allá en la zona del puerto,

Fablando con el grand A.

Y Jota Treeks, el sereno,

Que llegose hasta Holanda

Siendo un joven caballero.

De pronto, grand sobresalto,

Vienen los omnes de negro,

Y salen por las esquinas

Faciendo del sol reflejo

En brunas gafas de sol

Que ocultan ojos frenéticos.

Los amigos se percatan

E irguiéndose de su asiento

Emprenden veloz huida

Provocando grand revuelo

Entre aquellos que tranquilos

Se tomaban su refresco.

Y los tres ya se escaparon

Hacia la zona del centro;

Los otros los perseguían

Derrochando grand esfuerzo.

Corren y corren y corren

Quedándose sin resuello;

Si los amigos corrían

Tan veloces como el viento

Mas se acercaban los otros

jadeando como perros

Y sin perdellos de vista

Al galope iban tras dellos.

En arribando a un recodo

Divisanse tres senderos

Y les asalta la dubda

Sobre cual escoger destos.

Y sin pensar se deciden

Por el sendero siniestro

El que en Román Paladino

Se llama camino izquierdo.

Han muy pronto despistado

A aquellos que iban zagueros

Y a medida que caminan

No temen ser descubiertos

Pues el barrio en que se fallan

Tiene mil y un recovecos,

Y a aquellos que los seguían

Han dejado atrás, muy lejos.

- Parad, amigos, parad

Si no paro, desfallezco.

Un Jota Treeks muy cansado

dice casi sin aliento.

-Ya no es menester correr

Pues acabose el apremio

Puesto que nadie nos sigue

Que pueda traernos riesgos.

-Pues en lo que a mí concierne

todavía tengo miedo,

¿Quién nos puede asegurar

Que no nos fallarán luego?

Dijo A. con voz cansada

Y con rostro de recelo:

-Yo te lo aseguro, amigo

pues despisto con esmero

a cualquiera que persiga

A mis amigos honestos;

Tened la seguridad,

Que yo os digo por cierto,

Que no nos han de encontrar,

Ni aun viniendo del infierno,

Mil demonios colorados

Desos que atizan el fuego.

Cambiando de asunto ahora

Dejamos por el momento

A los tres buenos amigos

Que han salvado su pellejo.

Y a la Tierra Media vamos

Para cantar con empeño

Las hazañas de Loríndol

- que lleva en la i el acento-

y saber que es lo que face

Caranthir en el desierto.

Fablemos pues de Loríndol

Y su invento cordelero

Que Máquina de Cordel

Le llaman a aqueste engendro.

Delante del Comité

- son cinco grandes expertos,

colosales luminarias

que son de los omnes buenos-

va a presentar nuestro joven

su más querido proyecto.

Ya le pide que les diga,

El que está al lado derecho,

Que allí mismo les explique

Todos los aspectos técnicos,

Y que les cuente al instante

Que quiere decir grilleo,

Y que diligente muestre

De la Máquina el boceto.

Después de muchos detalles

De lo que puede su invento

Un sabio le ha interrumpido

Con un imperioso gesto.

-Esta reunión es, amigo

Solamente un buen pretexto

Para exponeros un plan

Que os afecta por completo

Y no sé como empezar

Pues no me vais a dar crédito;

Escuchar debéis por tanto

Con abierto entendimiento.

¿Sabéis, amigo, que existe,

mas allá otro universo?

¿Que en otras parte se encuentran

maravillosos cerebros?

Comprendo el escepticismo,

Sé que me miráis incrédulo,

Pero seguid escuchando

Porque, sabed que, en efeto,

Es real lo que os digo,

Y de todo punto cierto.

Habéis de saber, amigo

Que en no muy lejano tiempo

Se celebró una reunión

Del afamado Consejo

Y allí se explicó el peligro

Que acechaba al firmamento.

Fablose del digno Tolkien

Del siglo veinte grand genio

Que con su voz poderosa

Forjonos futuro incierto.

De Alsandir también fablose

Y del no se dijo menos

Que reluciendo en su mundo

Aun no ha alcanzado su techo

Y puede su ardiente llama,

Aunque orientada hacia el verso,

Volver a relucir ágil

Y causar un desarreglo

En nuestra ya frágil tierra

Que se esfuerza con denuedo.

¿Qué como se desajusta

el lugar que conocemos?

Ahora os respondo, joven

Ahora os estoy respondiendo

Que tiene todo que ver

Con aquello que pensemos,

Pues vos habéis de saber

Que existe un proceso eterno

De transferencia de ideas

Entre cosmos paralelos.

Y si un pensar poderoso

Se involucra en el proceso

E inventa mil fantasías

Que dan mas de mil rodeos

Es bien seguro que pronto

Ha de producirse intenso

Un horror tan espantable

Que ni imaginarlo quiero.

Y ahora vuestra misión

Ahora mismo da comienzo,

Pues vuestro dispositivo

- Al menos eso creemos-

ha de salvar nuestro globo

con su brillante zaseo.

Caranthir mira la arena

En cavilación inmerso

Y se muestra consternado

Con el Orco documento,

Pues contra su voluntad

Álzase el destino ciego

Y se ve que le ha afectado

El contenido del texto

Que ha convertido en cenizas

Tantos años de desvelo.

¿Quién podrá ser este Bill

Tan poderoso y perverso

Tan pérfido y desleal

Tan felón y tan maléfico?

Como es posible que teja

Tan desalmados manejos?

¿Qué pueden tener que ver

De axedrez los movimientos?

Estas y otras más preguntas

En retazos inconexos

Surgían en la su mente

Como latigazos fieros.

Mas Caranthir, elfo fuerte,

Sobre el azar que es adverso

Sabe levantarse siempre

Que le es preciso a su pueblo.

Y otra vez urdiendo planes

Juntando acontecimientos

Está Caranthir el Grande,

Pues es grande por derecho,

Porque es elfo que sin duda

Se ha labrado enorme mérito.

Y otra vez majestuoso

Hierático e impertérrito

Está escribiendo las cartas

Que llevarán mensajeros

Por toda la Tierra Media

A sus ayudantes elfos,

Pues estos le han de auxiliar

A velocidad de vértigo

En cuanto sepan que el mundo

Se encamina al fundimiento.

Dejamos la Tierra Media

- Que es un universo ajeno-

Y nos volvemos al orbe

Que bien tenemos por nuestro.

Y ha de proseguir la historia

De Alsandir y sus afectos;

Estaban los tres amigos

Aliviados y contentos

Porque habían escapado

Del peligro por los pelos;

Despistado el enemigo

Caminan aun con tiento

Pues aun temen toparse

Con los negros forasteros.

- Vámonos hasta mi casa,

Seguros allí estaremos,

Y no nos han de encontrar

Ni aunque nos lancen sabuesos,

Y además tengo un brebaje

Que resucita a los muertos.

Esto dijo Jota Treeks

Y ya se van satisfechos

A la mansión los amigos

Andando a paso ligero.

- Sobre lo que ocurre ahora

Amigos contar pretendo

Esta historia que encontré

Revisando el argumento

De una endecha que fue escrita

En la época del Medievo:

La Historia Sigue - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

III

Extracto de “Yo, Lorindol”, Ediciones Pergamino Arrugado

No hay mucho que contar del viaje, dejé mi hogar en Dol Amroth en un día típico del sur: nubes altas que viajan al norte a descargar su preciado líquido mientras el sur languidece en la sequía. Sol de justicia si me permiten la expresión, pues no encuentro equidad en que luzca o no el sol. Mi caravana se componía por yo mismo, mis dos guardaespaldas (muy profesionales: cuando se nos cruzaba algún individuo por debajo de la media de altura o con barba de más de una semana lo paraban de inmediato y buscaban entre sus ropajes hachas de batalla a dos manos), varios comerciantes de Athelas, la Hoja de Reyes (aunque sospecho que más bien eran contrabandistas de Hierba de la Comarca por el agradable olor que salía desde su tienda), y finalmente unos jóvenes que iban a probar suerte a la capital.

Al decimoprimer día de iniciar la marcha se nos cruzó a galope tendido un caballo que viajaba hacia el sur, su jinete nos sobrecogió. Era su presencia en sí misma, poderosa, coronaba su cabeza de negros cabellos una corona de fina plata, recogía los rayos y los devolvía en múltiples colores y contrastes. Me miró, y sentí como si sus ojos se clavaran en mi alma y desnudara mis pensamientos más íntimos, pero fue agradable, como perder la vista en la lejanía desde un alto. Si tuviera que decir en aquel momento quien creía que era hubiera dicho que sin duda uno de los antiguos dioses de los que se hablan en los libros y en los que hemos dejado de creer, tal vez Oromë el Cazador. Había visto, como todos, dibujos de los Poderes de Arda, siempre armados hasta los dientes y eternamente cabreados. Era un Elfo sin embargo, uno de los antiguos señores que antes habitaban en nuestras tierras y que se perdieron en la historia. Pero como nunca había visto uno hasta entonces no lo supe hasta que tiempo después me buscaron y me encontraron. Pero esa es otra historia y no la cuento aquí (ver capítulo tres del libro tercero de mi autobiografía).

No era difícil encontrar la ruta a Minas Tirith, las indicaciones que recibías para evitar tal o cual desfiladero, vadear ríos, eran fáciles: sigue los tubos de cordel, todos llevan a la capital. Mis compañeros de viaje acabaron por tornarse aburridos tras tres semanas y me abstraía en mis pensamientos hasta el punto de perder la noción. Por las noches evitaba a mis guardaespaldas y me internaba en la tienda de los comerciantes y fumaba en pipa con ellos en silencio, eso me ayudó a pasar los días, soñando con que con la noche llegaría la recompensa del descanso y la abstracción. Finalmente nos recibieron los guardianes de Minas Tirith y los siete muros blancos de la ciudad se divisaron. Era un espectáculo impresionante, no lo pude disfrutar en su justa medida, los nervios me atenazaban por la presentación del proyecto ante el comité, era como si tuviera que pasar una reválida o algo así, ¿qué pensarían?. No es lo mismo ser un experto en el estudio del lenguaje como yo fui que ganarse los corazones y las mentes de unos estudiosos de la física y mecánica con mi pobre retórica.

Subí las escalinatas del Instituto de Ciencia Sarumánica donde se reunían las mentes más prodigiosas en el estudio de la ciencia física. Todos estaban atareados allí dentro e intenté pasar desapercibido. Me indicaron donde estaba el salón de audiencias y que me estaban esperando.

El Comité Científico estaba reunido, eran cinco de graves miradas.

- Aiya nobles señores y señoras… –tarde vi mi error, no había ninguna señora, pero el uso del antiguo Quenya como saludo pareció complacerles

- Suilad joven Lorindól –habló el de más a la izquierda, conocía el protocolo: me respondió en Sindarin, lengua de los elfos del bosque, pero dijo mal mi nombre, eso me puso más nervioso.

- Hemos oído hablar de vos y vuestro trabajo en Dol Amroth, Mente Ágil –habló el del centro-, nos complace conocer al joven que ha conseguido que las transmisiones militares por cordel sean al fin seguras.

- Gracias… viniendo de ustedes es todo un halago… por cierto se pronuncia Loríndol -conseguí decir.

- Háblenos del proyecto en el que está trabajando, los informes por cordel dicen que es muy prometedor –agradecí que el de la derecha acabara con el protocolo y me diera licencia para explayarme.

Repartí jadeante entre los científicos rollos de pergamino con los bocetos más avanzados del ingenio, los estudiaron con aire crítico.

- Verán, le llamo la Máquina de Cordel… así a simple vista quizá no vean su utilidad, dejen que les explique. Todos estamos hartos del grillear –los nervios me traicionaban otra vez, usé la palabra vulgar por el que era conocido entre el populacho el Ritmo Vibratorio, las señales acústicas que componían el Código Rúnico-, y el vaso amplificador es frágil y se rompe a menudo… he oído casos incluso de familias que han perdido toda su vajilla.

Asintieron, probablemente a alguno de ellos le había pasado, retomé la charla con ánimos renovados.

- Además, ¿qué ocurre si no hay nadie al otro lado para recibir el mensaje por la Red Cordelera?, simplemente se pierde. Si ven el gráfico de la derecha comprenderán, esas cuchillas son sensibles al sonido… se activan con la vibración. Colocando un trozo de papel en la ranura y conectando la máquina al cordel recibe los impulsos acústicos, la longitud de onda activa la cuchilla y ¡zas! perfora el papel. Tenemos el Código Rúnico trascrito.

- ¿Por qué en vez de mover el papel con este carro dentado de aquí no hace que la cuchilla se desplace? –preguntó el segundo empezando por la izquierda.

- Verá, manteniendo la cuchilla fija se consigue más precisión en el zas… o eso creo.

- Yo revisaría este carro dentado con rodillos –aseguró el segundo de los cinco empezando por la derecha.

- Es precisamente lo que mueve el papel. El papel se inserta por aquí en este rodillo, con esta rueda se dobla a través del rodillo, se ajusta, este disparador detecta el final de línea y hace saltar el papel un punto hacia abajo y retrocede a la izquierda para empezar una nueva línea desde el principio.

IV

Los bocetos convencieron al comité científico viendo su genialidad. Aprobaron los fondos para construir las primeras maquetas. Sustituyendo el vaso amplificador por esta máquina se consiguió automatizar todo el proceso del cordel. Tiempo después la Máquina de Cordel sufrió una segunda modificación, activando la cuchilla no sólo con la onda acústica si no manualmente por medio de tres teclas: Zas corto, Zas largo, y espacio en blanco.

Los escribas abandonaron pluma y tinta y empezaron a usar la Máquina de Cordel para transcribir discursos, edictos, sesiones.

Sin embargo la utilidad que más se apreció entre la gente fue que acabó con el grillear, aunque pronto rebautizaron la máquina como la Zaseadora.

***

V

Bill recibió un mensaje en el mini-ordenador de su mesilla, tenía correo. Los resultados largamente esperados por fin estaban a su disposición:

>> Coincidencias Lógicas encontradas: 2

>> Partida de ajedrez con fines únicamente lúdicos: 65% veracidad

>> Partida de ajedrez con claves insertadas: 34% veracidad

>> No computable: 1%

>> Posible clave:

>> División en cuadrículas numeradas de Europa Occidental,

>> Viajes contrastados de sujeto Alsandir a casillas

>> coincidentes con movimientos aleatorios,

>> La Valleta, Malta, casilla d2

>> Ginebra, Suiza, casilla c5

>> Cardhu, Gran Bretaña, casilla c7

>> No computa: Vodkana, Uzbekistán, casilla fuera de tablero

>> Veracidad: 34%

No eran resultados concluyentes para Bill, había algo extraño en todo esto. ¿Quizá A., con un propósito todavía desconocido estaba dirigiendo a Alsandir en sus viajes?, no, la partida era posterior ¡era al revés!, Alsandir estaba informando a A. de sus viajes, ¿con qué fin?; siempre claro, que todo esto tuviera un sentido incluido en el 34%. Todavía había más cosas que preocupaban a Bill: un 1% no computable.

Pidió más datos al programa BILL, la respuesta le perturbó, el movimiento de una pieza, un caballo, había sido descartado por el programa, sus movimientos eran desconcertantes y estadísticamente no coincidían ni con las posibilidades más remotas descartadas por el programa, resultado: no computa.

Desde luego Bill no sacó nada en claro y no se molestó en informar a los demás Eruditos, si había una cosa razonable es que había que vigilar a A. y a Alsandir, pero de esto ya se ocuparía de organizarlo Donald, otro de los Eruditos, más ducho en ello.

VI

Se les llamaba los hombres de negro porque vestían de riguroso negro; si nevaba se ponían su gabardina negra, si hacía calor no se quitaban la americana negra, tomaban helados.

Eran los mejores en su profesión, tenían un lema “Seek and Destroy”, y lo que les distinguía era que disfrutaban, disfrutaban mucho.

Las órdenes de arriba eran claras: solo ‘seek’, nada de ‘destroy’. El objetivo fue localizado y sometido a un implacable seguimiento:

Trabajo, casa, trabajo, casa, trabajo, café, casa, paseo matutino dominical, encuentro ¿casual? con amigo en parque, casa, casa, bar, bar, casa, ¡¡aeropuerto!!

Destino: Ámsterdam, Holanda

- Colmena, habla Zángano. El objetivo se ha encontrado con sujeto identificado como Alsandir Pers.

- Colmena, habla Zángano. El objetivo y Pers se reúnen con sujeto no identificado en un bar, intentamos interceptar charla.

- Colmena, habla Zángano. Se desarrolla principalmente en español, desconocemos significado, intentamos reproducir sonidos para su traducción:

Habla sujeto no identificado:

“Tranquilos muchachos, ¿otra cerveza?”

La Historia Sigue - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Reseteó los superordenadores de Silicon Valley que habitualmente trabajaban en coordinación con la NASA para el programa SETI de búsqueda de señales extraterrestres. Bill accedió a ellos por medio de una clave maestra que le permitía entrar en todos los ordenadores que funcionaran bajo el sistema operativo que él mismo había diseñado. El servidor central respondió a la clave:

** Bienvenido Creador **

>> insert command

Bill insertó en la memoria su última creación, el programa de Búsqueda semi-Inteligente de Localización Lógica (B.I.L.L.), una joya que encontraba coincidencias lógicamente anormales en entornos variables. El programa ahora alojado en el servidor extendió una línea de comandos:

>> insert data

Bill se apresuró a insertar los datos de la primera partida de ajedrez entre A. y Alsandir: d4, d5, c4, c6, cf3…. Bill tenía esta información porque había intervenido el buzón de correo de A. y estudiado todos sus mensajes, en ellos, discurría lo que a primeras luces parecía una inocente partida de ajedrez entre dos amigos, pero él creía que había más de lo que parecía. Cinco minutos después el servidor central podía empezar a trabajar. Repartió diversas tareas entre los cientos de potentes ordenadores que estaban bajo su control, cada uno rastreando un posible campo de coincidencias en todas sus variaciones, analizando, comparando, estrujando hasta el último bit de información que componían el tablero y los movimientos. Bill se podía sentir satisfecho, y de hecho así lo hacía, los resultados podían tardar días, semanas, en serle entregados, pero era un auténtico placer poner en funcionamiento la mayor fuente de información que el saber humano había reunido hasta el momento. Y por primera vez en meses pudo descansar sosegado.

Quizá no habría estado tan tranquilo si los superordenadores no hubieran abandonado lo que hasta el momento habían estado haciendo: rastrear en busca de señales. Porque aunque el tanto por ciento de las señales que podían ser analizadas era muy pequeño aún contando estas máquinas, quizá sí habrían captado las vibraciones que poco antes empezaron a inundar el aire, vibraciones claramente rítmicas. Quizá los ordenadores lo habrían interpretado como un código matemático, el único lenguaje universal que aspiraban a compartir con una posible inteligencia extraterrestre, o tal vez lo habrían pasado de largo valorándolo como un eco residual de alguna transmisión de finales del siglo XIX, dado el carácter primitivo de la onda. Lo único que se podría decir con seguridad es que las señales tenían hasta un cierto sentido.

//-..-/.--/.-./.// //..-/./.-.// //.// //..//

//.-../.-// //..-./...// //-../-.// //.--.-// //..// *

* Nota del T.: Transmisión por la Red Cordelera en Código Rúnico gondoriano:

Instalador de Cordel: Probando línea: 1, 2..

Central de Cordel en Dol Amroth: Comprobar Tensión

***

II

Cuando los técnicos del cordel instalaron el ingenio él todavía era un niño y fue todo un acontecimiento, observaba con admiración como soldaban el tubo y lo traían desde los árboles del exterior hasta la ventana más próxima de su casa. Era difícil poder imaginar la intrincada red que permitía hablar con sus abuelos de Edoras, quizá hablar no era la palabra más adecuada, si el estridente toqueteo empezaba a sonar corría hasta el vaso amplificador e intentaba transcribir el mensaje. Pronto aprendió el Código Rúnico, y a los nueve años podía codificar y decodificar los mensajes más complejos. Como un juego diseñó una variante del Código, codificándolo por medio de un carácter de control que daba la relación de la clave, el mensaje no podría ser entendido si el receptor no disponía de la combinación. Desde luego fue usado con fines militares.

El diseño fue muy importante en su vida por dos motivos.

Le valió su segundo nombre, por el que sería conocido a lo largo de esta historia. Como un efecto más de la era pre-tecnológica los gondorianos sufrían una ola de conservadurismo; en ciertos aspectos se aferraban a las viejas tradiciones, o quizá a tradiciones que nunca habían sido simplemente porque esas costumbres les parecían ‘antiguas’. Así, como los elfos de antaño, los gondorianos tenían dos nombres. Uno les era dado por la madre al nacer y habitualmente era el que más usaban pues no solía andar errado; el segundo lo recibían a lo largo de la niñez por algún aspecto en el que destacaran. Y así pues le llamaron Lorindol, que en la antigua lengua de los antepasados significaba Mente Ágil, era un buen nombre, aunque la mayor parte de su vida hasta la vejez tuvo que corregir infinidad de veces: “se pronuncia LorÍndol, no LorindÓl”.

El Instituto de Claves y Runas se fijó inmediatamente en el diseño del joven Lorindol, lo primero que se preguntaron fue evidente “¿cómo no se nos ocurrió esto antes a nosotros?”. El presupuesto para el Instituto fue doblado por el Gobierno al motivo de “parece que su trabajo sirve para algo más que traducir viejos pergaminos de Núménor”. Lorindol recibió por ello una beca completa del Instituto. Contando con catorce años creó un lenguaje nuevo: el éstelo (quenya: esperanzo), una mezcla de las lenguas más usadas en la Tierra Media: Rohírrico, Gondoriano, Élfico… esta lengua sería usada en el ámbito científico. Su segundo proyecto fue más polémico: Desarrolló el lenguaje secreto de los enanos a partir de las pocas palabras que se conocían y fue sorprendentemente exacto en sus suposiciones (averiguaron tal exactitud por el número creciente de cartas de amenaza que recibieron desde Moria, el secreto más celosamente guardado por los Enanos había sido descubierto, sólo les quedaba ya si las mujeres enanas tenían barba, pero los genéticos gondorianos ya trabajan en este misterio).

El futuro del joven Lorindol en el ámbito filológico era más que prometedor, pero tenía otras inquietudes, realmente lo que le apasionaba era la Red Cordelera desde que años antes la habían instalado en su hogar paterno, y cuando apenas superaba la veintena fue convocado a la capital Minas Tirith ante un Comité Científico que iba a estudiar el último de sus proyectos.

III

Extracto de “Yo, Lorindol”, Ediciones Pergamino Arrugado

No hay mucho que contar del viaje, dejé mi hogar en Dol Amroth en un día típico del sur...

Continuación - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Había pensado concienzudamente su movimiento 6...cxd4. Cuando hubo comprobado que su contrario no había ideado ninguna ar[ti]maña táctica envió el e-mail, dirigido a su amigo Alsandir.

Después se puso a revisar el correo. Uno de los mensajes le llamo la atención. Estaba firmado por un tal “Guillaume” y destacaba en la casilla de “Asunto” la enigmática expresión “Fenêtres”.

Lo abrió, no sin antes comprobar con ca[ute]la si estaba infectado por algún virus. Le golpeó la blanda dureza de la amenaza:

“Mi poco estimado A. He abierto una ventana en tu correo. Sé quien eres. Sé que haces, en que trabajas, con [qu]ien sales. Conozco a tus contactos y a tu familia. Se lo que estás escribiendo. Yo que tu lo dejaría...”

Se puso pálido. Adquirió el hábito de comprobar, mientras caminaba por la calle, si alguien lo acechaba. Durante los primeros días no advirtió nada raro, lo que le sirvió para tranq[uilizarse.]

Pero unos cuantos días después comenzó a observar que una desusada proporción de hombres de negro, con gafas de sol, también negras, se cruzaban en su camino. Aunque trataban de disimular, estaba claro para A. que lo estaban vigilando. Cada día su tensión se acentuaba, pues, a medida que pasaba el tiempo, sus rondadores se escondían cada vez menos. [El sist]ema nervioso de A. estalló el día en que uno de el[los]...

(Unas cuantas lineas ilegibles)

...[pe]nsaba en huir. Se dirigió rápidamente al aeropuerto y compró un billete para ... (Varias líneas ilegibles) ... tomó el autobús de línea que lo llevaría al pueblito de Grim.

Se paró ante la casa de su amigo Als. Este vivía en una coqueta casa, estilo siglo diecinueve. Cuando se disponía a subir algo le llamó la atención.

En la esquina se acodaba un hombre de negro, con gafas de s[ol], comiéndose un helado.

Subió a toda prisa las escaleras, y al llegar a la puerta del piso donde habitaba Als se enganchó al botón del timbre como si su vida dependiera de ello.


V

- Tranquilízate, amigo. No hay nadie abajo. ¿Estás seguro de que has visto lo que dices que has visto?. Recuerda que eres una persona sumamente excitable. Recuerda que estuviste una larga temporada a tratamiento con ... (No se puede leer el final del parágrafo)

...U[n]a [mu]eca triste se asomó a la faz de A.

- Completamente seguro. Al principio no les di demasiada importancia, pero cuando su número comenzó a aumentar empezó a cre[ce]r, proporcionalmente, mi [a]ngus[ti]a. Y no se que hacer. Por eso he venido aquí. Porque confío en ti.

Alsandir asintió, conciliador.

- Conozco a alguien que nos puede ayudar.

****

Y esta es la historia. ¿Qué podemos hacer?

Estaban sentados en el pub “Scottish”, aunque Als hubiese preferido ir al “Millenium”. La cara redondeada de J. Treeks - Pronúnciese Trics - no expresó emoción alguna. Era un hombre flemático. Para el no existían los problemas, sólo los acontecimientos. No extrañaba, pues, que se t[om]ase la vida con calma.

Nacido cerca de Odense, en la relativamente próxima Dinamarca, se había trasladado a [H]olanda cuando todavía era un j... (Aquí termina el fragmento de pergamino recuperado).

septiembre 01, 2005

Continuación - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Anadón)

Quid rides? Mutato nomine de te fabula narratur.
Quinto Horatius Flaccus
El cristal del emisor-receptor, también llamado longisonido, comenzó a vibrar, emitiendo un murmullo audible. Caranthir levantó con cuidado la delicada estructura - se le rompían tres o cuatro receptores cada semana, y tenía que reponerlos de su propia vajilla - y se dispuso a recibir el mensaje:

//-.-// //-/..-// //.--./.-././..././-./-.-./../.-// //.-.-.-//
//.--././.-./--./.-/--/../-./---// //---/.-./-.-./---//
//..../.-/.-../.-../.-/-../---// //.-.-.//

Lanzó el equivalente élfico de un juramento. Era indudable, al menos para él, que la Red Cordelera constituía un cierto adelanto, pero también pensaba que algo habría que hacer para conseguir que la voz pudiese entenderse y no sonase como un ejército de grillos a traves del ... ¿Cómo llamarlo?: ¿aparato?, ¿dispositivo?.

Tardó bastante tiempo en interpretar el envío. Cuando lo consiguió se quedo pensativo.

Un pergamino Orco.

****

Caranthir, tras varios días de viaje, llegó a las estribaciones del Cercano Harad, el inhóspito desierto situado al sur de Gondor, donde los esperaba el portavoz del equipo científico.

...

- Lo encontró un enano. No, no hemos podido saber que es lo que hacía en el desierto. Ya se sabe que los de su estirpe son muy reservados, y que los motivos que los impulsan son muy diferentes a los que mueven a obrar al resto de los seres racionales de la Tierra Media.

...

No, no hemos conseguido retenerlo hasta vuestra llegada.

...

- El pergamino está rasgado, tiene quemaduras a lo largo de su superficie, y su parte final se ha perdido. Contiene lo que parece ser una narración bastante larga, de la cual parece conservarse alrededor de la cuarta parte. Esto hemos conseguido averiguarlo midiendo la anchura del documento, ya que casi todos los manuscritos orcos mantienen una relación numérica entre su altura y su anchura. No me pregunteis por la fórmula, aunque creo que es bastante complicada. Algunos fragmentos del documento están muy dañados.

...

- Sí, nuestros descifradores, del Instituto de Claves y Runas, están trabajando a marchas forzadas para obtener una trascripción.

...

- No, por su estructura parece estar escrito en lengua élfica - lo que no deja de ser curioso tratándose de un documento orco- y cifrado con una clave ligera. Parece que han utilizado para la codificación una simple sustitución de unos caracteres por otros y alguna que otra transposición. Nada que no podamos desentrañar

...

- No, señor. No tenemos ni idea de cómo puede haber llegado aquí.

Caranthir se retiró a su tienda. El viento se movía, grácil, entre las dunas y la arena se transformaba en montaña airada por el transitar del aire. El vapor de agua producido por la condensación se elevaba en un curioso efecto óptico, semejando un fantasma blanco. Algo parecido al sueño empezó a apoderarse de Caranthir.

- ¡Señor, Señor!.

Caranthir se despejó de golpe.

- Nuestros descifradores acaban de pasarme una copia del documento, ya legible.
III


Alsandir estaba encantado. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Había descubierto, de nuevo, no solamente a los clásicos del Siglo de Oro sino, en general, la Poesía española, tanto anterior como posterior. Le gustaban especialmente los romances, con su curiosa distribución de versos monorrimos, pero no desdeñaba otras invenciones como, por ejemplo, la graciosa lira de Garcil[aso] (1503-1536) :
Si de mi baja lira tanto pudiese el son que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento, ...

(varios párrafos ilegibles)

...[ej]emplo, el famoso s[on]eto del P. Dominico Sebastià Falssonet Grinyola (1701-1744), en el que, a pesar de no alcanzar el gusto expresivo ni la calidad técnica de San Juan de la [Cr]uz o de Santa Teresa de Jesús, articulaba una delicada obra acerca del deseo de alcanzar las delicias del Paraíso:

Jesús, Señor amado, quiero verte,
Pues eres luz y faro en el camino,
El Buen Pastor que guía y el destino
Del alma que descansa tras la muerte.

Porque eres tu mi Dios, la roca fuerte
Que me protege con amor divino
En este mundo del que, peregrino,
Deseo ya partir y conocerte.

Que bien quisiera ya partir contigo
Y gozar, en eterna complacencia,
De Aquel a quien sin duda yo persigo.

Descanso busco, Dios, en tu clemencia,
El reposo en los brazos del amigo,
Y peno por hallarme en tu presencia.

Un timbrazo interrumpió su ev[oca]ción. Luego una tormenta de ellos, a raudales, enloquecidos. Als (Ilegible, aunque por el contexto es posible que la lección sea “se levantó de” o bien “se irguió de”) un salto del sillón y en cuatro zancadas se plantó en la puerta.

Cuando la abrió, su rostro se quedo petrificado por el asombro.

agosto 29, 2005

El Cónclave - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Anadón)

El mayor logro en este tiempo de innovación fue sin duda la Red Cordelera; los científicos gondorianos idearon un sistema para la comunicación desde lugares lejanos, no era la primera vez en la Tierra Media que existía algo parecido. Los Palantiri Fëanorianos podían poner en contacto a dos seres desde cualquier punto donde se encontrasen, sin interferencias y con una calidad única de imagen y sonido, pero éstos se habían perdido y la tecnología élfica para elaborarlos quedaba lejos de las posibilidades de los gondorianos. La idea dicen que surgió cuando desde la Facultad de Minas y Caminos se elaboró una tesis sobre las propiedades de transmisión de vibraciones del Mithril; con esto el Instituto de Ciencia Sarumánica se puso manos a la obra, las pruebas más satisfactorias en los laboratorios de Nueva Osgiliath dieron como resultado que el sonido se podía transmitir a través de un cordel extremadamente tensado y sujeto a un pequeño cono amplificador de las vibraciones -lo que vulgarmente conocieron como vaso-, dado el carácter maleable del mithril con una pequeña cantidad los herreros podían elaborar un hilo de varios metros de longitud. Las bases estaban sentadas para un gran proyecto.

En un pequeño tubo de hierro, forrado en su interior y exterior para evitar interferencias, introdujeron el cordel de mithril tensado, soldando mithril y hierro según se iba ampliando el tubo. Desde Nueva Osgiliath hasta la capital Minas Tirith se fueron instalando las tuberías de cordel, generalmente se colocaban encima de los árboles, pues aún en aquellos tiempos eran numerosos, y allá donde no había árboles colaboraron los Ents, Pastores de Árboles, colocando varios de sus somnolientos Ucornos todos en fila uno detrás de otro, así, los gondorianos consiguieron superar el irresoluble problema de cómo pasar el cordel por los descampados. Y varios meses después los cientos de quilómetros que separaban las dos ciudades quedaron unidos por un visible y quilométrico tubo de hierro. Feo y primitivo para las mentes de los Enanos de Moria, que en su superdesarrollo ocultos en las minas, ya contaban con la máquina de vapor, un atentado contra la naturaleza dijeron los elfos cuando este nuevo invento llegó a sus oídos; ¿para qué balrogs sirve? preguntaron los pragmáticos Hobbits: si quieres hablar con alguien, simplemente vete a verlo.

Todas estas críticas influyeron poco en los gondorianos, orgullosos de su obra, decían que se asemejaba a los grandes logros de sus antepasados Núménoreanos: las Argonath que durante siglos habían señalado el principio del Reino de Gondor, o los indestructibles muros de Minas Tirith (indestructibles hasta que tiempo después reinventaron la pólvora), y todas aquellas grandes obras que sólo servían para coger polvo.

El estupor llegó cuando se probó el invento: ¡No funcionaba!. En un lado un científico gondoriano, y al otro, vaso en mano, el alcalde de Minas Tirith. No podían escucharse, más bien dicho ¡no podían entenderse!. Los científicos no lo habían previsto, la calidad de la vibración sufría una pérdida irremediable pareja a la distancia, y ésta era mucha en este caso, así que, el científico gondoriano no pudo entender al alcalde cuando lanzó el primer mensaje conocido al espacio cordelero: "¿hay alguien ahí?", ni el alcalde distinguió lo que el científico decía a sus colegas: "¿qué es este gorgojeo?".

Inmediatamente desde el Instituto de Claves y Runas se aportó una solución: una palabra era demasiado complicada para su modulación en vibraciones a largas distancias y su posterior demodulación por el oído humano con ayuda del vaso amplificador; basado en las Tengwar que habían recibido como herencia de sus ancestros crearon el Código Rúnico, compuesto por tres señales básicas: ".- ", combinadas se podía crear un lenguaje, las grandes ideas son simplemente sencillas y muy útiles.

Así quedó inaugurada la Red Cordelera, que pronto se extendería por toda Gondor e incluso traspasó sus fronteras a pesar de los trámites burocráticos que implicaban tubear y arbolar un considerable terreno, llegando el cordel al Reino de Rohan y a Edoras, el Código Rúnico se convirtió en obligatorio en las escuelas gondorianas, es el primer paso para algo más grande, dijeron muchos.



***



Llamaron al teléfono secreto de Bill, y esto le sobresaltó, la voz al otro lado del auricular estaba muy excitada, era uno de los Eruditos:

- ¡Tenemos algo, Bill!, Pronto averiguaremos su nombre y donde vive, pero tenemos su correo electrónico, Bill ,sabemos también en que trabaja ¡es programador!

¿Programador?, es casi como si trabajara para mí -pensó Bill con jactancia-, intervendrían su correo y esto no sería difícil para Bill.

Los titulares de los periódicos económicos del día siguiente eran muy reveladores para un lector atento que supiera del tema:


MICROSOFT COMPRA YAHOO POR $50.000 MILLONES


En ese mismo día Bill tuvo acceso a las bases de datos de Yahoo, en ese mismo día A. recibió otro correo de su amigo Alsandir, simplemente le decía:

- Ch3

¿Hablaban en clave?, ¿qué se traían entre manos?

Se empezaba a preguntar si realmente podrían hacer algo, o si el círculo giraba irremediablemente hacia un final que ni siquiera ellos podrían prever.




No hay simbolismo alguno o alegoría consciente en mi historia. Las alegorías de la especie <> son del todo ajenas a mi modo de pensar. Había cinco magos y eso es sencillamente parte de la historia. Preguntar si los Orcos son comunistas tiene para mí tanto sentido como preguntar si los comunistas son Orcos.
JRR Tolkien, Cartas

agosto 20, 2005

El Cónclave - 1

(Continúa... Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Anadón)


I


Por supuesto existía en la Tierra una reunión similar al Consejo Élfico que conocemos en la Tierra Media, aunque aquí se la llamaba Cónclave de Eruditos. Por supuesto los unos desconocían la existencia de los otros, pero dado su carácter de estudiosos de los universos paralelos y la intrínseca relación de éstos sospechaban "que algo parecido tenía que haber al otro lado", y por supuesto se reunían con carácter urgente, aún las personas con el sentido de la percepción ínfimamente desarrollado habrían podido detectar la terrible distorsión que azotaba el mundo, si supieran cómo.

En el 2001 se estrenó una película de fantasía, la expectación que generó fue indudablemente antinatural dado el carácter del filme, los Eruditos comprobaron anonadados como el índice de espectadores se acercaba a Titanic que con mil millones de dólares tenía el mayor taquillaje en los cines. Titanic había sido su mayor último éxito, el Cónclave subvencionaba todo tipo de actos culturales –con mayor o menor gusto- que alejara a las masas de los pensamientos fantasiosos de Espada y Brujería.

La segunda señal vino en el otoño de París, la moda pret-a-porter marcaba las tendencias para el próximo año: largos vestidos holgados cerrados con cordones y tejidos de lino, adornados con púrpura y oro, los cabellos recogidos en una única y larga trenza. Al modo medieval dijeron algunos, pero esta moda no se alejaba mucho en realidad del porte de las Damas de Valinor.

Pero lo que más preocupaba a los Eruditos era el rol, volvía a resurgir, jóvenes de todas las edades se reunían alrededor de una mesa y dejaban volar su imaginación, ¡ese era el juego!; el ingenio y la astucia se combinaban y la gente creaba y deseaba otros mundos. No acababa aquí, se había creado una nueva forma de jugar al rol: el rol en vivo. Se asumía directamente el rol del personaje, tú sentías lo que él sentía.

La Reunión fue convocada inmediatamente después de conocerse estos detalles.

II

William era el más respetado de los 16 miembros del Cónclave porque era el que tenía más dinero, se podría decir que su fortuna era mayor que la de todos los demás juntos, le llamaban Bill porque así era como deseaba que le llamaran. Realmente no podían saber si este era su verdadero nombre, los Eruditos ocultaban su verdadera identidad a los demás miembros por razones obvias, ¿qué diría la gente si se enteraban en que estaban metidos?. Ocultaban su cuerpo en holgadas túnicas negras, y una capucha les ocultaba en parte el rostro. Desde la capucha de Bill se podían llegar a discernir unas gafas de montura fina y unos ojos ávidos e inteligentes, su acento era del oeste de Estados Unidos, quizá de California o de Seattle, y nunca decía más de lo que quería decir. Muchos afirmaban que era parco, pero la mayoría pensaban que era prudente. No dijo nada mientras los demás discutían todas las señales, descartaban unas e implicaban otras. Calló cuando los demás recordaron la vieja crisis de Mayo del 69, el mundo había estado a punto de írseles de las manos, los más viejos de los Eruditos habían ayudado a resolver el problema y tenían mucho que aportar ahora.

Cuando se discutió que es lo que se podía hacer Bill habló, y todos callaron para escucharle.


- He creado un programa informático cuyo fin es cruzar datos y buscar coincidencias, nombres que en un campo determinado coincidan estadísticamente un número anormal de veces teniendo en cuenta múltiples variables. -nadie dijo nada, esperaban las conclusiones que sin duda Bill ya habría tomado y que probablemente fueran las correctas-, no pretendo aburrirles con la metodología, amigos, la conclusión es simple, tengo cuatro nombres de personas que en el campo de Fantasía surgen, digamos, demasiadas veces.

Los 15 Eruditos se mantuvieron expectantes, ¿quienes eran? se preguntaban, y uno no pudo resistirlo más y lo preguntó.


- El primer nombre es obvio: John Ronald Reuer Tolkien.

- Fue nuestra mayor crisis -dijo uno de los más viejos-, publicó El Señor de los Anillos en el 66, no pudimos neutralizarlo a tiempo; los hippies son un resultado directo de la influencia del otro plano por los pensamientos que Tolkien generó y que nos son devueltos multiplicados, aún hoy pagamos el precio.

- Sí, -dijo Bill secamente molesto por ser interrumpido-, el segundo nombre es el de otro escritor: Alsandir Pers. Es un escritor novel de gran talento, pero creo que no debe preocuparnos por el momento, su prometedor futuro se encamina a la poesía clásica en español.

- El tercero también es escritor: Terry Prachett, creador de Mundodisco. Un verdadero peligro, si me permiten la sugerencia lean sólo uno de sus libros y comprenderán lo que puede estar pasando en el otro plano.

- El cuarto es el más inquietante de todos, se oculta bajo una inicial: A., -y pensaron los Eruditos: ¿quién si no el que tiene algo que esconder se oculta?-, es el que más coincidencias informáticas ha originado, y escuchen esto con atención: ¡su nombre se cruza una y otra vez con el de Tolkien y Alsandir y con otras muchas otras coincidencias menores!. La pregunta es: ¿quién es A.?.


La reunión discurrió durante otras dos horas más, se divagó, se hicieron conjeturas y se tomaron importantes decisiones relativas a A. y a Terry Prachett, pero Bill dejó de escuchar pronto y sus pensamientos se encaminaron por otras vías, y de repente, le asaltó como nunca antes una terrible sensación y asustado dijo sin importarle que le escucharan:

- Dios mío, ¿qué podrá estar pasando al otro lado?

agosto 15, 2005

El Consejo - 3

La pregunta resonó en la sala, creando ligeras figurillas de eco que juguetearon en las paredes hasta que, suavemente, se extinguieron. La había formulado un joven elfo, poco experimentado y no muy ducho en etiqueta.

- Querido Joven, replicó Caranthir, hace años que nos venimos ocupando del problema. Varios miembros de este consejo están al tanto de la situación desde hace mucho tiempo. No hay fácil solución, porque no es sencillo medir los riesgos y evaluar las alternativas. Ya hemos dicho que lo que pensamos influye en el otro Universo y viceversa. Un pensamiento o una acción equivocados no tienen marcha atrás.

- Os cuento todo esto ahora, amigos, porque necesito de vosotros. Todos tenemos que colaborar y refinar la estrategia que estamos siguiendo y que, esperemos, nos permita salir indemnes.

- Tenemos un agente - Caranthir respiró con fuerza- un Humano - respiró otra vez - en la Tierra. Es amigo de Alsandir, y ejerce sobre el cierto influjo. Estamos tratando de influir en Alsandir a través de él. Todo lo que estamos haciendo se basa en peligrosas conjeturas y no muy exactas suposiciones. Sin embargo hasta el momento está funcionando bien.

Caranthir terminó de hablar, y comenzó el debate. Repasó mentalmente lo que había dicho durante su discurso y evaluó sus sentimientos.

Le sorprendieron sus emociones. Por primera vez en su vida tenía miedo.


VI

Als abrió el correo electrónico. Tenía un e-mail de A.. Lo abrió y se encontró con la jugada 4...Ag7. “El bueno de A. y su pasión por el ajedrez”, pensó. “Y por la poesía”.

Súbitamente tuvo una inspiración. Abandonó el ordenador y se dirigió a su biblioteca. De allí extrajo un libro polvoriento. Lo sacudió, como si quisiera deshacer las telarañas del tiempo. Se titulaba “Sonetos del Siglo de Oro Español”. Abrió una página al azar.

A una dama, por que se enmiende y no sea desdeñosa

Amaros es el fuego y en él ardo
Y refreno el deseo y me consumo
Y sin pensar, tornado en brasa y humo,
Avivo la esperanza que en vos guardo.

Después me ofusco y digo que sois nardo,
Mas vos sois alacrán y engaño sumo,
Pues, desvarío cruel, solaz presumo
Tomándoos por flor cuando sois cardo;

Que así pincháis, agudas las espinas,
A todo el que se acerca y al fin daña
El vaivén del quiero y del no quiero;

Pues bien sabéis clavar púas malignas
Y a aquel que os muestra amor lo desengaña
El desdén que mostráis, sañudo y fiero.

Als se quedó sorprendido, aturdido por un momento. Hacia años que no se acordaba.... Pasó a la siguiente página.

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena
Se muestra la color en vuestro gesto,
Y que vuestro mirar ardiente, honesto,
Enciende al corazón y lo refrena;

Y en tanto que el cabello, que en la vena
Del oro se escogió, con vuelo presto,
Por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
El viento mueve, esparce y desordena:

Coged de vuestra alegre primavera
El dulce fruto, antes que el tiempo airado
Cubra de nieve la hermosa cumbre;

Marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
Por no hacer mudanza en su costumbre.

Y de repente comprendió. Comprendió por qué había estudiado Filología Hispánica. Comprendió, por primera vez en su vida, qué había venido a hacer al mundo. Y supo qué es lo que quería escribir en el futuro.

VII

Caranthir estaba satisfecho. Se habían arriesgado mucho, pero el resultado compensaba todas las aflicciones y desvelos que habían tenido que padecer. Habían hecho bien las cosas. Los elfos mas jóvenes del Consejo habían sido una ayuda valiosa para la resolución del problema. Alsandir parecía estar neutralizado.

Pero quedaba algo más. La decisión de Alsandir de abandonar la literatura fantástica para dedicarse a la poesía había dejado boquiabiertos a sus seguidores. Era preciso que estos no se desilusionaran pues, en caso contrario, a alguno se le podría ocurrir seguir los pasos de Alsandir y comenzar a escribir relatos de la Tierra Media. O podría pasárseles por la cabeza a varios a la vez. Caranthir no quería ni pensarlo.

Afortunadamente había una solución. A. se había mostrado, a través de sus poemas, como un escritor con recursos técnicos aceptables, aunque algo falto de imaginación. Caranthir creía que podrían hacer de él un buen escritor en prosa si le suministraban el material adecuado. Que podría escribir sobre el acontecer de la Tierra Media. Eso calmaría la sed de los aficionados.

Caranthir se arrellano en su silla y comenzó a elaborar su primer guión:

“No en demasiadas ocasiones se convocaba el Consejo. Cuando se tenían que reunir los Señores Elfos era porque algún acontecimiento amenazaba la paz de la Tierra Media...”

agosto 10, 2005

El Consejo - 2

Mientras dure este parón vacacional en las aventuras del Doctor Eleder, ofrecemos a nuestros lectores esta aportación externa enviada a la UAN por Cambragol (Alexandre Pérez), junto con Antonio Anadón: un sinuoso viaje por las fronteras entre dos remotas y desconocidas tierras: la Tierra Media... y la Saga Realidad.

------

- La segunda, dijo, es inminente.


II

Alsandir Pers era un genio, y él lo sabía. Nacido en la pequeña aldehuela holandesa de Grim, a pocos kilómetros de la ciudad portuaria de Bergen op Zoom, había sorprendido desde muy pequeño a maestros y tutores por la profundidad de su pensamiento, su extraordinaria memoria y su pasmosa imaginación.

A los quince años, sorprendiendo a todo el mundo, consiguió el premio nacional de ensayo, por un erudito trabajo sobre el mítico rey Gambrinus. Tres años después, cuando el mundillo académico le auguraba una exitosa carrera en Filosofía o Historia, se matriculó en Filología Hispánica, cuyos estudios terminó con honores.

Al terminar en la Universidad, renunciando al doctorado, se dedicó a viajar por Europa. Tomaba Ginebra como ejemplo de ciudad bien organizada y olvidaba sus penas en Malta, la pintoresca isla del Mediterráneo, cuando éstas amenazaban con volverse insoportables. Su más misterioso viaje, sin embargo, lo realizo al pequeño y recóndito pueblo de Cardhu, en las Highlands de Escocia, donde permaneció tres años, sin que nadie llegara a averiguar el porqué.

Pronto comenzó a destacar como un poderoso narrador. Por afición y gusto se especializó en literatura fantástica, siguiendo los pasos del Maestro, del cual si bien comenzó siendo epígono pronto superó en fantasía y riqueza de ideas. Se rumoreaba incluso que, a pesar de lo restringido de su elección en cuanto a los temas a tratar, su nombre sonaba como aspirante al premio Nóbel de literatura.

Ahora estaba escribiendo una nueva obra. Había recuperado por casualidad uno de sus primeros cuentos, escrito cuando todavía era muy joven:

“Tal como nos relatan viejas historias, durante el Largo Sitio que encadenó a Morgoth en un cerco de espadas, mientras los reinos élficos florecían y ninguna disputa dividía a los Hijos de Fëanor, gobernaban sus tierras con justicia...”

La historia era interesante, y Als – así lo llamaban sus amigos – pensaba que, con una reelaboración a fondo podría conseguir un resultado magnífico. Siguiendo el párrafo anterior ensayó:

“Durante el Largo Sitio, cuentan las viejas historias, Morgoth fue encerrado en un cerco de Espadas, los reinos élficos florecían y no había querellas que dividiesen a los hijos de Fëanor. Los elfos gobernaban sus tierras con justicia...”

Estaba convencido de que aquella iba a ser su obra Maestra.

III

... repito, no tenemos tiempo. La obra que está escribiendo nos va a conducir a la catástrofe y a la ruina. Todo rastro de civilización desaparecerá e incluso el canto armonioso de los Horlüm desaparecerá de la Tierra Media. Volverá la guerra y la desgracia, el odio y la muerte, la desconfianza, el deshonor. Todo aquello por lo que vale la pena vivir no existirá. La vida no valdrá nada. Si fracasamos, nuestra existencia habrá sido en vano.

IV

A. terminó de escribir el correo electrónico. Su jugada, 4...Ag7, parecía buena. Pulsó el botón de Enviar.

V
- ¿Qué se puede hacer?

junio 23, 2005

Respuestas al Examen

Hay pocas visiones equiparables en la Tierra Media a la súbita acometida, rampante y gloriosa, de la figura singular, noble a la par que impresionante, de un BalrogBedel en el cumplimiento de su deber.

Este deber estaba relacionado, en esta ocasión que nos ocupa, con cierta sombra que, subrepticia y oculta, pretendía introducirse sigilosamente por uno de los ventanales que conducían (para alguien con habilidades Gollumíticas, o si no, al menos, con motivación suficiente) al despacho del Doctor Eleder.

-¡Eh, tú! ¡Ven aquí! -gritó este BalrogBedel del que hablamos, y agarró con su poderoso brazo la pierna de la figura que intentaba en vano ahora escabullirse de esa férrea presión- ¡Señor! ¡Mire lo que tengo!

La puerta del despacho se abrió, y por ella, bostezando y con unos ojos que aparentaban esconder legañas del tamaño del Taniquetil, apareció la cabeza del doctor Eleder.

-¡Por Manwë Súlimo Herunúmen, señor BalrogBedel! ¿Se puede saber a qué viene despertarme a esta hora?

El BalrogBedel se quedó mirándole con cierta cara de incomprensión. -Son las siete de la tarde, señor -repuso.

-¡Vaya! -contestó Eleder, conteniendo a duras penas otro bostezo- No pensaba que era tan tarde... quiero decir... Bueno, dejémoslo. ¿Qué me trae usted aquí? -y se acercó a la oscura figura que ya había dejado de intentar evadirse de la garra del BalrogBedel, y había pasado a mirar a los árboles y silbar distraidamente, en la típica postura del "No, si yo pasaba por aquí", por ver si eso funcionaba.

No funcionó.

-¡Señorita Celebnár! -gritó Eleder, sorprendido- ¡No puedo creerlo! ¿Usted, precisamente usted, intentando entrar de forma sibilina en mi despacho? ¿Cómo ha podido hacerlo?

-Eh... -Celebnár, algo preocupada, empezó a rebuscar en su memoria buscando frases del legendario Manual de Frases Para Decir Cuando Te Han Pillado, el Inye lá né- ¡La idea fue de Fëadûr! -bien, era una de las primeras frases, pero solía funcionar. Los profesores conocían a Fëadûr.

Tampoco funcionó. Eleder carraspeó, y miró ceñudo a Celebnár.

-Bueno... está bien... lo confieso... yo... ejem... intenté entrar en el despacho para buscar las respuestas al examen de la semana pasada -la cara de Celebnár denotaba una profunda compunción.

-¿Las respuestas al examen? -Eleder enarcó las cejas- Muchos alumnos, en la larga historia de la Universidad Autónoma de Númenor, han intentado robar las respuestas a un examen antes de que éste se celebrara... ¡pero éste es el primer caso que conozco donde alguien intenta robarlas DESPUÉS de haberlo hecho!

-¡La culpa es suya! -protestó, airada, Celebnár- ¿Cuándo pensaba publicar esas respuestas? ¡Nos tiene a todos en ascuas!

-No se preocupe, señorita Celebnár; de hecho, dado que está tan interesada, se las daré a usted misma para que las publique en el tablón. Están -y entró de nuevo en el despacho- justamente aqu... Vaya, habría jurado que... ¿debajo de la orcocola? -comenzaron a oirse ruidos extraños en el despacho. Celebnár y el BalrogBedel se miraron- No puedo haberlo metido en... ¡ah! aquí está, estaban debajo de la almoh... ejem -y salió de nuevo-. ¡Aquí están! Un poco, bueno, arrugadas... pero aquí tiene las

RESPUESTAS AL EXAMEN


1. Palabra con letras adyacentes: hostuvar era una buena opción, con las letras seguidas S-T-U-V. Si existiera un verbo que fuera algo así como "karsta", podríamos haber llegado a una más, pero no parece que existan grupos triconsonánticos en quenya.
2. Aliteraciones: todas muy correctas.
3. Anagramas: lo mismo. Aunque era posible ir a cosas un poco más complejas, como:
MÍRIMA ISTAMAR NÚMENÓREO: "Universidad Autónoma de Númenor"
MERIN MAUSTA IRIMA OROMEN: "Quiero obligar al bello Orome"
4. Lipogramas: son correctos. Pero quizás les interese la famosa página de "frases sin A" que pueden ver en ELM. Por cierto, señorita Keleb, "tu nombre" sería "essetya", aunque es más común usar -ly- para todos los casos (y _antonyáva_), y el plural de _avahaira_ es _avahairë_. "En las que" sería _yassin_.
5. Jitanjáforas: muy bien ambas (me resisto a buscar algo que pueda significar "omendil", que rima demasiado con cierto colega catedrático).
6. Las palabras con eco, en efecto, iba más por las respuestas de la señorita Keleb-dûr; pero suele ser más interesante cuando van en una frase coherente. Algo así como: i Envinyatar Atar hilië i lië or alcarin arin ("el padre renovador siguió al pueblo sobre una gloriosa mañana")
7. Homófonas: ¿era tan difícil? _na_ y _ná_ valen si no se cuenta la longitud; pero si se cuenta, hay otros: _vanya_ puede ser un hijo de los (ejem) Hermosos Elfos, o el verbo "desaparecer"; _carnë_ puede ser "rojo" o "hizo", y _linde_ puede ser "bellos" o "canción". Seguro que existen más.
8. Panvocálicas: correcto. De hecho, suele darse más valor a las palabras que contienen las cinco vocales y ninguna repetida, como, efectivamente, _miruvóreva_.
9. Monovocálicas: señorita Keleb-dûr, ¡no vale juntar nombres y adjetivos para hacerla más larga! Pero podían haber usado las declinaciones, y haber ido a _arataryanna_, por ejemplo.
10. Palabra larga (la voz "sesquipedálica" proviene de un tal Horacio, antiguo autor de la Saga Realidad, por cierto): está documentada la palabra paptalasselindeën, "como música de hojas caídas". No queda mal, ¿no?
11. Paronomasias: muy bien ambas.
12. Señorita Keleb-dûr: el uso de cierto apócrifo, erróneo y totalmente desterrable dígrafo le puede costar el curso; yo de usted me precavería. Aparte de eso, ambos tautogramas muy bien.
13. Palíndromos: perfectos (señorita Celebnár, el hecho de que el suyo sea copiado sólo queda compensado porque al menos sé que alguien escucha en mis clases).
14. Por último... un gran esfuerzo el de los pangramas. Ya sólo por eso se los contaré bien. Mejor dicho, se los contaré bien sólo por eso, porque hay varios errores en cada uno de ellos: pero quedarán para otra vez.

Cuando terminó de leer, Celebnár miró hacia el doctor Eleder, pero no le vio: éste se había introducido de nuevo en su despacho. Entonces, alzó los ojos al cielo, suspiró y dijo con voz emocionada:

-Entonces... ¡he aprobado! ¡Esto quiere decir que HE APROBAAAay!!! -y su salto de alegría se vio frenado por el hecho de que su mano seguía firmemente sujeta por el BalrogBedel, que, viendo que no entendía nada de lo que allí se estaba diciendo, se mantenía en su función originaria -¡Tú! -le gritó Celebnár entonces-. ¿Me vas a soltar de una vez o no?

El BalrogBedel dudó, pero los estímulos exteriores no parecían suficientes para hacerle cambiar de actitud -¿Por qué voy a tener que soltarle, señorita? Usted ha infringido una norma, y yo...

-Mira -le cortó Celebnár-: o me sueltas en este mismo instante, o haré que el Rector te... te... -dudó un momento, y de pronto, con un gesto de determinación (hecho con la otra mano) terminó- ¡te sesquipedalice!

Y Celebnár pudo por fin, ante tal amenaza, salir corriendo en dirección a la cafetería, triunfante y victoriosa, y con más orgullo por lo que portaba en la mano del que se dice que mostraba Beren tras obtener el silmaril. Y a ella nadie se la arrancó de un mordisco.

junio 19, 2005

El Consejo - 1

Las palabras tienen poder.

Alguien dice una palabra; otra persona actúa de determinada manera movido por esa palabra; ocurren Acontecimientos. Sucedidos. Cosas.

Las palabras nos dan temor. Pero no lo suficiente.

Hace unos días, en la Universidad Autónoma de Númenor se escuchó una palabra:

"Cambragol"

Y el resultado fue...


El Consejo - 1 (por Cambragol)


I

No en demasiadas ocasiones se convocaba el Consejo. Cuando se tenían que reunir los Señores Elfos era porque algún acontecimiento amenazaba la paz de la Tierra Media o alguna catástrofe se cernía sobre ella. Ninguno de los Humanos que todavía estaba vivo era capaz de recordar una junta semejante. Pero el momento había llegado, todo estaba preparado y el Consejo dio, por fin, comienzo.

Me han dicho - algunos alabándome, otros como reproche – que soy demasiado parco en mis descripciones y excesivamente conciso a la hora de narrar. No sé si para un cronista elfo como yo, que se encarga de poner en papel el acontecer de los míos, eso es un defecto o una virtud. Sea como fuere, no quiero aburrir ponderando la magnificencia de los Señores Elfos, sus rozagantes ropajes, su porte amable, su sentido de la justicia y su bondad, esa luz de plata que comparan con las luminarias que se asoman, tímidas, en el claro del bosque, si es que se me permite citar un poco de Poesía Elfica. A partir de aquí me ceñiré a los hechos.

Como decía, comenzó el Consejo. Caranthir, en su calidad de presidente, se sentaba en un sitial que resaltaba su dignidad. A su lado sus fieles Nolendur y Cambragol lo custodiaban. El resto de los Señores Elfos se acomodaban en hermosas sillas de madera noble del Bosque Oscuro, adornados con telas de brocado que nunca habían admirado ojos humanos, pues era tal su perfección que, si algún hombre las contemplara, caería en profunda melancolía, pensando que nada le quedaba por ver. Pero, como ya he dicho, no me voy a dilatar en los detalles. Baste saber, pues, que había mas de cien Señores allí reunidos.

Caranthir, solemne, se levantó de su asiento. Hacia ya muchas lunas que ocupaba el cargo de Principal entre los elfos, y recordaba mas amarguras que alegrías. Ciertamente, su función no sólo concernía al buen gobierno de nuestro pueblo sino que tenía, al menos moralmente, a su cargo el cuidado y protección de las demás criaturas inteligentes de la Tierra Media. Era una carga muy pesada..

- Amigos, su voz resonó en la sala, nos hemos reunido aquí para tratar un asunto urgente que no admite demora. Desde épocas remotas no se había congregado el Consejo. Y, os lo habréis imaginado, un grave peligro pende sobre nuestras cabezas.

Un murmullo se extendió por la sala. Caranthir hizo un gesto leve y el silencio se recuperó.

- Sabréis, pues nuestra historia así nos lo muestra, que mucho tiempo atrás hubo un elfo que se distinguía de los demás. Ya en la hora de su nacimiento los vaticinios astrológicos señalaban que su vida iba a ser extraña y desdichada. Todos sabéis que estoy hablando de Mandëril, mas conocido por el Elfo Loco. Se dice que perdió la razón porque, al pasar demasiado tiempo entre los Humanos, se aficionó a sus vicios, antes que a sus virtudes, y se volvió orgulloso. Después, se afirma, tuvo contactos secretos con Morgoth y algo debió salir mal porque una mañana lo encontraron cantando canciones de Orcos en el jardín de su casa, bailando una danza absurda y dando gritos con una voz tan desmesurada como nunca se le había oído a un elfo ni se le volverá a oír. Dicen que sus ojos habían perdido el Brillo. Pero nadie puede saber si la historia es cierta o falsa.

- Lo que sí se sabe es que, después de haberse perturbado, adquirió el Don de la Profecía, reservado a unos pocos elegidos. La que hoy nos atañe se refiere - unos pocos de vosotros lo sabréis, pues hasta ahora el secreto se ha mantenido con discreción – a las Dos Amenazas.

Nuevos murmullos se expandieron por la sala. A Caranthir le costó un poco mas que antes apagarlos.

- Mandëril afirmaba que no existe un único universo. De hecho afirmaba que toda la miríada de universos que existen se superponen – o, mejor dicho, se imbrican – unos sobre otros, entrecruzándose. No somos capaces de percibirlos porque lo que distingue a un universo de otro es el hecho de vibrar en longitudes de onda distintas. Longitudes de onda que no sabemos como captar.

Hizo una breve pausa. Un tenso silencio dominaba la sala.

- Sin embargo, sí existe una forma de comunicarse con alguno de esos universos. A través de nuestros pensamientos somos capaces de modelar lo que ocurre en otros cosmos. También ocurre en la otra dirección. Los pensamientos de otro universo influyen en los hechos y pensamientos del nuestro, y, estos, a su vez, generan nuevos pensamientos en el otro universo, que generan nuevos hechos, etcétera, en un proceso de realimentación que no ha tenido principio ni tendrá fin. El Tiempo es la unidad de medida de los pensamientos.

Se aclaro la garganta y tomó un sorbo de agua. Todos aguardaban expectantes. Caranthir prosiguió.

- Y con eso tienen que ver las Dos Amenazas. Las profecías de Mandëril resultaban deliberadamente oscuras, como si su malicia sobrepasase a su locura. No podía quedárselas para sí, pues la Expresión de la Profecía no se lo hubiera permitido. Lo que sí era capaz de hacer era deformarlas y enmascararlas de forma que sólo se pudiese comprender cabalmente su significado muchas generaciones después.

Un rumor de primavera llegó de fuera. Los árboles albergaban gran cantidad de pájaros que, con la llegada del buen tiempo, comenzaban a preparar sus nidos para la puesta. Alegres trinos inundaban el aire de la mañana.

- La primera de las Amenazas, continuo Caranthir, se presentó cuando todavía no habíamos sido capaces de desentrañar el augurio. En un universo paralelo, un fecundo y excepcional escritor, llamado Tolkien, “imaginó” un mundo poblado por Elfos, Orcos, Humanos, Trolls, Hobbits y otras criaturas. Un mundo en el que dominaba la lucha del Bien contra el Mal.

- Ya su segunda novela - pues la primera no nos interesa por ser una obra ambientada en la Edad Media de la Tierra, el planeta que habitan en su Universo – trataba de nuestro mundo. Fue un anticipo de lo que habría de venir después, pues el relato en sí era inocuo: Hablaba de la búsqueda de un tesoro en la montaña solitaria. No me he de explayar más.
- La verdadera devastación vino después. Tolkien escribió “El Señor de los Anillos”, y la calamidad se extendió por nuestro mundo. Recordareis que he dicho que los pensamientos fluyen en libertad entre universos e influyen en el porvenir de ellos. Y una personalidad tan poderosa como la de Tolkien no podía dejar de influenciarnos.

- Todos conocéis lo que ocurrió en la Tierra Media en la época de Frodo, el Hobbit y Gandalf, el mago. Hasta ahora habías supuesto que las calamidades que arrasaron nuestro mundo eran provocadas por la ambición de poder del Señor Oscuro. Ahora sabemos que fue Tolkien el que aumentó su fuerza y su afán de conquista. Solo unos pocos sabemos que, en el último momento, y por medios que prefiero no revelar, conseguimos que Tolkien accediera a destruir el anillo al final de su relato y devolviera así la paz a la Tierra Media.

Nadie dijo nada. A medida que transcurría la mañana los trinos se percibían con mayor intensidad, y en la floresta los zumbidos de insectos acompañaban la melodía de los pájaros. Un Horlüm cantó sobre una rama.

- Sin embargo aun no estamos a salvo. Me he referido antes a Dos Amenazas. La primera, lo sabéis ahora, era Tolkien.

Su rostro se volvió sombrío.

- La segunda, dijo, es inminente.


(continuará, claro)

(y las Respuestas al Examen llegarán a lo largo de esta semana. Este Bloc es un especialista de las Pausas Dramáticas)

junio 12, 2005

Un Examen

-¿Una queja, dice? -la cara del Excelentísimo y Magnífico señor don Arcadio Robles, Rector de la Universidad Autónoma de Númenor, traslucía incredulidad -¿Una queja... contra el Doctor Eleder?

-En efecto, señor Rector. Por eso me he tomado tantas molestias para conseguir hablar personalmente con usted: porque quiero plantear una queja oficial contra dicho profesor, exigir una sanción y dejar claro mi descontento.

Quien así hablaba era Amárië Somontes, una espigada joven de mediana altura (lo que, en la Tierra Media, significaba que no pasaba del metro diez; también podría decirse "de altura de mediana") pero de rasgos muy marcados. Y no le faltaba razón a lo que decía: las "molestias" habían incluido reuniones presenciales con seis o siete Funcionarios Menores de la Universidad, un par de Secretarios Personales Le Aseguro Que Es Como Si Hablara Con El Mismísimo Rector, treinta y tres empleados del Departamento de Administración, Reclamaciones, Dudas y Ofensas (el DARDO), cinco Vicerrectores, un Subrector, dos Prerectores, un Pararector (estos cuatro últimos se parecían sospechosamente a algunos de los Funcionarios Menores, aunque Amárië nunca exteriorizó sus bien fundadas sospechas) y, por fin, la temida Hoja de Horarios del Excelentísimo y Magnífico señor Robles (que en algunas esferas de la Universidad era conocido como El Daño de Amandil).

Pero lo había logrado, y se hallaba frente a él para, humilde pero severamente, exponerle su queja contra el Doctor Eleder, catedrático de Filología Quenya, y profesor de dicha señorita en cuarto curso de la carrera.

-Bueno... estoy seguro de que podemos hallar una solución -respondió levemente azorado el Rector-; el Doctor Eleder, en todos sus años de carrera, nunca -y miró fijamente a la estudiante-, repito, nunca ha recibido una sola queja por su trabajo... ¿no es así, Ereth? -e hizo un leve gesto en dirección a la eficiente Secretaria Personal del Rectorado.

-No, no es así, señor Robles -le respondió Ereth, mientras consultaba un abultado tomo de dossieres-. El señor Eleder ha recibido ciento veinticuatro quejas en sus años de profesor. Setenta y cinco de ellas tenían como causa "Actos Imperdonables de Racismo, en concreto Proferir Ofensas Inaguantables contra determinadas Razas de Elfos, que por otra parte todo el mundo sabe que son las Más Nobles, Respetables y Poderosas de todas las que en Arda existen", y habían sido presentadas por miembros de las Juventudes Noldor; veintidós de ellas aducían "Inasistencia Reiterada a clase", unidas a ciertas alusiones a Importantes Congresos Etnolingüísticos que tenían lugar en la cafetería; éstas fueron acompañadas por cuarenta y cinco Agradecimientos Personales al Profesor por parte de sus Alumnos, que le exhortaban a profundizar todo lo que pudiera en la Etnolingüística y asistir a todos los Congresos que le parecieran. Diez de las quejas se referían a "Alusiones Irónicas con respecto a Alumnos Participantes en Tareas de Animación Extraescolar" (en concreto eran miembros de la Tuna), once tenían por tema "ke no ntendemos nda d l k dice y k xk no abla + klaro komo azen otros k se yaman = k el", y dos aludían a "Miradas claramente inadecuadas a estudiantes de sexo femenino durante las clases de los Cursos De Verano" -Ereth dejó los papeles en la mesa y miró al Rector.

El Rector carraspeó un poco, sin haber asumido por completo el torrente de datos, pero con la vaga impresión de que éstos no apoyaban exactamente la frase que acababa de pronunciar justo antes. La alumna, mientras tanto, mantenía la mirada del Rector de forma más desafiante ahora.

Arcadio Robles tamborileó en la mesa con su pluma, carraspeó de nuevo, y por fin dijo a la estudiante: -Y bien... ¿y cuál es exactamente el motivo de su queja, señorita?

-¡Se ha Reido de Mí! ¡Me ha tomado el pelo, me ha befado, burlado, escarnecido, desairado, embromado, ridiculizado, ofendido, desdeñado y vilipendiado gravemente! -Amárië se apoyó sobre la mesa del Rector, sosteniendo su mirada con firmeza- ¡No tenía derecho a hacerme eso! ¡Vale que él sea todo un Catedrático, y yo una simple estudiante, pero no podía hacerme eso! ¡Exijo una...!

-Bueno, bueno, señorita, cálmese, por favor... -el Rector dio a Amárië una palmadita en la espalda, y la hizo volver a sentarse-. Pero déme más detalles... ¿Cómo fue, en concreto, esa -y carraspeó de nuevo- befa, burla, escarnio, desaire, broma, ridículo, ofensa, desdeñe y vilipendio -y chasqueó la lengua con un poco de altivez- al que dice usted haber sido sometida?

Amárië parpadeó, tomó aire y comenzó:

-Bien... todo ocurrió unos días atrás. Yo había estado ya discutiendo con él sobre unos carteles que el Frente Tûk estábamos poniendo en los paneles informativos... así que ya me tenía tirria, puede estar usted seguro... y bueno... la cosa es que le... Bien, bueno, le dije que El Sistema Educativo no funcionaba; que la raíz de tantos fracasos entre los estudiantes hobbits, orcos y demás no se debía a que no tuvieran cualidades para el estudio, sino a que no se motivaba bien... que había que revisar los planes de estudio... y bueno, bien, básicamente, le dije que su asignatura era un completo rollo, que aburría hasta a las piedras, y que se nos tenía que reconocer el esfuerzo que hacíamos por aprobar exámenes tan aburridos y faltos de imaginación como los suyos. Esto fue lo que le dije. ¿Me dice qué es lo que tiene de malo ejercer mi derecho a la libre expresión de mis opiniones, y realizar una crítica constructiva sobre...?

El Rector Arcadio Robles dejó de juguetear con la pluma, y musitó por lo bajo: "Oh, no... una Activista Estudiantil". Luego se recompuso, y, con la más gentil de sus sonrisas, le animó a continuar: -Bien... ¿y qué ocurrió después, señorita?

-Pues... después... ¡lo que ocurrió fue que me dijo, bueno, me dijo "Oh, vaya, así que el quenya es una asignatura aburrida, ¿no es cierto? Acepto sus críticas, señorita; y las solucionaré"! -la indignación de la señorita Somontes era patente.

El señor Robles contestó: -Pero... bien, entonces, según dice, el Catedrático Eleder respondió positivamente a sus críticas, y prometió hacer más atractivos sus exámenes, ¿no es cierto? ¿Entonces? ¿Acaso no cumplió lo que dijo?

-¡¡Sí, lo cumplió!! -y Amárië, exasperada, sacó de su carpeta un folio y lo plantó, con un ademán violento, en la mesa del Rector- ¡ESTO es lo que cumplió! -y el Rector, tras colocarse de forma un poco teatral sus anteojos, leyó:

EXAMEN DE 4º CURSO DE FILOLOGÍA QUENYA

(puede usarse bibliografía auxiliar)


Anótense, con letra clara, palabras o frases correctamente redactadas en lengua quenya, que se inscriban correctamente en las siguientes clasificaciones o cumplan las siguientes características:


  1. Una palabra que contenga al menos tres letras adyacentes del abecedario (no se apliquen tengwar)
  2. Un ejemplo de aliteración en la poesía quenya clásica
  3. Un anagrama
  4. Un lipograma
  5. Una jitanjáfora
  6. Un ejemplo de palabras con eco
  7. Dos palabras homófonas
  8. Una palabra panvocálica
  9. Una palabra monovocálica (de al menos cuatro sílabas)
  10. Una palabra quenya larga (sesquipedálica)
  11. Una paronomasia
  12. Un tautograma
  13. Un palíndromo

    Y para nota:

  14. Un Abecegrama o un Pangrama


(respuestas, si las hay, en los comentarios; durante la semana daremos algunas de las soluciones)
(gracias a Juegos de Palabras, página altamente recomendada)

junio 05, 2005

Botellano

(Una Antigua Historia del Doctor Eleder)

Hace un tiempo, en el Foro de Elfenomeno se colocó una pregunta:

"¿Dónde está situado exactamente el lugar geográfico de 'Botellano'?"

Esta pregunta desconcertó a todos los estudiosos y aficionados que allí se reunen. Sin embargo, una comunicación con nuestro Bibliotecario Adanost Parmandur resolvió el misterio rápidamente. Lo que sigue es el mensaje que fue lanzado en respuesta al susodicho Foro.

-----
La luz del sol golpeaba fuertemente las cristaleras que iluminaban uno de los Claustros de la Universidad Autónoma de Númenor. Por encima de los árboles que franqueaban el amplio pasillo, podían atisbarse los revoloteos incesantes de pequeños "cirinci", pajarillos que, según la tradición, habían sido regalados por los Valar a la Tierra del Don en tiempos de paz y de esperanza, cuando aún no se había roto el vínculo entre el Este y el Oeste, y cuando la Yozâyan se erguía aún firme y orgullosa en medio del Belegaer.

Ahora, la Duda había ganado el corazón del Hombre; Númenóre había caído, y sus restos se hallaban profundamente sumergidos en el mar; y sobre sus ruinas se había levantado una portentosa plataforma artificial, símbolo del poder de la Raza de los Edain, cuando elfos, hobbits, orcos o enanos se habían ido disolviendo poco a poco, entremezclándose con los hombres (y generalmente también con las mujeres) en una suerte de enriquecedor mestizaje. Y hoy, el día 13 de Gwaeron del año 2001 de la Novena Edad, los caminos de Nueva Númenor no eran surcados por altivos guerreros, doncellas refinadas ni hábiles astrólogos, sino por estudiantes preocupados por sus apuntes, profesores preocupados por recibir puntualmente sus minutas, y Balrogbedeles preocupados porque ningún alborotador distrajera a la comunidad universitaria de sus preocupaciones habituales. En resumen: era un día como otro cualquiera en la UAN.

El Doctor Eleder caminaba suavemente por uno de esos pasillos. Cualquier estudiante que hubiera podido despegarse por un momento de alguna de las preocupaciones mencionadas unas líneas más arriba, habría podido observar en su faz una expresión de profunda concentración. Su boca parecía abrirse levemente, como si estuviera musitando arcanas palabras provinientes de grimorios escondidos. Avanzó ágil por el pasillo, y se dirigió a uno de los ascensores que comunicaban el Claustro con los aularios de los pisos superiores.

Y mientras aguardaba al ascensor, una voz conocida le sacó de su ensimismamiento.

-¡Doctor Eleder! ¡Qué alegría verle por aquí, después de tanto tiempo!

El Doctor observó el lugar desde el que surgía la voz que se le había dirigido... y no vio nada. Nervioso, comenzó a mirar alrededor, como si esperara, con trágico terror, que alguno de sus estudiantes retirara de un momento a otro un Anillo de su dedo (en realidad, la mayor parte de ese terror se podía resumir en el pensamiento "¿¿Cómo haremos ahora para proteger los exámenes??").

-¡Aquí arriba, profesor!

Eleder quedó perplejo. ¿Arriba? Su mirada comenzó a inspeccionar el hueco del ascensor, las ventanas de los pisos superiores e incluso las nubes que surcaban el cielo, creando formas de pastelitos de nata gigantes.

-¡Encima del árbol!

Eleder enarcó las cejas. Efectivamente, se veía un movimiento encima de uno de los árboles del Claustro, del que los "cirinci", por otra parte, huían espantados. El profesor se acercó a él, cuando de pronto, un ruido de ramas quebradizas cediendo al impulso de la realidad comenzó a dejarse sentir, y casi no tuvo tiempo de dar un salto hacia atrás, cuando vio caer delante suyo una pesada figura.

-¿Pero está usted loco? ¡Subiéndose a los árboles, como si fuera un hobbit en busca de nidos! ¿Qué va a decir el señor Ramaviva cuando se entere? Usted... ¡¡¡usted!!!


-¡En efecto... yo! ¡Folco Ramales Botellano! ¡Cuánto tiempo, Eledito! ¡No nos veíamos desde los tiempos de la Facultad... desde la ceremonia de investidura, en realidad! ¿Sigues por aquí?

-¡¡NO ME LLAME ELEDIT... ehm... buenas tardes, Folco... es todo un gusto, ejem, volver a verte -la expresión del Doctor Eleder traicionaba claramente la veracidad de sus palabras -¿Cómo te va? Creía que habías conseguido un trabajo en Ciudad Gondor...

-Bah... ¡lo dejé! ¡La vida de contable no es para mí, Eli! Números arriba, números abajo... ¡echaba en falta esta atmósfera... la paz que se respira en el campus... los altos árboles, la hierba verde... -la nostalgia se percibía claramente en la cara de Ramales- ...las juergas después de los exámenes... las partidas de cartas sobre la hierba con esas rubitas semivanyar... Por cierto, ¿qué pasó con esa pelirrojita con la que andabas, esa Loriel? ¿También anda por aquí?

La cara de Eleder comenzó a ponerse de todos los colores, mientras su boca se abría y cerraba alternativamente, el sudor comenzaba a caer por su cuello y sus manos se movían crispadas. Ramales se sacudió el polvo de su ropa, y volvió a dirigirse a Eleder: -¡Y bueno, viejo! Tú que ya estás aquí instalado... ¿podrías presentarme a alguien Importante, para ver si consigo resolver mi problema?

-Ehmmm... ¿tu problema? -Eleder había conseguido calmarse, a duras penas- ¿Qué problema tienes? Y, de hecho, ¿qué haces aquí? ¡Dijiste que no volverías a pisar el Campus ni aunque trasladasen aquí las Estancias de Mandos!

-Sí, bueno... pero mira, Eledito, tengo un problema. Me he puesto a hacer unas averiguaciones, sabes. ¡Genealógicas, de ésas que les gustan tanto a los hobbits! Y resulta... ¡que no sé de dónde puede venir mi apellido!

Eleder miró al semihobbit. -¿Tu apellido? Bueno, es obvio; Ramales es un apellido proviniente de Bree, emparentado con...

-¡No, no, no! ¡Sigues siendo tan estúpido como cuando jugábamos a las cartas y te quitábamos los caballos de encima del montón! -Eleder resopló- ¡No me refiero al Primer apellido, cabeza de drúadan... sino al Segundo!

-¿Al Segundo? -el Doctor Eleder parpadeó- ¿Te refieres a Botellano?

-¡Sí! Tiene que ser un apellido hobbit, eso es obvio; ¡¡todos mis antepasados han sido hobbits por todas las ramas desde, por lo menos, la colonización de la Comarca!! -el metro noventa de Folco parecía poner un contrapunto irónico a la "pureza racial" de la que alardeaba- Pero he estado mirando allí, en la Biblioteca Municipal de Delagua, he preguntado a varios expertos locales, incluso le he preguntado al tabernero, que siempre sabe de esas cosas... ¡y nadie ha sido capaz de decirme en qué lugar se encontraba Botellano! ¿Tienes alguna idea?


Eleder se quedó mirando a Folco, pensativo, y luego respondió: -No... la verdad es que nunca me he preocupado demasiado por la genealogía hobbítica. Déjame pensar... -Eleder permaneció en silencio unos minutos, mientras Folco le miraba fijamente. Por último, el Doctor suspiró- No, me temo que no tengo ninguna idea. En cualquier caso... te diré lo que vamos a hacer: acompáñame a ver al Doctor Adanost, nuestro Bibliotecario.

Y ambos ex-compañeros comenzaron a atravesar nuevamente el Campus, en dirección a la Biblioteca. Los ojos de Folco brillaban, mientras iban pasando raudamente de una estudiante a otra, como si no hubiera vuelto a ver muchachas universitarias desde sus tiempos de subdelegado. Los estudiantes, sin embargo, le miraban asombrados, pues no era habitual ver por el Campus a seres con esas pintas tan estrafalarias, esos ropajes verdes deshilachados, pantalones raídos y pelambrera totalmente enmarañada, en una figura de bastantes más décadas que todos ellos, y se preguntaban: "¿cuántos años tiene que llevar repitiendo curso ese tío?". El Doctor Eleder observaba toda la escena, y resoplaba con desprecio.


No tuvieron que recorrer un largo camino, sin embargo. Al pasar cerca de la cafetería, vieron una botella de Pach-Aran ("mercancía de reyes", en sindarin) avanzar surcando el espacio cual Vingilot en la noche... y dirigirse súbitamente hacia uno de los ojos de Eleder, que comenzó a temblar súbitamente y a pensar, en una décima de segundo "¡¡Ya está!! ¡Este objeto me golpeará, y me convertiré en Eleder Erchenneb, El de Un Solo Ojo!". Cerró los ojos... pero el prometido impacto no llegó; Folco había aferrado en vuelo la botella, y, tras sopesarla durante un segundo, la arrojó al suelo mientras rezongaba "Bah... está vacía!".

-¡Pues claro que está vacía! ¿Pensaba usted que iba a permitir que alguien arrojara una botella llena de Pach-Aran en mi presencia? - intervino una figura alta, de pelo moreno, que salía de la cafetería- Desde luego, no sé cómo podía... ¡Eleder! ¡No te había visto!

-Eerr... -Eleder aún no se había repuesto del susto- Este...... Adanost, te presento a Folco, un excompañero de la Facultad... Folco, Adanost Parmandur, Alto Bibliotecario de la UAN.

Eleder explicó el problema a su colega, mientras Folco esperaba ansioso, y daba pequeños paseos, mirando si alguna de las botellas de las mesas de la cafetería contenían aún algo, con poco éxito.


-Y así estamos. La verdad, no tengo ni la más remota idea de cuál puede ser ese pueblo de Botellano; había pensado en subir a la Biblioteca a buscar el Atlas o la Guía de la Tierra Media, pero... ¿sabes tú cuál puede ser?

-Bueno, Eleder... lo sé, ¡y tú también deberías saberlo! Al fin y al cabo, es un problema de los tuyos... ¡una cuestión de traducción! -sonrió Adanost.

-¿De traducción? ¿Cómo puede ser eso? -inquirió Eleder, sorprendido.

-Bueno... ya sabes lo que ocurre con los nombres de los lugares de la Comarca. Nosotros los conocemos en Oestron, como Delagua, Bolsón... pero en realidad, sus nombres originales están en la variante dialectal del Westron, como "Bywater" o "Baggins". Ambas son, en realidad, variedades del Kûduk original, esa sutil variedad de la Lengua Común de la Tercera Edad que se hablaba en las tierras de Sûza (La Comarca, en Oestron, y The Shire, en Westron).

-Bueno... sí, eso sí. Pero... ¿cómo crees que debe traducirse "Botellano"?

-Es muy sencillo, y si hubieras consultado el Atlas lo habrías descubierto sin problemas. ¿Cómo se dice "botella" en Westron?

-¡¡Esa es fácil!! ¡¡Se dice "Bottle"!! -respondió Folco de pronto, que veía como la discusión entraba en un tema que dominaba.

-Bien, bien -asintió Adanost, mirando de reojo al excompañero de Eleder- . Y ahora... si tenemos "botella", veamos: ¿cómo se dice "no"?

-Ehm... bien... yo diría que... que "no" se dice igual en Oestron y en Westron... se dice "no". ¡¡Pero "Bottleno" no tiene ningún sentido, Doctor Adanost!!

-Efectúa una inversión del orden lógico de los elementos compositivos del topónimo -explicó Adanost. Folco, al oir esa frase, se paralizó de pronto, miró al Bibliotecario con ojos muy abiertos, y dejó caer el envoltorio de Kender Sorpresa que había estado manipulando.

-Ehm... ¿que cambie el orden de las palabras? -respondió Eleder, en una hábil estrategia de exégesis.

-Este... ¿"Nobottle"? -inquirió Folco.

-¡En efecto! Nobottle, una preciosa localidad de la Vieja Comarca, situada en la Cuaderna del Oeste, al norte del camino que lleva a Cavada Pequeña, al oeste del Ojo del Agua, más allá del Bosque del Fardo y el Pantano de los Juncos... un bonito sitio, cerca de la Delagua de mi familia; espero verles por allí algún día, caballeros -y Adanost se dio la vuelta para irse, pero Eleder le tomó del brazo.


-¡Espera! La cosa no es tan sencilla... ¡Mira este mapa! -y el Doctor sacó un pequeño mapa, que no era sino una de las páginas del Libro Rojo de la Frontera del Oeste, que otros conocían con obvia incorrección como El Señor de los Anillos- ¡Mira este mapa! Si lo ves... ¡¡aquí no aparece nada parecido a "Nobottle"!! En el lugar en el que dices, aparece marcada una localidad, sí... pero ¡no tiene ningún nombre!

-Bueno... es verdad, sí. Es un problema editorial, en realidad... por lo que sí podéis haber hecho bien al recurrir a mí; se ve que en estas ediciones de la, por otra parte, prestigiosa Editorial Minotaurë, un descuido fortuito o un error azaroso hicieron que en la edición en Oestron del libro no se plasmara el nombre de ese pueblo, que quedó como una localidad innominada. Pero si miran una edición en Westron, observarán que, en efecto, se trata del pueblo de Nobottle, que podéis conocer también, como es obvio, como Botella-no.

-¡Vaya! -Eleder suspiró- Hicimos muy bien en recurrir a ti, en efecto. Bien... he de irme, ahora. ¿Nos veremos en las Jornadas de Recreación Histórica de Tharbad, en abril?

-Es muy posible; espero que las publicaciones no me obliguen a hacer horas extras. Tenna rat...... ehm... ¿qué es ese ruido?

Eleder se volvió, y pudo ver cómo Folco se había cansado de la disquisición, y, en cuanto hubo satisfecho su curiosidad genealógica, había vuelto nuevamente a sus intereses más primarios, y había comenzado a perseguir a una estudiante de Bellas y Feas Artes; pero ésta, no dispuesta a permitir que ese invasor molestase su caminar por un segundo más, le había atizado con violencia en todo el ojo con un voluminoso ejemplar del Bestiario de David Día. De manera que Folco cayó al suelo, mientras la estudiante prosiguió su camino sin volver la vista atrás un segundo; y unos Balrogbedeles que habían observado la escena salieron de sus despachos y se abalanzaron sobre Folco, para sujetarle de los brazos y comenzar a arrastrarle fuera del recinto universitario.

-¡¡Bueno, Eledito... mucho gusto de volver a verte!! -gritó Folco, mientras era arrastrado por los bedeles- ¡Recuerdos a la pelirroja! ¡Y a ver si nos volvemos a ver pronto, y nos corremos otra juerga como las de anteeeesss!

-Sí... pero que sea al Otro Lado del Mar -musitó Eleder para sus adentros. Y no se refería a Ciudad Gondor.

mayo 29, 2005

Y hablando de canciones...

El señor Luiyo nos pregunta ciertas cosas sobre música. Igual que hizo Gil Galen en una pregunta parecida sobre libros, pasaré el testigo al personaje con el que juego en Saga Realidad. Bien, veamos:

Tamaño total de los archivos de música de mi máquina cordelera: Un giga, más o menos. Pero no oigo demasiada música últimamente, la verdad.

Último disco que me compré: Seguramente "Maren", de Kepa Junkera

Canción que estoy escuchando ahora: El Larguero :P Pero en mi máquina tengo Flogging Molly, una especie de Pogues modernos.

5 canciones que escucho un montón o que tienen algun significado para mí: Difícil... Las cinco primeras que se me ocurren:

  • Euskal Herrian Euskaraz, de Oskorri

  • Lau Teilatu, de Itoiz

  • Lágrima, de Dulce Pontes

  • Volver a los diecisiete, de Mercedes Sosa

  • Moonlight Shadow, de Mike Oldfield



Pero podría haber mil...

___

Paso el testigo a la propia Gil Galen, a Azelaïs, a Astarco, a Eleniel y a Kalruth.

Y disculpas por esta intrusión de la Saga Realidad; el próximo domingo volveremos.

mayo 21, 2005

Canción Popular

(Enlace a la música)

Estaba el doctor Eleder
sentadito en su despacho

Ha recibido una carta
le llaman del Rectorado

Ha de dar particulares
a un alumno fëanoriano

que no quiere aprender quenya
ni siquiera regalado

"Aiya", le dice el Doctor
"passa tron", dice el muchacho

"Ahora te vas a enterar..."
Y una cosa le ha enseñado

Un hobbit de pelo en pies
recitando fuerte y claro

"Valar valuvar, meldonyar!
Sina quentë Fëanáro!
"

* * * *

Ya ha aprendido quenya el fëa
de vergüenza que le ha dado

Y es que ya sabe de quenya
más que un noldo hasta un mediano

mayo 16, 2005

El Vanya (y II)

El despacho del Doctor Eleder, que tantas conversaciones había presenciado entre el catedrático y alumnos suyos (habitualmente aderezadas con lloros, llantos, ruegos e intentos de soborno), hoy era testigo de una escena algo insólita. Varios jóvenes habían tomado la nueva alfombra, los brazos de los lujosos sillones e incluso los pies de las lámparas, para informar a Eleder de lo que había ocurrido desde que ese alumno, "Indoor i-Vanya", apareciera en la Universidad.

-¡¡Un día!! ¡Sólo lleva un día, Doc! ¡Y nos va a volver locos! ¿Comprende? -explicaba, con la cara desencajada y moviendo las manos convulsivamente, una joven alumna.
-No se trata de lo que sepa, Doc... -terciaba otro- Se trata de cómo dice las cosas que dice... como si fuera un Vanya de los de antes, de los de verdad, de los de la Batalla de la Ira... y ese acento que tiene...
-Pues sí -continuaba uno más-, porque yo tengo un amigo Vanya, estudia Económicas, y sí, es un poco redicho, pero desde luego, ese acento no lo tiene...
-Señores... señoritas... calma, por favor -Eleder alzó los brazos-. Está claro que este muchacho, por alguna razón, ha decidido adoptar una personalidad lo más "Vanyarinesca" que ha podido, aprovechando para ello lo que ha podido aprender en los libros... Hoy en día, en efecto, nadie habla ya así; ni tan siquiera quedan ya Vanyar puros, en esta Novena Edad en la que estamos. Lo que ocurre es que...
-¡¡Lo voy a mataar!! -estalló de pronto la primera alumna, en un arrebato de paroxismo- ¿Sabéis lo que me dijo? ¿LO SABÉIS? "¿Te gustan mis pantalondës? ¿A qué son tan vanyë como yo?" Yo le miré y le dije "oh, mira, hasta son de marca... Yves Saint-Lórien, ¿no?" "Perdona, querida... Yves Saint-Lóriendë, si no te importa..." ¡Querida! ¡Me llamó QUERIDA! ¡Lo voy a....!
-Bah... si seguro que los ha comprado en Zara-gamba... -replicó un compañero, acercándose a tomar la mano a la chica para calmarla.
-Y por cierto -terció otro, mientras la chica apartaba de un fuerte empujón al recién hablante-, ¿y ese nombre estrafalario, "Indoor", ¿de dónde lo ha sacado?
-Pues... -le dijo una joven alumna- Creo que dijo que era un antiguo y arcaico nombre quenya, que quería decir "Maestro, Señor"...
Eleder enarcó las cejas -No, no; el nombre es "Indor", sin la "o" larga. Y no es que sea "arcaico o antiguo"; ¡es que es obsoleto! ¡Quedó obsoleto cuando en quenya apareció la raíz de...!
-Bueno, Doc -respondió uno, con una triste sonrisa-; te aseguro que no voy a ser yo quien vaya a decírselo... No podemos con él. Si sigue de verdad en la Universidad... no sé lo que puede llegar a pasar.
Eleder, por fin, se levantó. Alzó un dedo, señaló a los estudiantes, y les dijo:
-Bien... como dijo cierto importante personaje en cierta ocasión... "No es posible soportarlo". Os diré lo que vamos a hacer...

* * * * * * * * *

Indoor I-Vanya caminaba, feliz, por el campus. Se sentía el centro de la atención; y no se puede decir que se equivocara: por todas las esquinas se veían rostros de horror, miradas desencajadas o puños amenazantes al aire. Él sonreía; sabía que la influencia de sus padres, y, sobre todo, el impresionante obsequio que había depositado en la Biblioteca, lo protegían. Y pensaba disfrutar de su Vanyaridad, sí; ¡iban a aprender lo que era un verdadero Hijo de Ingwë!

Y mientras se reía por lo bajo, de pronto oyó una voz proviniente del otro lado del pasillo:
-¡Buenas tardes, señor Indyoor! ¿Sigue usted por aquí?
Indoor parpadeó. -Oh, estimado doctor Elend... -se detuvo de pronto- ¿Cómo me ha llamado?
-Bueno, desde luego, le he llamado Indyoor -contestó Eleder muy amablemente-. Es así como se llama, ¿no?
-Ehm... -Indoor pareció dudar- Bueno, la verdad es que...
-Indyoor, con esa elegante y aristocrática dental anterior a la palatal, tan bien conservada por ustedes, los Vandyar... ¡Oh! ¡De veras que nos honra con su presencia!
-Eh... gracias -Indoor no las tenía todas consigo, pero no podía menos de agradecer esas muestras de reconocimiento, tan merecidas, por otra parte.
-Por otra parte -continuó Eleder-, ¿sabe? He pensado que, pese a ser un simple silvano y no merecerlo... ¡voy a hablar en quendya vandyarin yo también!
-¿Usted? -gritó Indoor, horrorizado.
-Ustendë, sendyor Indyoor, ustendë -respondió el Doctor, con mucha tranquilidad-. Por supuesto, no debezé olbidar algunos fenómenos importantes del vandyarin, como...
-Eh... pero...
-"Pezo", sendyor Indyoor, "pezo" -repuso Eleder, sonriendo-. Recuerde que el vandyarin evita ese vulgar rotacismo del quenya de los... ¿cómo los llamó? De los tristes Exiliados, sí. Y mantiene la elegante y señorial -z-, como una preciosa sibilante sonoza, en vez de la -r-... Y el mantenimiento de lb, claro, que sabemos que no todos los cambios ocurren en los albeolos...

Indoor, a estas alturas, había comenzado a mirar a su alrededor, buscando una forma de huida. Pero, curiosamente, todas las puertas que permitían la salida del campus estaban ocupadas por perezosos alumnos y alumnas sin muchas ganas de moverse de ellas.

-Aunque, en realidandë, he de mejorar mucho mi werbo, claro; ¡había olbidado que el wandyarin se wanagloria de mantener wiwo el altiwo y elewado sonido de la -w-, que esos wulgares noldor perwirtieron... ¡Oh, ño, perdóñ, quise decir Ñoldor!

-¡Déjeme! ¡Váyase! ¡Fuera! -Indoor gritaba ahora, incapaz de escapar de la continuada voz del Doctor Eleder- ¡¡Déjeme en paz!!

-Es ustendë muy modesto... ¡Oh! ¡Y je recordado ajora mismo que el wandyarin, perdóñ, wañdyariñ, perdóñ de ñuewo, wañdyaziñ, mañtieñe el soñido -j- doñde los ñoldor lo coñwirtiezoñ eñ uña ñecia -h-! ¡Pezo ya ja llegado la joza de dewolwer a esta leñgua su jonor y su...!

-¡SE LO VOY A DECIR A MIS PADRES! -gritaba Indoor, llorando, y apretando los puños contra Eleder.

-¿Thí? ¿The lo wa a dethir? ¿Juthto ajoza que je recordado el mañteñimieñto de -th- doñde loth ñoldor jiciezoñ uña plebeya -s-? -Eleder le miraba ahora fijamente- Pueth, thi wath a decirthelo, recuerda decirleth tambieñ que la Uñiwersidandë Autónoma de Ñúmeñor ño acepta ñi chantajeth, ñi thoborñoth, ñi ñiñgúñ tipo de ridículath prethioñeth! ¡Wete ya! -y, como por una señal, unos alumnos se apartaron discretamente de una puerta, precisamente la que llevaba al vestíbulo de la Universidad- ¡WETE YA Y ÑO WUELWATH! -E Indoor, sollozando sin poder contenerse, abandonó la Universidad para nunca más volver. Todos los alumnos que, a estas alturas, abarrotaban ya el claustro, prorrumpieron en un estruendoso aplauso y vítores de alegría.

-Buf... Al final fue más fácil de lo que pensaba -dijo el Catedrático, pese a que su frente desmentía tales palabras, perlada como estaba por unas gotas de sudor-. Al principio pensaba que éste iba a ser un nuevo Cambragol... pero ha sido una falsa alarma -y suspiró.
-Bien, Doc... ¡lo consiguió de nuevo! -le dijo uno de los alumnos, mientras le felicitaba. Y sin embargo... -y le miró con temor- ¿Y ahora... qué va a pasar con esa importantísima copia del Aldudénië? Sus padres la requerirán de vuelta, ¿no? ¿Y no habrá perdido la Universidad una gran ocasión?
-Je -farfulló Eleder, mirando ceñudo al alumno-. Así hubiera sido... pero da la casualidad de que he estado hablando con Adanost hace sólo una hora. Esa "copia perdida del famoso Aldudénië"... ¡No era más que la edición para coleccionistas del CD del Lamento de Yavanna, cantada por Endor Lindë! -y apretó los dientes.
-Bueno -continuó, echando a andar-; esto hay que celebrarlo: ¡una ronda para todos en la cafetería! -y todos los alumnos volvieron a estallar en gritos de alegría- Para todos los que no tengan exámenes, claro. No quiero promover la distracción en un momento tan crucial para vosotros -y las caras alegres se convirtieron en rostros ceñudos por todo el campus, mientras Eleder se escabullía por una puerta lateral, canturreando "era de plata mi Telpeeeriooon...".

Se había disipado una nueva amenaza. Pero... palabras ominosas se habían pronunciado. Y una de ellas revoloteaba por el Campus... y pronto podría volver a tomar forma.

El Vanya

-Buenos días. ¿Es aquí la UANdë?

Eleder detuvo su mano, y la taza que sostenía, a mitad de camino entre la mesa y sus labios. ¿Había oído bien? Por un momento dudó si le convenía más culminar el movimiento bebiendo un sorbo de su café, o mejor abortarlo a tiempo y depositar la taza de nuevo en la mesa de la cafetería.

-Le he preguntado, doctor Elender -insistió la voz, esta vez con un claro rentintín- si ésta es la Universidad Autónoma de Númenordë.

Eleder decidió beber; si esto era un sueño, quizás consiguiera despertarse. Tras el sorbo, pudo mirar de reojo hacia el origen de la voz: era un apuesto y elegante muchacho, que portaba en una mano un libro lujosamente encuadernado, mientras la otra mano descansaba en un bolsillo de sus pantalones de Yves Saint-Lórien. El recién llegado enarcó ligeramente una ceja al observar a Eleder mirarle por encima de la taza.

Por fin, el Doctor carraspeó, dejó el café en la tambaleante mesa, y dijo:

-Ejem, éste... ¿Con quién tengo el honor, caballero? -y enarcó visiblemente las dos cejas; no iba a dejar que un jovencito le intimidara.

-Mi nombre, estimado Catedrático, es Indoor i-Vanya. Vengo a comenzar a disfrutar de las amables clases que se imparten en esta su Facultandë de Quendya, tal y como me ha sido encomendado por mis amados progenitores. Y me alegra coincidir tan pronto con tan ilustre persona. Mis respetos, sendyor Elender -e hizo una reverencia.

Eleder, a estas alturas, no sabía si tomarse el café entero de un sorbo, tirarlo al suelo y salir despavorido, o arrojárselo en la cabeza al sujeto que tenía delante. Decidió optar nuevamente por la opción del carraspeo, indudablemente más diplomática, y afrontó el reto que se le presentaba de forma directa:

-Encantado de conocerle, señor... "Indoor" -le dijo-. Y ahora, si me permite, ¿me puede decir por qué habla de una manera tan estrafalaria? -y le miró con su rígida mirada Elederiana, que a tantos Hithluminati había paralizado.

El alumno sonrió. Eleder no se esperaba esto. -Mi forma de hablar, estimado Catedrático, debería ser bien conocida por usted -respondió-; pues no se trata más que del Verdadero Quendya, la Lengua de los Elfos que Saben Hablar, como era declamada antes de que los Exiliados la empobrecieran, turbaran y despojaran de su atractivo. Estos mi habla y acento, Doctor, no son más que muestras del genuino ¡Quendya Vanyarin!

Eleder parpadeó -Per... est... ¿Quenya Vanyarin? -balbuceó, aún aturdido.

-¡Pero claro, mi Buen Doctor! ¿Olvida usted tan pronto los fundamentos clásicos de su propia materia? -Indoor abrió el libro que llevaba con él, y Eleder pudo ver dos hermosos Árboles grabados en oro y plata, de los que parecía caer una lágrima- Como usted sabe bien, hasta que esta lengua se degradó en el Exilio de los Ñoldor, la -d- interna de "quenya" se mantenía en la voz quendya; el bello sonido Ñoldo no se confundía con la tosca Númen; las vocales finales no desaparecían: "piedra" se decía sardë y no "sár", "ojo", hendë y no "hen"; y...

-Bien, bien -cortó Eleder-, pero ¿y a qué viene lo de "Númenordë"? ¡Númenor viene de Númenórë, y no de... ¿eh? ¿Qué es ese libro? -Eleder, por fin, se fijó en el libro que el estudiante llevaba consigo.

-Me alegra, querido doctor Elender, que se haya fijado... ¡Sí, en efecto, se trata de una Única Copia del libro que parecía perdido, aquél del que sólo se oía hablar en murmullos...! ¡Es un ejemplar totalmente original del Aldudénië, el Lamento de los Dos Árboles, escrito por el mayor de los bardos, Elemmírë de los Vanyar! Con sus tapas en ezella, ulban y tulca... -Indoor miró a Eleder, suspiró y explicó: -"verde", "azul" y "amarillo", estimado doctor; pues, como le decía...

Eleder, a estas alturas, ya no sabía qué hacer. ¿De veras un ejemplar del Aldudénië? Había escuchado, sí, rumores sobre él; pero hasta ahora habría apostado que su existencia era tan mítica como la del famoso Necrohobbitón, ese libro maléfico supuestamente encuadernado en piel de mediano...

-Y, ejem -musitó Eleder cautelosamente-... ¿A qué se debe que tenga usted, señor Indoor, un libro tal?

-Es un pequeño obsequio, nada más; una mera nimiedandë, que mis ancestros y progenitores quieren donar a la Parmamardë de la Universidandë como humilde muestra de reconocimiento a mi paso por ella. Si me indica, estimado Elender, dónde puedo encontrar al ilustre Adanostë Parmantúrë...

Eleder, ya sin fuerzas, no pudo más que señalarle la dirección de la Biblioteca. Y cuando Indoor se dio la vuelta y comenzó a alejarse, Eleder le agarró de pronto de un brazo y le espetó:

-¡¡Espera!! Antes de irte... ¿Se puede saber a qué viene que me hayas estado llamando "Elender" durante todo este rato? ¡Sabes perfectamente que mi nombre es Eleder! ¡Eleder! ¡E-LE-DER! -algunos de los alumnos de las mesas de al lado comenzaron a mirar, asustados, hacia el Catedrático.

E Indoor, después de alisarse unas imaginarias arrugas de su manga, sonrió de nuevo al doctor y respondió:

-Oh, bueno... usted sabe muy bien que en Quenya Clásico, que es la lengua que usted imparte, no puede existir una -d- sola entre vocales... debe ir acompañada por otra consonante. Y me apenaba que, siendo usted quien es, continuara pronunciando su nombre con una falta de ortografía tal... Pero no se preocupe, puede tomar esto como un sincero homenaje -y, justo antes de irse, se volvió una última vez y terminó: -Bueno... por supuesto, como el propio nombre Aldudénië muestra, hay dialectos del quendya donde tal combinación de sonidos es posible... pero no pensará usted que un mero silvano pueda compararse con un Vanya, ¿verdad? -y, guiñando un ojo, desapareció por fin en dirección a la Biblioteca.

Eleder estaba derrotado. Una pequeña parte de su cerebro le informó de que su café se había enfriado, muestra inapelable de absoluto desorden mental. Y una parte más pequeña aún le hizo percatarse de que, en el hueco dejado por el Vanya, se apelotonaban ahora un buen número de alumnos de Quenya, bien conocidos por el doctor, que le miraban con ojos rojos de furia. Uno de ellos señaló hacia la puerta, luego hacia Eleder, y dijo con grave voz:

-Doc... tenemos que hacer algo.

(continuará... proximamentë)

febrero 05, 2005

El regalo de Psicobyte

El profesor Danniel, de la Facultad de Filología Fantástica de la UAN y director de la prestigiosa revista Lambenyáre, caminaba por los pasillos de la Universidad acompañado de uno de sus alumnos.

-¡Profesor, le digo que tiene que admitirme este artículo en la revista! -porfiaba éste, mientras andaba siguiendo el paso del profesor.
-Te he dicho cien veces que no, Aglarûk -respondió Danniel, con expresión tranquila, pero a la vez algo aburrida.
-¡Pero es toda una revelación! ¡Nadie se ha atrevido a tanto! -continuaba el alumno, fatigado de mantener el ritmo de su profesor.
-Si nadie se ha atrevido a tanto, por algo será -contestó Danniel, que empezaba a impacientarse.
-¡Pero es cierto! ¡No tiene ningún fallo, es una teoría inapelable! !Es...! -y Danniel se paró, haciendo que el alumno trastabillara; se puso frente a él y le dijo:
-Vamos a ver, Aglarûk: ¡tu artículo es una demostración de cómo la lengua original de los hobbits, antes de encontrar a los humanos, era la Lengua Negra!
-¡Claro! -respondió éste, emocionado- ¡Tengo todas las pruebas! ¡El acento de una localidad de las afueras de Delagua tiene la misma tonalidad acentual que el órquico bajo! ¡Un estudio entre doscientos nombres hobbits demuestran que ninguno de ellos acaban en "-o", letra inusual en Lengua Negra! El...
-Porque los doscientos nombres hobbits eran DE MUJERES, Aglarûk -cortó Danniel.
-¡Bueno, eso es un detalle! ¡Pero hay más! ¡Los nombres de las tabernas como el Dragón Verde son...!

"Es imposible... no me libraré de él", pensó Danniel, cuando de pronto se le ocurrió una idea: "Lo llevaré ante Eleder. Seguro que él consigue aburrirle". Y, tomando por el hombro al alumno, le espetó:

-¿Sabes lo que te digo? Te llevaré ante mi colega Eleder, que también está en la redacción de la revista. Convéncele a él de tu teoría.

Y, con el alumno exhalando satisfacción por todos sus poros, Danniel comenzó a andar hasta el despacho del Dr. Eleder. Llamó suavemente, pero, al no recibir respuesta, giró la manilla y entró.

Obviamente, se había equivocado. "Caramba... qué despistado soy", pensó; "Esto parece un despacho de un catedrático de Derecho Valiano... ¿Dónde habré torcido mal?"

-Vamos, Aglarûk -le dijo-; me he confundido, aquí no es -y comenzó a deshacer el camino.
-Pero... profesor... -le dijo Aglarûk, que estaba mirando una plaquita reluciente de bronce al lado de la puerta -Aquí pone claramente "Doctor Eleder, Catedrático"... ¿Seguro que no es?

Danniel ya estaba perplejo. Miró en la plaquita, y, efectivamente, ponía eso; ¿habría otro Eleder en el profesorado? Le costaba creerlo... y además, los despachos de al lado eran de otros profesores de quenya, el doctor Imrahil y el señor Undomion... De manera que, titubeando, abrió de nuevo la puerta y entró.

No pudo creer lo que veía. Habían desaparecido las montañas de latas de orcocola; las paredes, antaño pintarrajeadas con anotaciones en sarati, estaban ahora cubiertas por cuadros y tapices de motivos mitológicos; las mesas ya no eran de conglomerado, sino de verdadera madera de pino de Dorthonion; los fluorescentes habían sido sustituidos por arañas gigantes del estilo de Eregion, y multitud de detalles ornaban sus estanterías, que en vez del metal herrumbroso de antes, ahora eran de roble del Bosque Negro (o, si no, al menos una buena imitación).

Danniel estaba maravillado. Los libros habían sido limpiados y arreglados; ya no había ninguno por el suelo... y cuando miró hacia abajo, vio que, de hecho, el suelo lo poblaba una estupenda alfombra Variag con ribetes de piel de oso. Aglarûk, mientras, esperaba al lado de la puerta, pensando "¿Por qué pondrá esa cara?".

Danniel, por fin, con un hilo de voz, preguntó: -...¿Eleder?

Y por fin, habituándose sus ojos a la nueva luminosidad, descubrió a Eleder. Estaba en una esquina, de pie, con las manos agarradas a una silla (de madera de brethil y tapizada), y parecía en estado catatónico; sólo sus ojos se movían, casi enfebrecidos, por cada uno de los detalles de la sala. Parecía llevar así horas, sin ser capaz de hablar ni de moverse.

Danniel comprendió que tenía que actuar. Tomó un valiosísimo ejemplar rechapado del primer tomo de los Parma Eldalamberon, y, pensando "Seguro que esto le hace reaccionar", se colocó frente a Eleder, y, suspirando, le golpeó con él en el estómago.

Eleder se dobló, golpeándose de paso la cabeza con una estantería. -¡Danniel! ¡Deja eso! -le gritó- ¡Sabes que esos números están descatalogados, y valen una fort... Eh... hola, Danniel -terminó, calmándose.
-Y bien, Eleder... ¿qué Balrogs es todo esto? -dijo Danniel, abarcando todo el remozado despacho con un ademán de su mano.

Eleder le miró sin hablar. Danniel pensó: "Como vuelva a ponerse catatónico le golpearé en otro sitio que no es el estómago". Pero por fin, Eleder suspiró, y le dijo:

-Mira... ¿conoces esto? -y le mostró un papel repleto de extraños sellos.
-Oh, claro... El Amigo Invisible... Lo conozco, desde luego (de hecho, llevaba unos días sin salir de su despacho viendo episodios de _Cirion Cúron_ gracias a dicho amigo). ¿Y? ¿Te ha regalado un billete de lotería que te ha tocado? Es curioso que no te lo hayas gastado en orcocolas...
-¡No! -a Eleder no le salían las palabras, cosa rara en él- Ha sido... apareció alguien... un tal Psicobyte...
-No me suena a élfico... ¿Lengua Negra, quizás?
"¡Un hobbit arcaico!", se oyó detrás, mientras el ya mentado ejemplar de _Parma_ salía disparado hacia la puerta y se le oía golpear contra algo blando. "¡Ay!"

-Pues -continuó Eleder-, el... yo... eh... -nuevamente, Eleder comenzó a respirar agitadamente, como perdiendo el aire.
Danniel movió la cabeza. -Venga -le dijo-; te invito a una orcocola y me cuentas -y, tomándole del brazo, le llevó hasta la cafetería de la Universidad, seguidos por un alumno que no terminaba de entender qué tenía que ver esto con su artículo sobre hobbits.

***************

La cafetería seguía siendo, como siempre, el lugar más concurrido de la Universidad. Entre los entrañables gritos de los alumnos ("¡Eh, tú! ¿A quién has llamado enano?", "¿¿Que que que el examen de Hobbitsofía es mañana?? ¡Ay, Eru, no puede ser...!", "A ti te lo he llamado, Barâk Zirakgund. ¿Algún problema?", "Fíjate... esa elfa de ahí nos está mirando a ti o a mí", "Puede ser, pero se está magreando con el noldo que tiene al lado", "Ah, vale. No, que pensaba que le habías llamado enano a aquél de ahí... que es tan rohirrim que sólo le falta el caballo"), Eleder y Danniel tomaban una orcocola con tranquilidad.

-¿Más calmado ya? -preguntó Danniel.
-Sí, sí; muchas gracias, colega -le dijo Eleder-. En fin; en resumen, que me apunté a esto del Amigo Invisible, pero no esperaba que fuera a recibir... ESTO.
-Una redecoración de todo tu despacho... -murmuró Danniel- La verdad es que es un regalo verdaderamente trabajado. Pero, y ¿quién o qué es Psicobyte?
-No lo sé -movió la cabeza Eleder-. Me dejó esta tarjeta, y desapareció. Dijo algo como "No sé si estaría muy a gusto en este mundo vuestro, pero espero que así a ti se te haga más agradable", y no supe nada más. Habría querido agradecérselo; pero claro... ni siquiera pude abrir la boca. Y luego vi todo eso... y lo que no pude es cerrarla.
-Mmm... Es curioso -dijo Danniel-. Quizás fuera alguien de otro mundo, en verdad. Hay quien dice que existen otros mundos aparte de Eä, otras realidades...
-Ésa no es una idea muy tolkieniana -replicó Eleder, frunciendo el ceño.
-¿Por qué no? -respondió Danniel, mientras dejaba su orcocola y sacaba unos númenóres para pagar (ya conocía a Eleder) -Según Tolkien, nosotros no somos más que una subcreación, realizada en otra creación... y al igual que nosotros hemos sido subcreados, hay que pensar que otros mundos pudieron serlo igualmente, ¿no?

Danniel se levantó, y mientras fue a pagar a la barra, miró por redor de la cafetería y terminó:

-Y, entre dos subcreaciones... ¿por qué no puede haber crossovers?

Y Eleder quedó en silencio... pero, unos minutos después, una sonrisa comenzó a aparecer en su cara.

*********

Gracias, Amigo Invisible 2004. ¡Gracias, Psicobyte!

Psicobyte en Númenor

-¿Númenor? ¿Y qué leches hago yo en Númenor? ¿Y donde está Númenor? ¿Y Quién eres tú? ¿Y qué está pasando aquí?

El extraño miraba a Psicobyte con su cara aniñada a través de unas gruesas gafas. -Verás -dijo -Es simple. Estás en Númenor porque tú te ofreciste voluntario, aunque no lo sepas. Númenor está en el océano de Belegaer, en el mundo de Arda. ¿No has leido el Silmarilion? Y yo... - el extraño pareció dudar unos momentos - Yo soy Antonio Gramsci. Seré tu guía mientras estés aquí.

-Ya está. -Pensó Psicobyte. -Ocurrió lo que era de esperar: Me he vuelto loco.

La voz de Psicobyte se había convertido en un grito desesperado cuando dijo -¿Me estás diciendo que estoy en un mundo fantastico, inexistente e imposible con un filósofo marxista muerto?

-Es un resumen bastante aproximado. Respondió Gramsci flemático.

-¿Y se puede saber qué significa eso de que vas a ser mi guía? ¿Que tienes que ver tú con este mundo?

Gramsci se revolvió incómodo trantando de explicarse: -Virgilio suele hacer este tipo de trabajos, pero él estaba ocupado esta semana. Además, tú no eres precisamente Dante. Yo era el único disponible.

-¿Virgilio? ¿Dante?- Psicobyte empezaba a estar preocupado de verdad -¿Estamos en el infierno?

-Oh, no.- Respondió Antonio con una sonrisa que se asemejaba a un tiburón. -El infierno es solo uno más de los destinos turísticos que promociona "Filósofos & Cicerones Inc.": A tí te ha tocado Arda para cumplir tu misión.

No está de más aclarar que Psicobyte ya estaba, en esta fase de la conversación, convencido de que se había vuelto terriblemente loco. Todo el mundo sabe que Psicobyte es un tipo que sabe mantener la compostura en las situaciones más extremas, pero estar en un mundo fantástico con un Bolchevique muerto no es algo que ocurra habitualmente. Solo así se explica que decidiera continuar con esa majadería.

-De acuerdo. ¿Y cuál es esa misión para la que se supone que me he prestado voluntario?

-Debes preparar un presente para ofrecerselo a un sabio de este mundo, en señal de amistad entre el Blogerío y este mundo. Solo eso. Es fácil ¿No?

Psicobyte ya se había resignado a su suerte, pero trató de resistirse un poco, más por dignidad que por cualquier otra razón -Está bién. Pero ¿Cuando fué que me comprometí a esto?

Gramsci se ajustó las gafas mientras sacaba un papel del bolsillo -¿Recuerdas haber firmado este juramento por el que te comprometías a hacer un regalo a un desconocido?

-¡Ostias! ¡Eso!

-Efectivamente.- Respondió triunfalmente Gramsci. -Y te ha correspondido el Dr. Eleder, reputado profesor de Filología Quenya en la Universidad Autónoma de Númenor. Además - Añadió -No temnemos mucho tiempo. ¿Qué piensas regalarle?

-No estoy seguro. Necesitaría algunas ideas ¿Hay por aquí alguna conexión a Internet?

-Me temo que esa tecnología no existe en este mundo.

En este punto, Psicobyte tenía, como te podrás imaginar, el rostro completamente crispado en una mueca de pánico visceral. -¿Estás seguro de que esto no es el infierno?

-Te doy mi palabra de intelectual del proletariado.

-¿Ni siquiera hay algo parecido a FIDONET?

-No.

-Esto va a MUY ser difícil.

-Pero tienen algo que quizás te sirva. - Trató de ayudar Gramsci. -Usan una especie de complejo sitema místico de cordeles con el que tejen un tapiz global que comunica todos los roncones de este mundo...

-Mmmm...- Psicobyte pensaba con una intensidad batante superior a la que él estaba acostumbrado. -Explícame eso co0n más detalle...

Siete horas más tarde, Psicobyte creía haberle cojido el truco a los cordeles. (Esto es una elipsis, claro)

-Entonces, ahora son dos a la izquierda y uno a la derecha ¿No? Y con esto ya está terminado.

-Aprendes rápido. - Trató de ser amable Gramsci. -Solo has tardado unas siete horas.

Psicobyte nucna desperdiciaría una oprtunidad de mostrarse autosuficente.

-En realidad es fácil. Es como encapsular TCP-IP con cordones de zapatos.

-¿Has decidido ya que vás a regalarle? Te recuerdo que no temenos mucho tiempo...

-Si, lo tengo. El tipo este tiene un bloc cordelero y, francamente, la decoración de su despacho es horrible. Ese papel pintado marrón y esas placas indicadoras en inglés son horribles. Creo que le voy a ofrecer una redecoración, a ver si le gusta.

Gramsci no parecía el ejemplo de tacto y diplomacia cuando dijo -Te recuerdo que tu propio blog tiene un aspecto un tanto, digamos, petit-burgés. ¿Crees que podrás hacerlo?

-Claro, tengo unas ideas muy buenas: Un poco de aluminio con brillos titanio por aquí, unos neones azules para iluninar los planos principales, algo de fósforo verde, para dar una imagen más ciberpunk, que está muy de moda...

-Siento tener que interrumpirte- Interrumpió Gramsci. -Me temo que aquí no vas a encontrar neones, ni titanio, por no hablar del fósforo... Creo que tendrás que buscar otros materiales.

-Quieres decir materiales mas... ...rústicos.

-Algo así.

-Oh. Cielos ¿Madera?

-Por ejemplo.

-¿Pergamino?

-No es mala idea.

Psicobyte trató de ahogar un sollozo. -Veremos qué podemos hacer.

Al anochecer, cuando el plazo casi había expirado, Psicobyte había conseguido esto.

Puedes bajarte, siquieres, la plantilla correspondiente a ese blog aquí.

Para comentar esta estupidez, ve a la copia de este post en mi blog.