h Malinorne: enero 2006

Malinorne

Bloc cordelero del Dr Eleder, profesor de la Universidad Autónoma de Númenor: UAN

enero 13, 2006

El Doctor Eleder entró en la clase. Avanzó, con pasos cortos pero dignos, por delante de la vieja pizarra, en donde las inscripciones en tengwar estaban ya casi gastadas por el tiempo. Los ojos de sus alumnos estaban fijos en él. Todo era silencio.

Eleder se sentó. Tomó por un momento los papeles que, ya con algo de polvo, esperaban en el escritorio; los dejó suavemente de nuevo en la mesa. Sus dedos tamborilearon sobre ésta. Miró a sus alumnos, suspiró... y, tomando aliento, comenzó:

-Decíamos ayer...


* * * *


-¡¡Señor profesor!! -un chico delgadito y con gafas levantaba frenéticamente la mano desde la quinta fila de la clase, casi saltando en el asiento para hacerse ver mejor. Eleder resopló. ¿De nuevo ese Harry Bolger iba a fastidiarle la clase? Es verdad que no había resultado ser tan intratable como cuando le conocieron, pero siempre encontraba algo para intentar sobresalir. Veamos con qué salía ahora...

-¿Sí, señor Bolger? -respondió el Doctor, con una media sonrisa. Habría sido un momento perfecto para dar una calada a su pipa y hablar con ella en la boca, de no mediar la azarosa casualidad de que el Doctor Eleder nunca había fumado en pipa. Ni en nada, al menos dentro de la Historia Conocida.

-Señor, señor... ¿He entendido bien, si creo que ha intentado usted remedar, para conseguir un efecto dramático que realce su vuelta a las clases, aquella famosa frase con la que el profesor Fraluis Deleond, en el siglo XVI de la Séptima Edad, recomenzó su enseñanza en la Universidad de Acebeda tras abandonar la cárcel de la Tolkisición donde había pasado varios años?

Eleder se aclaró la voz (algunos alumnos menos respetuosos con el eufemismo lo habrían descrito simplemente como "carraspeó"). Quizás había pensado mal: Bolger estaba meramente contento de haber captado la Alusión Histórica que él tan ingeniosa a la par que hábilmente había deslizado en esa primera frase. Y quería que el Catedrático se lo confirmara. Bien, pues lo haría.

-En efecto, señor Bolger; ésa ha sido precisamente mi intención. Muy bien captado; felicidades. Y ahora...

-Pues se ha equivocado -cortó Bolger. Se oyeron unas risitas de una estudiante pelirrojada situada en una esquina, a duras penas sofocadas-. Los historiadores actuales han demostrado que Fraluis Deleond nunca pudo llegar a pronunciar esa frase. En primer lugar, señor profesor, si la hubiera pronunciado habría sido en el dialecto Oestron clásico, _Dicebamus Hesterna Die_. Además, el contexto hubiera sido ahistórico, dado que el profesor Fraluis nunca volvió a su cátedra primitiva, sino que le fue concedida una cátedra distinta; en esa época las cátedras duraban cuatro años, y además el profesor había renunciado a la suya durante su encarcelamiento, por lo que la referencia no habría tenido ningún sentido real. Sí hubiera valido como símbolo, es cierto, pero la verdad es que el propio Fraluis, como se explica aquí, "el propio Fray Luis prefirió otro símbolo para expresar su actitud: Hizo dibujar un roble podado o atacado por un hacha: es sabido que la poda mejora el crecimiento de muchos árboles; y en la segunda oda a Felipe Ruiz escribe:

Bien como la ñudosa / carrasca, en alto risco desmochada / con hacha poderosa / del ser despedazada / del hierro torna rica y esforzada...

Es decir: en lugar de herirlo o abatirlo, sus enemigos no habían hecho sino acrecentar la fuerza, la energía moral y física, y la creatividad de Fray Luis. Nunca se había sentido tan seguro de sí mismo como después de pasar aquellos años en la cárcel"

-Además, señor profesor, parece que la adscripción de la anécdota proviene de un tal Nicolai Crusenii, en su Pars Tertia Monastici Augustiniani, publicada después en Imladris en el siglo XIX de esta Séptima Edad, como se puede ver en su capítulo 10. Claro que -cambió, de repente, al observar la tez del Doctor, que iba pasando del gris troll al violáceo uruk, como en el estadio anterior a su transformación en Catedrático Berseker-, usted ya sabía todo eso, ¿verdad? -Eleder, muy lentamente y con la mirada fija en el alumno, asintió. Bolger tragó saliva- Ehm... y por eso... ha dicho la frase únicamente de modo metafórico, y como una especie de "alusión a una alusión", sin querer en ningún momento darle visos de historicidad, ¿no es cierto? -Eleder asintió de nuevo. Bolger volvió a deglutir- Ehm... pues... siendo así... ehm... ¡Muchas felicidades por su regreso, doctor Eleder! Y nada más -y se sentó raudo de nuevo en su pupitre.

La atmósfera dramática había regresado. Eleder, tomando aire de nuevo, continuó:

-Y ahora, si me permiten continuar... -toda la clase asintió como un solo hobbit, excepto la muchacha pelirroja del rincón, que, obviamente, no podía contener su risa por mucho que lo intentara. Eleder volvió a echar de menos tener una pipa, y en su mente se fue formando Una Decisión- Como decía... Decíamos ayer el catedrático Amandil y yo, mientras charlábamos en la cafetería -y la pétrea mirada de Eleder sonó como un latigazo de Balrogbedel contra la cara del alumno Bolger, quien empezó a silbar "Los enanos van a la guerra" mirando distraídamente para otro lado-, que seguramente no iba a recordar a ninguno de mis alumnos cuando volviera a la clase. Lamentablemente, no ha sido así. En cualquier caso, tómense el resto de la hora libre. Y preparen para mañana la lista de ríos de Beleriand. Fuera todos. Ah, y usted, señorita Altariel, venga a verme después de las clases -terminó, señalando a la risueña muchacha de la esquina, que lloraba de la risa aún cuando atravesaba la puerta del aula.

-Y en todo caso, esto me ha enseñado una lección -dijo, mientras recogía sus papeles, a alguno de los alumnos más rezagados que se detuvieron para escuchar-. Ahora entiendo que esa imagen de la pipa con la que siempre se representa al Señor T no es azarosa. A partir de ahora... El Doctor Eleder Fumará en Pipa En Sus Clases. Y esto no volverá a ocurrir. Mi Imagen de...

-¡Doctor Eleder! -fue cortado de nuevo, esta vez por uno de los más prestigiosos nuevos profesores de Filología, el señor Undomion.

-¿Sí, Undomion... qué pasa ahora?

-¿Lo ha oído ya, doctor Eleder? ¡El Rector ha decidido que la UAN va a aplicar la directriz formulada por el Gobierno de Ciudad Númenor, y a partir de mañana se va a prohibir fumar en la totalidad del recinto de la Universidad! ¡Lo mal que le va a sentar esto al profesor Adanost, ¿verdad?! ¡Bueno, voy corriendo a avisárselo a Amandil! ¡Namárië!

-Namárië, sí... Le sentará mal... sí... y ¡SEÑORITA ALTARIEL! ¡YA HABLAREMOS USTED Y YO! -dicen que nunca se había oído una risa tan clara (y alta) al Oeste del Belegaer, desde aquella vez de Hurin y Morgoth. Pero claro, eso también dicen que fue una leyenda...

Colofón - 1 y final

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

COLOFON

Villaconejos del Encinar, 10:03, jornada 1

Hoy s’ha parao en mi bar un tipo mu raro, con gafas. Un sabelotodo desos de la ciudá, que se cren que to lo saben cuando no saben na. Desos que te vienen a explicar no se que plantaciones modernas de remolachas y adespués te se secan y te se mueren toas.

Parecía que tenía prisa. Ha pedío una cerveza y se l’ha tomao d’un trago. Adespués ha pedío otra, que también se l’ha jalao de un solo trago. Adespués s’ha marchao como alma que lleva el diablo.

Tan rápido s’ha marchao que no m’ha dao ni tiempo a decirle que se había dejao la cartera de piel grande que llevaba consigo. Es una cartera de piel marrón, con hebillas plateadas, vieja como ella sola y mu estropiada.

La he cogío y la he metido dentro del cuartucho. Aluego iré a dar parte a la Guardia Civil.

Villaconejos del Encinar, 20:50, jornada 1

Ha venío el Venancio al bar, y m’ha montao un follón. Que me dice que mi vino es vinagre, y que no sabe como no tengo vergüenza. ¡Vinagre dice!, ¿Qué se sabrá él, qu’es un muerto d’hambre?. Y además anda en lenguas de to’l mundo, porque cuando va borracho, dicen que le casca a la parienta, a la Rufina. ¡A la Rufina!. ¡Mucha mujer pa tan poco hombre!. Si se la rifaban tos en el pueblo, no se como dio a parar con ese mentecato. Vinagre dice, que sabrá el...

Con to este lío me s’ha hecho de noche y m’olvidao de llamar a la Guardia Civil. Asi que tendré que llevarme la cartera del forastero a casa, y mañana Dios dirá..

Villaconejos del Encinar, 22:00, jornada 1

He llegao a casa y he metío la cartera en el armario, donde la ropa. L’he dicho a la parienta que no la toque. M’ha preguntao que de quién era esa cartera y yo l’he contestao qu’eso eran cosas de hombres y que a ella no le interesaban pa na. Adespués le he dicho a la Remedios que m’hiciera unos huevos fritos con jamón, pa que m’alimentaran bién, adespués del dia de perros qu’he tenío.

Después de cenar he mandao a la mujer pa la cama, porque quería ver, sin mirones, qu’había dentro la cartera. Ha refunfuñao un poco, hablando del mandón y aguafiestas que tiene por marío, pero ha hecho lo que l’he mandao, como debe ser.

No me juzguen mal. No soy ningún metementodo. Si he abierto la cartera es pa poder ayudar adespués a la Guardia Civil a encontrar al que l’ha perdío. Si, por ejemplo, uno s’encuentra artículos de baño, prendas de vestir o muestras de cuberteria, uno pué tener la seguridá qu’es un viajante. Por el contrario, si hay libros dentro sabremos qu’es un maestro de la escuela el dueño de la cartera.

Na deso había adentro. Solo varios fajos de papeles escritos, sin orden ni concierto, algunos a mano, otros a máquina. He cogío uno de ellos:

“... La entrada en el universo que contiene al planeta Tierra no fue como se esperaba. Muy probablemente los cálculos realizados para transportarse de un universo a otro estaban mal concebidos, quizá por la prisa excesiva con la que se gestó el proyecto. No se tuvo en cuenta, por ejemplo, que los universos se superponen en capas, formando un continuo no numerable, de forma que, para pasar de un universo a otro, es necesario pasar antes por un número de ellos no bien determinado. El simple hecho de tener que ir atravesando cada uno de estos universos altera la trayectoria, imperceptiblemente al principio, de manera notoria después, de los espacionautas.

El caso es, como ya se ha dicho, que el ingreso en nuestro universo tuvo resultados no deseados. El punto original de destino, se había calculado así, era un punto bien determinado del desierto de Los Monegros, el 3 de Marzo de 2004. Sin embargo, como se verá, la realidad no se ajustó a las previsiones.

El capitán William T. Riker y el Doctor Beverly Crusher aterrizaron en medio de la Maestranza de Sevilla, justo cuando el torero iba a entrar a matar. El capitan Riker resultó muerto en el acto, a consecuencia de las cornadas recibidas. El doctor Crusher tardó hora y media en fallecer, después de que una ambulancia se lo llevara de allí al hospital mas próximo, atravesado por la espada del torero, con orificio de entrada en salva sea la parte.

El noble Caranthir, por su parte, fue a parar en medio de un mitin de un conocido partido político. Al percatarse de su aparición, la multitud, motivada por las palabras que había pronunciado su lider, sobre la necesidad de acabar con la violencia, linchó al pobre Caranthir ‘in situ’. ‘Creimos que era un saboteador de la oposición y , claro, se nos fue un poco la mano.’, confesó después uno de los asistentes.

Por su parte, el capitan Jean-Luc Picard y la oficial O’Neil terminaron su viaje en una remota isla del Pacífico. El capitán Picard lanzó una última llamada y sus palabras finales fueron ‘... Estamos en una hermosa isla, rodeados de arena y cocoteros. Será inútil que intenten ponerse en contacto con nosotros porque el telecomunicador esta a punto de estropearse.’

En lo que al oficial cientifico Data se refiere, no solamente la ubicación geográfica fue erronea, sino también la temporal. Un análisis detallado de las obras - de carácter popular pero con un importante contenido científico- que, sospecho, escribió después de su llegada y que tanta aceptación alcanzaron en su tiempo, me hacen pensar que su punto de destino fue el París de finales del siglo XIX. Se hacía llamar Jules Verne.

En cuanto a mí, llegué a una pequeña ciudad. Anhelando olvidar toda esta historia y deseosa de arrinconar mi pasado con Microchof, me enrolé como experta en informática en un pequeño hospital del Noroeste.

Ha informado la señorita Keks, tripulante de la Expedicion de Rescate de Madirath.”

Está claro que no es ni viajante ni maestro. Es un loco, d’esos d’atar, porque escribe cosas que no’ntiende naide . Mañana tengo qu’hablar sin falta con la Guardia Civil.

Villaconejos del Encinar, 21:08, jornada 2

Otra vez ha venío el Venancio por aquí, esta vez pa quejarse de mis chorizos. Que si tienen mucha grasa, que si están pasaos...y l’he dicho al Venancio :¡Venancio!. ¡Si me buscas me vas a encontrar!

Total ,que m’había traido la cartera al bar con intención d’avisar a la Guardia Civil, y con el disgusto grandismo se m’ha olvidao, y me la tendré que llevar otra vez a casa.

Villaconejos del Encinar, 21:58, jornada 2

L’he dicho a la mujer que me preparase unas alubias con chorizo y la he mandao pa la cama. Quiero seguir leyendo sin que naide me moleste.

He agarrao algunos papeles más, y esto es lo que decían:

‘... No se que estoy haciendo, continuando esta estúpida historia. Sobre todo teniendo en cuenta que quien que estaba escribiéndola al alimón conmigo se ha cansado de ella y ha dejado de redactar su parte. Solo así se puede entender que aceptara tan rápido mi propuesta de acabarla.

En fin, ahora me toca decidir sobre el destino de Axel Pers, J. Treeks y Antoine. Con la pereza que da el tener que volver a releer esa parte de la historia para recordar en que situacion estaba cada uno.

Como si no hubiera nada mejor que hacer. Por ejemplo, un relato, basado en la Odisea de Homero.

Polifemo esta custodiando a Ulises, para evitar que se escape. Puesto que el cíclope se aburre comienza a cavilar. Durante bastantes páginas nos hace partícipes de sus reflexiones, ora atinadas, ora descabelladas, a veces fáciles de seguir y a veces bastante abstrusas. Como consecuencia de ellas llega a la conclusión de que no es Ulises el prisionero, sino él. Hipoteticamente, podría dejar que Ulises escapara. Pero Polifemo no puede permitirselo, mientras esté convencido de que debe seguir desempeñando su papel de carcelero. El hecho de haber escogido capturar a Ulises, cuando podría no haberlo hecho, le hace esclavo, eso cree el cíclope, de su propia elección.

No puede liberar a Ulises de cualquier manera. No al menos mientras no sea capaz de modificar su punto de vista.

Veinte páginas después, en las que el autor hace un erudito alarde de su profundo conocimiento de las terapias de modificación de la conducta y en las que no cita menos de quince veces el nombre de Freud, refutando sus teorias, y no menos de doce el de Wilhelm Reich, para loar su obra, el autor nos hace saber que el cíclope ha conseguido transformar sus pensamientos y hallar una solución. Se dejará embriagar por Ulises para que éste pueda escapar facilmente. El resto de la historia ya la conocemos. La ceguera es el precio que el monstruo ha de pagar por su liberación...”

Loco de remate, lo que decía yo. No m’he enterao de media palabra. ¿Pa que sirve escribir historias si uno no se entera d’ellas?. ¿Será que no’scribe en castellano?. Mañana no se me pué olvidar dar aviso al cuartelillo.

La Capital, 15:40, en un dia sin determinar.

Esta historia del kolega de pueblo ke se enkuentra una kartera es dabuti. Los papeles ke le jodí al chorbo akel de gafas me están haciendo pasar un rato guapo, guapo. Ke risa el pavo akel. Kuando le apunte kon la pipa y le dije “Si te mueves te la meto por el kulo” no hacia mas ke decir: ¡No dispares, no dispares!. Me partía la kaja.

Villaconejos del Encinar, 13:02, jornada 3

Hoy n’ha venío el Venancio, pero aun así la mañana ha sío mu rara. A eso de las once ha venío un mozo con una cresta verde en la cabeza, como si fuera un gallo. Ha pedío un whisky, y, al ir entonándose, hemos trabao conversación. Digo conversación por decir algo, porque tó se l’hablao el.

“Anselmo, Anselmo. Lo vas a pasar mal, kolega. He leido la historia y kreo ke vas a pringar. El kolega ke la eskribió la hizo guapa, guapa de verdad. ¿Y sabes komo la titula?. Kolofón. No se ke es eso, pero suena dabuten.

. Komo eres un kateto me estoy pasando un rato guapo, guapo contigo. Oye tronko, de verdad ke eres un paletazo kon boina komo los de antes.”

De tó lo quee m’ha dicho solo m’enterao de mi nombre y he sentío que hablaba cosas malas de mi. Será cosa del Venancio, que seguro que anda malmetiendo y poniendome como un trapo, aun delante de los forasteros.

Villaconejos del Encinar, 22:15, jornada 3

He llegao a casa de mal humor. Otra vez el Venancio, que m’ha dicho que l’han dicho que voy diciendo cosas del. ¡Como si el no hablara cosas de mi!. Hemos armao una gresca gorda, y de no ser por el Fermín, qu’ha entrao en el bar en ese momento, habíamos llegao a las manos.

En fin, que la mujer no para de rezongar. ¡A la cama te vas tu, que yo estoy ya bien harta!, m’ha dicho. Pero al final s’ha impuesto el cabeza de familia, u sea yo, y s’ha ido a dormir.

Estos papelajos empiezan a osesionarme :

“... en cuanto al destino de Axel Pers y J. Treeks hay que decir que se encontraban por las calles de Amsterdam, en busca de su buen amigo Antoine, cuando de repente, al pasar por un callejon solitario, se toparon de frente con los hombres de negro. Estos los rodearon, y, sin que mediara provocación alguna, estos ultimos comenzaron a disparar sobre nuestros dos heroes. En un arranque de desesperación Axel intentó echar a correr, mientras Treeks intentaba buscar refugio en un Pub cercano...

Y bien, amigo lector, segúramente estás esperando que te diga que ambos murieron, debido a la gravedad de sus heridas, no sin antes haber sufrido una horrenda agonía. Pero no voy a alimentar ni a fomentar tus sádicos instintos. Es más, en un arranque de benevolencia y buena disposición dejare que seas tu, en tu imaginación, el que ponga el punto y final a la historia de los dos compañeros. En cuanto a cómo consiguieron escapar – si es que lo consiguieron - de un fuego denso, copados como estaban en todas direcciones y practicamente sin posibilidades de reacción, eso es cosa tuya.

En cuanto a Bill y Donald he de decirte que siguen haciendo lo de siempre. Es decir, ejerciendo de intermediarios de aquellos que controlan el mundo desde la sombra.

En lo que se refiere a Antoine, consiguió escapar de sus captores. Se conjetura que, después del sufrimiento que le ocasionó su cautiverio, nunca volvió a ser el mismo.

La última vez que lo vieron fue en un bar de pueblo, de esos de la España Profunda, con una cartera de piel, que dejó allí olvidada, tomándose un par de cervezas.

Dentro de la cartera, además de medio centenar de hojas en la que se encontró escrita una delirante novela corta – al parecer en colaboración con otro- , se encontraron dos perlas: Dos haikus (como muy bien ignoras, lector, el haiku es una forma de poesía tradicional japonesa que consta de tres versos, heptasílabo el segundo, pentasílabos el primero y el tercero, que, además, riman, preferentemente, en asonante), que reproducimos a continuación:

Una hoja seca:

Regalo del otoño

A la floresta.

Canta cigarra:

Canta todo el verano

Muere mañana.

Nadie ha vuelto a saber nada de Antoine desde entonces.

Y en cuanto al resto de los personajes, ni me acuerdo, ni quiero, ni tengo ganas. Ya están bastante baqueteados y bastantes malandanzas han padecido como para inventarles ahora un destino, fausto o infausto. Con eso te tendrás que conformar, lector.

A mi me interesan otro tipo de historias. Como por ejemplo, la de Luis XVI, rey de Francia, cuando intentaba huir al extranjero a traves del bosque. El monarca, símbolo del despotismo ilustrado, rey absoluto, va reflexionando a lo largo del camino. De pronto se percata de que es históricamente necesario que se afiance la república francesa, y que la causa que han abrazado los revolucionarios es la única posible, pues cumple las exigencias del destino histórico. Harto de huir, sobre todo de si mismo, da ordenes a sus escoltas para que reduzcan la marcha, con la consiguiente desesperación de María Antonieta. Como se sabe, son capturados y conducidos a Varennes. El precio que ha de pagar el rey por la liberación de su pueblo es su cabeza...”

¡Rediós, que cosas tan raras escribe este tío!. De mañana no pasa, llevaré los papeles al Comandante.

Villaconejos del Encinar, 15:15, jornada 4 y colofón.

Por fin h’entregao los papeles. Bien sabe Dios las ganas que tenía de quitármelos d’encima, porque si no, m’había vuelto loco de remate. Han venío al bar el cabo y el número de la Guardia Civil y se les he dao. Nos hemos tomao una chiquita juntos, hemos hablao un rato de cómo s’apresenta la cosecha d’este año, y adespués el cabo, mu fino y educao, m’ha pedío que les acompañara al cuartelillo.

Esta mañana s’han encontrao al Venancio, junt’al’acequia grande, con la cara reventá por un tiro d’escopeta.

En Vigo, a 3 de Marzo de 2.004

colofón.

(Del lat. colŏphon, -ōnis, y este del gr. κολοφών, término, fin).

1. m. Impr. Anotación al final de los libros, que indica el nombre del impresor y el lugar y fecha de la impresión, o alguna de estas circunstancias.

2. m. Remate, final de un proceso. El último capítulo, redactado por Antonio, puso un brillante colofón al relato.

La fabelo sekvas - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)


Fecha Estelar 49935,21

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Después de unas horas de descanso – acompañado por el primer oficial, Riker – he tomado la decisión de enviar una expedición a la superficie del planeta. El exhaustivo recorrido que la nave ha realizado sobre el planeta nos ha mostrado que existen ciudades en él. Pretendemos visitar una de ellas, no sin antes asegurarnos que dicha empresa no comporta ningún peligro.

La compañía de exploración saldrá de la nave en 5 horas, 40 minutos y 23 segundos, y estará compuesta por los siguientes tripulantes:

Al mando, William T. Riker, primer oficial del “Enterprise

Data, oficial científico.

Doctor Beverly Crusher, oficial médico

Mister Spock, representante de Vulcano en el “Enterprise”.

De acuerdo con la computadora, este es el mínimo número de personas que es necesario para efectuar un examen del planeta, y el máximo en lo que a seguridad se refiere.

Fecha Estelar 49939,21

Informa William T. Riker , Primer oficial de la nave de la federación “Enterprise”.

(Según transcripción del dictado de viva voz al equipo de grabación de bolsillo)

Tal como estaba previsto, el teletransportador nos ha situado en la superficie del planeta, a 5 kilómetros aproximadamente de una ciudad. De acuerdo a los patrones a los que estamos acostumbrados, se trata de una extraña urbe. Destacan, a lo lejos, las imponentes cúpulas de lo que bien podrían ser edificios religiosos. Asimismo, unas imponentes murallas circundan todo el perímetro del poblado.

Hemos decidido acercarnos muy despacio, intentando recopilar información sobre la ciudad. A tal efecto hemos lanzado un minisatélite de observación que se ha situado sobre esta, a una altura de dos kilómetros, equipado con una cámara de altísima definición capaz de contar los piojos que tiene en la cabeza (Del resto no procede transcripción) .

A medida que pasaba el tiempo nos ha ido llegando información proporcionada por el satélite. Este nos ha desvelado algo que ya sospechábamos: La ciudad es grande. Además nos hemos hecho cierta idea acerca de sus habitantes.

La urbe se halla poblada por una raza alienígena de elevada estatura y aspecto humanoide. Tienen las orejas puntiagudas, los ojos en forma de almendra y son de tez pálida. Parecen, en general, menos corpulentos que el ser humano medio. Un somero examen morfológico por parte del Doctor Crusher, a partir de las imágenes recibidas, parece mostrar que están dotados de gran agilidad y viva inteligencia.

Comienza a anochecer. Hemos decidido montar las tiendas para pernoctar. Cuando amanezca esperamos continuar recopilando información.

Interrumpimos unos instantes la emisión de este escrito para dar paso a la publicidad:

Oh, mousse de yogur, con textura inconfundible y sabor irresistible...

Leche, cacao, avellanas y azúcar...

¿Te gusta conducir?.

Bienvenido a la semana fantástica de...

Ahora con mas bífidus activo...

Pague dos y llévese tres...

La chispa de la vida...

¿A que no sabes que coche tengo, eeeh?

Hay cosas que podrás mantener, o no. La temperatura de tu coche sí.

Tomatitos. Pero esta ensalada no sabe como la mía.

¡Jroña Kejroña!. El yogur griego...

Fecha Estelar 49940,47

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Según transcripción de la grabación interna realizada en circunstancias de emergencia)

Sin saber muy bien como, hemos sido sorprendidos, al amanecer, por un comando de los seres que el primer oficial Riker ha descrito en un informe anterior. A pesar de la barrera electrónica que circundaba nuestro campamento, a pesar de los detectores de presencia y de sonido instalados junto a nuestras tiendas, han conseguido entrar burlando todas nuestras medidas de seguridad.

Han actuado rápidamente. Solo nos hemos despertado en el momento en que varios de ellos comenzaban a sujetarnos para evitar que escapáramos. Después nos ha amarrado fuertemente con cuerdas. Como medida de precaución adicional han desconectado el Rastreador, que nos mantenía en comunicación con el “Enterprise”, y han apagado el resto de aparatos electrónicos. Acto seguido nos han montado en un carro conducido por seres similares a los caballos de la Tierra. No deja de ser curioso que la evolución, a pesar de seguir caminos distintos, aporta soluciones semejantes ante problemas y entornos similares.

Hemos llegado, una hora después, al interior de la ciudad. Una vez allí hemos sido conducidos a un edificio enorme. No se conjeturar el uso al que normalmente está dedicada la construcción, aunque no tiene el aspecto de ser una cárcel, como podría pensarse.

Nos han desatado. El jefe de los extraños seres (He escuchado varias veces en su conversación la palabra Elf. Quizá es el nombre con el que se autodesignan) ha ordenado traer comida para nosotros. A pesar de la brusquedad con la que fuimos expulsados de nuestro campamento no parecen hostiles.

Una vez saciado nuestro apetito, se ha abierto una de las puertas laterales. Por ella ha aparecido un nuevo ser: Una mujer menuda de ojos vivaces.

Fecha Estelar 49941,21

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabación de la conversación mantenida entre los miembros de la tripulación y la mujer)

MUJER – ¿Cómo están señores?.

RIKER – Bien, ¿Y usted?. Soy William T. Riker, primer oficial de la nave de la Federación “Enterprise” .

MUJER – Y yo la Reina de Saba. Vamos, señores, ustedes pretenden confundirme. ¿Riker, eh?. Y su capitán se llama Jean-Luc Picard, ¿no es así?

RIKER – Así es. ¿Cómo lo ha sabido?

MUJER – Vamos, déjense de bromitas. ¿O me van a decir que nunca han oído hablar de la serie de televisión Star Trek ?

RIKER – Señorita, no se que pensar. Nunca he oído hablar de esa serie

MUJER – Está bien. Después de las cosas raras que me han ocurrido en este tiempo, estoy dispuesta, aunque a regañadientes, a aceptar lo que me dice. Yo, en realidad, me llamo Patricia. Patricia Keks.

Fecha Estelar 49941,22

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Continúa la grabación de la conversación mantenida entre los miembros de la tripulación y la señorita Keks)

KEKS – Permítanme que les cuente mi pequeña historia. Yo trabajaba, en la ciudad de Nueva York, como empleada del propietario de la empresa de Soluciones Informáticas MegaChof. Soy ingeniero de telecomunicaciones. La mejor en mi especialidad.

Puedo decir con orgullo que éramos los líderes del mercado, pues la mayor parte de los ordenadores del mundo tenían implementado nuestro sistema operativo. Gracias a quien es mi jefe (o era, ya no estoy segura), el cual responde al nombre de Bill. Seguramente les suena el nombre. Es el hombre mas rico de su país, aunque las malas lenguas afirman que se traía entre manos turbios manejos que podrían poner al mundo al borde del colapso. Una extraña visita que realizó a Ámsterdam, jalonada de extraños y no bien aclarados incidentes, desató todo tipo de rumores entre los empleados de la firma. Hilando cabos y ayudada por la información que aquí he recibido, he llegado a la conclusión de que se trata de un hombre que podría, de forma inminente, terminar con la civilización, tal como la conocemos.

Pero eso ahora no viene al caso. El caso es que ahora me encuentro aquí, en este extraño planeta, acompañada por estos raros seres que ustedes ven, y que responden al nombre de elfos. Llevo un año en este planeta y he aprendido su lengua con bastante fluidez. Creo que ellos quieren contarles algo, y yo voy a actuar como traductora. Les presento al elfo Caranthir.

Fecha Estelar 499341,25

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabación del informe del elfo Caranthir. Traduce, amablemente, la señorita Keks)

CARANTHIR – Buenos días, señores. Debo disculparme, antes que nada, por la manera brusca en que ustedes han sido traídos hasta aquí. Les ruego acepten mis excusas.

RIKER – Puesto que no hemos sufrido ningún daño, queda usted excusado. Pero dígame : ¿Por qué razón hemos sido conducidos hasta aquí?

CARANTHIR – Permítame, señor, que le cuente la manera en que la señorita Keks llegó hasta aquí. Ha de saber que, hará cosa de 25 años (Ha dicho en realidad 35 laviir. Cada laviir equivale a 0,714 años humanos), uno de nuestros más prometedores científicos ideó uno de los mayores avances en comunicaciones que ustedes puedan imaginar. En esencia se trataba de lo siguiente: En un pequeño tubo de hierro, forrado en su interior y exterior para evitar interferencias, se introducía un cordel de mithril tensado (El mithril es uno de los metales típicos de este planeta), soldando mithril y hierro según se iba ampliando el tubo. El sonido se podía transmitir, así, a través de un cordel extremadamente tensado y sujeto a un pequeño cono amplificador de las vibraciones. Dado el carácter maleable del mithril, con una pequeña cantidad los herreros podían elaborar un hilo de varios metros de longitud y tender una red a lo largo del territorio. Al final del cordel se encontraban los conos amplificadores (Los vasos, en la lengua del vulgo). Y aunque los orcos se burlaban de nosotros llamando al tendido Graaj Borrr Grufj (Ridículos Hilos Colgantes), la Red Cordelera supuso un gran avance en nuestras posibilidades de comunicación..

Uno de los máximos impulsores de esta tecnología fue el elfo Loríndol. Su Máquina de Cordel fue uno de los grandes hitos de la ciencia cordelística, al permitir mantener constancia escrita de la información enviada a través de la Red. De hecho, el éxito fue tal que, pocos años después se puso en marcha una megared que consiguió unir toda la Tierra Media. La red se conocía, y se conoce, bajo las siglas CCC (Cordeles Concertados para la Comunicación).

Desgraciadamente, en circunstancias no muy bien aclaradas, Loríndol perdió la razón. Embebido en la invención de un artefacto adivinador del pensamiento, comenzó a mostrar una conducta extraña. Se mostraba esquivo, huraño, irritable y nada sociable. Pero solo fuimos plenamente conscientes de su inestabilidad mental el día en que comenzó a hablar, sin que nadie fuera capaz de pararlo, de dos figuras altas y esbeltas, que portaban pesadas espadas, vestidas a la moda de tres Grunai atrás (Cada Grunai corresponde a un siglo y medio de la Tierra) y que se le habían aparecido como de la nada. Discretamente, se le fue retirando de la investigación. En la actualidad se halla internado en una casa de reposo.

Pero vamos a la parte más interesante de mi relato. Hace 7 laviir un joven prometedor, de nombre Madirath, retomó las indagaciones científicas del desdichado Loríndol y se empeñó en perfeccionar la máquina del pensamiento. Retomó las investigaciones en el punto en el que Loríndol las había dejado, y al cabo de poco tiempo había superado al Maestro.

Hace un laviir y medio sus investigaciones habían llegado a su fin. Había ideado un Casco Mental Mejorado (CMM) que le permitiría captar con claridad pensamientos procedentes de otros universos. El día de la prueba todo se dispuso con cuidado. Mil quinientos orcos, capturados ex profeso para este día, se pusieron a pedalear en los dispositivos que transformarían la energía mecánica en eléctrica para hacer funcionar el Casco.

Durante un tiempo el experimento fue viento en popa. Con el casco en la cabeza, el joven Madirath comenzó a recolectar información. El dispositivo impresor, mejorado por Madirath pero inventado por el genial Loríndol, comenzó a almacenar datos.

Pero algo se iba a torcer. Durante gran parte del día una sospechosa brisa había estado soplando, anunciando temporal. Nuestros meteorólogos aconsejaron postergar el experimento para otro día, pero Madirath no lo consintió. No ahora, cuando estaba recogiendo los frutos de su esfuerzo

Y una violenta tormenta se desató, como nunca se había visto por estas tierras y como es dudoso que se vuelva a ver. Un viento huracanado azotaba los campos y amenazaba con echar las casas abajo. Los dispositivos conectados al CMM comenzaron a vibrar de forma terrible. Los orcos comenzaron a mostrar signos de impaciencia y miedo.

A partir de aquí los acontecimientos se precipitan. Catorce rayos salieron simultáneamente y contra todo pronóstico de sendas nubes, y fueron a impactar sobre el casco de Madirath. Aterrados, acudimos corriendo en ayuda del joven elfo. Cuando llegamos allí nos percatamos de que éste había desaparecido. En su lugar, tiznada, mugrienta, aterrorizada, con la ropa hecha jirones, y con el CMM ajustado en su cabeza estaba la señorita Keks.

Fecha Estelar 49941,42

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Grabando la continuación de la conversación)

KEKS – Ahora ya saben como vine a parar aquí. Un día, como otro cualquiera, acababa yo de llegar a mi despacho, con la idea de encontrar absurdas correlaciones estadísticas dentro de una partida de ajedrez, cuando de repente mi despacho pareció venirse abajo. Una sucesión de potentes luces desfiló ante mí, y un ruido de mil demonios amenazaba con ensordecerme. Incapaz de soportar la barahúnda, perdí el sentido. Cuando desperté, como ya saben, me encontré aquí. Me imagino que el desventurado Madirath se encuentra ahora mismo vagando por Nueva York.

En otro momento les contaré mis peripecias personales en este apartado lugar. Quiero ahora hacerles notar que nuestro mundo está en peligro, en pleno siglo XXI.

MR SPOCK – Perdone que la interrumpa. Dice usted que en el siglo XXI, tiempo en el que usted vive, el mundo está en peligro. Pero nosotros venimos del siglo XXIV, y el mundo no parece haber sufrido ninguna convulsión importante. ¿Cómo es posible que en su siglo el mundo pudiera haber sufrido una catástrofe si nuestros historiadores no tienen noticia de ella?

KEKS – Yo no veo las cosas como usted. Es perfectamente posible que, en la línea de tiempo en la que ustedes viven, la Tierra sea un mundo prospero. Sin embargo, no me cabe la menor duda de que alguien tuvo que salvarlo. Si no lo hacemos así y ustedes consiguen volver a la Tierra y a su siglo , estoy segura de que al regresar lo encontrarán en ruinas.

Afortunadamente disponemos de bastante material para hacernos un juicio de lo que podría ocurrir. Durante las dos horas en las que Madirath estuvo conectado al casco, consiguió – a sugerencia de Caranthir, que ya había tenido un leve contacto psíquico con él – robar los pensamientos de un tal “Bill”. Ya se imaginan ustedes quien es. Toda la recopilación de sus ideas quedó grabada en el dispositivo impresor. En otro momento les pondré al tanto de esta información. Pero les aseguro que los planes de mi ¿ExJefe? son temibles.

RIKER – ¿Y que pretende usted hacer?

KEKS – No se como, pero debemos volver a la Tierra, al siglo XXI. El único modo de volver que se me ocurre consiste en reproducir artificialmente las condiciones del día en que llegue aquí. Hemos de seleccionar a los miembros de una tripulación, que se conectarán sendos CMM, y hay que aportar a cada uno de estos cascos una energía equivalente a la de catorce rayos. He estudiado con detalle todo lo que quedó registrado en los aparatos de medición durante ese día La energía desprendida por los catorce rayos corresponde a la que bastaría para alimentar a la ciudad de Nueva York durante un breve tiempo. En las condiciones en las que nos encontramos, creo que mi proyecto es inviable.

DATA – Señorita, yo que usted no sería tan pesimista. Creo que eso puede arreglarse. Pero antes de explicárselo, dígale al señor Caranthir que permita que el primer oficial Riker conecte el Rastreador y se comunique con el “Enterprise”. Explíquele primero qué es una nave espacial.

Fecha Estelar 49941,93

Informa el androide Data, oficial científico de la nave de la federación “Enterprise”.

(Continua la conversación)

DATA – Mientras el oficial Riker se pone en contacto con la nave, permítame explicarle lo que pretendo hacer.Verá, señorita. De acuerdo con la famosa ecuación de Einstein E = mc², la materia no es mas que la forma comprimida de la energía. O, visto de otra forma, la energía es una forma expandida de la materia.

KEKS – Efectivamente.

DATA – Pues bien, al transformar un gramo de materia en energía, obtenemos suficiente como para alimentar a una gran ciudad durante un cierto tiempo

KEKS – No se de que forma pueden transformar un gramo de materia en energía, sin que haya pérdidas

DATA – Confié en mi, señorita. Le daré los detalles técnicos mas tarde. Baste decir que en el siglo XXIV tal cosa es posible.

Si conseguimos que esa energía se concentre en forma de luz coherente, podemos dirigirla a un punto específico. De hecho, ese es el principio del armamento del “Enterprise”.

Se trata, pues, de generar un láser cuya energía sea la resultante de multiplicar el número de personas que viajaran en la expedición por la energía producida en su momento por los catorce rayos que impactaron sobre el casco de Madirath y dirigirlo al lugar adecuado.

KEKS – ¿Y a que estamos esperando?

Fecha Estelar 50025,18

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz al dispositivo de grabación portátil).

Ha llegado por fin el día. Después de que el señor Riker tranquilizase los ánimos de la tripulación, que temía por los expedicionarios al no haber tenido noticia de ellos en un cierto tiempo, y después de que el señor Data reprodujese la conversación mantenida con la señorita Keks y el elfo Caranthir, he decidido llevar a cabo el plan ideado por el señor Data para transportarnos hasta el siglo XXI.

Está todo preparado. La señorita O’Neil y yo acabamos de descender mediante el teletransportador a la superficie del planeta. Nos unimos, pues, a la expedición que viajará tres siglos atrás en nuestro tiempo, la cual constará del siguiente personal:

Al mando. Capitán Jean Luc-Picard, comandante de la nave “Enterprise”

William T. Riker, primer oficial

Sara O’Neil, oficial de Seguridad.

Data, oficial científico.

Doctor Beverly Crusher, oficial médico.

Caranthir, Notable entre los elfos.

Patricia Keks, representante de la Tierra del siglo XXI

Da un poco de risa ver a Caranthir con el disfraz que le hemo proporcionado. Embozado parece un hombre, es cierto, pero un hombre risible.

Estamos sentados ya, con los cascos ajustados en la cabeza. No negaré que me encuentro un poco nervioso, pues nunca se puede asegurar que todo saldrá bien.

El señor Data, impasible, está a punto de dar la orden.

– Atención, “Enterprise”. ¡Fuego!

La fabelo sekvas - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

Fecha Estelar 49856,25.

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hoy hemos tenido un mal encuentro con los Klingon. Nos encontrábamos cerca del agujero negro BH-31415926, muy cerca de su horizonte de sucesos, estudiando la formación de pares protón-antiprotón en dicho horizonte. De repente, sin que los sistemas de seguridad hayan detectado su presencia, ha aparecido una nave frente a nosotros, como salida de la nada, y ha comenzado a disparar. Teníamos, en ese momento, bajados los deflectores, y ese primer ataque ha causado graves daños en el fuselaje de la nave. Gracias a la rápida intervención de los equipos de emergencia los perjuicios no han sido mayores.

Yo estaba en aquel instante, en mis aposentos, discutiendo diversos proyectos, de trabajo, con la teniente O’Neil. Al oír la señal de alarma hemos dejado inmediatamente los asuntos que teníamos entre las manos y hemos acudido al puente de mando.

Aquello parecía la antesala del infierno. Unos cuantos cables se retorcían espasmódicamente, echando chispas. Mientras, los equipos de extinción pretendían extinguir algunos pequeños incendios causados por el ataque de los Klingon. Grandes trozos de metal, que antes habían ayudado a conformar el techo, se habían derretido y caído después en la sala de operaciones. El personal parecía aturdido, y no parecía fácil imponer allí el orden. La teniente O’Neil se ha hecho idea de las circunstancias enseguida, y de modo enérgico ha comenzado a impartir las órdenes oportunas. En mi nombre y con mi visto bueno, naturalmente.

De repente una voz angustiada nos ha informado de lo que estaba ocurriendo.

– ¡Capitán, caemos hacia el agujero negro!

A partir de ese momento nadie sabe lo que ha ocurrido. Todos hemos notado una fuerte presión en nuestros órganos internos, como consecuencia de la intensificación del campo gravitatorio. Después, nos hemos desmayado.

Fecha Estelar 49872,18

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hemos permanecido sin sentido durante bastante rato. He sido el primero en recuperar la consciencia y me he precipitado a socorrer a los miembros de mi tripulación. Al cabo de media hora la situación había vuelto a sus cauces, aunque hemos tenido que lamentar dos muertes. Los pobres no han conseguido soportar el impacto gravitatorio y sus órganos internos se han comprimido, como cuando uno aprieta un perrito caliente con mucha salsa y.... Bueno, mejor no entrar en detalles.

Una vez normalizadas, en lo que cabe, las condiciones, le he pedido a la computadora que hiciera una evaluación de los daños ocasionados. Desviándome un poco, es curioso que el idioma que una vez fue creado con la idea de propagar, jaja, los ideales universales de paz, jaja, y concordia, jajaja, entre los hombres sirva ahora para alimentar a una computadora cuando queremos comunicarnos de forma confidencial con ella. ¡Pandilla de piraos, una lengua artificial!. ¿Qué (Lenguaje no adecuado) pretendían, que hablásemos todos en ese pastiche sólo apto para tripas electrónicas?. Pero a lo que iba. Le he pedido también que nos informara de nuestra situación en el espacio. Esta es la conversación que, sobre el particular, hemos mantenido:

[Examinando Archivos...]

[Insertando texto...]

KAPITANO JEAN-LUC PICARD – Saluton, komputilo. Mi estas kapitano Jean-Luc Picard, spacoŝipestro de la “Enterprise

KOMPUTILO –Kiel vi fartas, kapitano?. Kia vi deziras?

KAP – Mi deziras koni nian situon.

KOM – Mi ne konas nian situon, kapitano.

KAP ­ – Kiel eblas?

KOM – Kiel vi konas, kapitano, mi kapablas trovi nian situon per spektranalizo de tiuj steloj ŝajnantaj esti la plej proksimaj de ni. Per la spektra analizo mi kapablas rekoni kiuj stelo estas tiuj, kaj, kalkulante, eltrovi nia posizio. Vi konas ankaŭ, ke mi gardas spektran informaĵon pri milionoj el steloj en nia galaksio. Tamen, mi trovas neniu stelo, kiu spektro koincidi kun iu kiuj mi gardas en mia datenbanko.

KAP – Kion tio signifas?

KOM – Ho... Tio signifas ke ni povus esti ajnloke en la universo. Tamen, estas iu strange.

Vi scias, kapitano, ke en nia universo la pliparto el steloj estas malproksimiĝanta reciproke. Tio signifas ke, laŭ la aktualaj teorioj, la universo estas etendanta. Tamen, ni estas en Universozono kie okazis male. Tio estas, ke la plej granda parto el steloj, anstataŭ malproksimiĝi, proksimiĝas.

KAP – Sekvu

KOM Povus esti, ke ni estus en loko de nia universo kie okazis tiel . Sed, mi trovis ke estas malgrandeta diferencoj en la ĥemieco tiuloke kiuj faras pensi al mi alimaniere. Tio, plu la fakto la stelojn proximiĝi anstataŭ male kaj la fakto, ke ni estis tombita en nigra tr,o, faras pensi al mi, ke ni estas en alia universo.

KAP – Fulmotondro! Kiu vi ĵus diras?

KOM Kapitano, mi dezirus malpravi, sed mi kredas ke ni estas en malfacilega situacio.

[Fin de inserción]

[Rutina de traducción automática en marcha]

CAPITAN JEAN-LUC PICARD – Saludos, computadora. Soy el capitán Jean-Luc Picard, comandante de la nave espacial “Enterprise”.

COMPUTADORA – ¿Cómo está , capitán?. ¿Qué es lo que desea?

CAP – Deseo conocer cual es nuestra situación física.

COM – No conozco nuestra situación física, capitán.

CAP – ¿Cómo es posible?

COM – Como usted sabe, capitán, soy capaz de encontrar nuestra situación física por medio del análisis del espectro de aquellas estrellas que parecen estar más próximas a nosotros. Mediante el análisis del espectro soy capaz de reconocer que estrellas son estas, y, calculando, de encontrar nuestra posición. Usted sabe también que guardo información de los espectros de millones de estrellas de nuestra galaxia. Sin embargo no encuentro ninguna estrella cuyo espectro coincida con alguno de los que guardo en mi base de datos.

CAP – ¿Qué significa esto?

COM – Bien... Esto significa que podríamos estar en cualquier parte del universo. Sin embargo, hay algo extraño.

Usted sabe, capitán, que en nuestro universo la mayor parte de las estrellas se están alejando, unas de otras. Esto significa que, según las teorías actuales, el universo se está expandiendo. Sin embargo, estamos en una zona del universo donde ocurre lo contrario. Es decir, que la mayor parte de las estrellas, en vez de alejarse, se aproximan.

CAP – Continúa.

COM – Pudiera ser que nos hallásemos en una zona del universo donde ocurre eso. Pero he encontrado una muy pequeña diferencia en la constitución química de este lugar que me hacen pensar otra cosa. Esto, mas el hecho de que la mayor parte de las estrellas se estén aproximando en lugar de alejarse y el hecho de que nos hayamos caído dentro de un agujero negro, me hace pensar que estamos en otro universo.

CAP – ¡Rayos y truenos!. ¿Que acabas de decir?

COM – Capitán, desearía equivocarme, pero creo que estamos en una situación muy difícil.

[Fin de rutina de traducción automática]

Fecha Estelar 49901,39

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Llevamos unos días vagando por este universo desconocido, probando distintos rumbos, intentando encontrar un planeta que reúna las condiciones necesarias de habitabilidad, de forma que podamos descender. Como siempre, hemos dejado que la computadora haga el trabajo.

Mientras tanto, los miembros de la tripulación, aparte de atender los trabajos habituales de mantenimiento, tratamos de matar el rato lo mejor que podemos. Y hemos continuado así durante varios días. Y al fin, cuando menos lo esperaba, he recibido el siguiente mensaje de la computadora:

– Mi eltrovis stelan objekton ŝajnantan loĝeblan planedon. Ĉu vi kursas tien? (He encontrado un objeto estelar que parece un planeta habitable. ¿Ponemos rumbo hacia allá?)

Jes, kompreneble! (¡Sí, por supuesto!)

Segundos después, hemos entrado en el Hiperespacio.

Fecha Estelar 49915,76

Informa Jean-Luc Picard, capitán de la nave de la Federación “Enterprise”. (Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Hemos llegado a los alrededores del planeta que la computadora designó como posiblemente habitable. Ahora estamos seguros de que lo es, pues los análisis de concentración de gas metano, oxigeno y dióxido de carbono así lo indican (Es raro que un universo paralelo, salvo pequeñas diferencias solo detectables mediante un análisis exhaustivo, tenga la misma estructura química que el nuestro). Todos los detalles técnicos están grabados en el disco duro de la computadora.

Nuestro objetivo ahora es determinar si el tal planeta alberga vida inteligente. No queremos descender allí a ciegas, sin saber si una panda de (Palabra inapropiada, que no aporta información) alienígenas nos va a achicharrar en cuanto bajemos.

A tal efecto hemos comenzado a orbitar en torno al mundo cartografiando su superficie. Con nuestras cámaras de plasma estamos seguros de poder explorar hasta su último resquicio, de forma que no haya lugar para las sorpresas.

Durante estos días hemos acumulado mucha tensión, debido a la incertidumbre de encontrarnos en un universo que no conocemos. Creo que hoy me tomaré unas horas de descanso.

Fecha Estelar 49924,33

Informa Mr.Spock, Representante del planeta Vulcano en la nave de la Federación “Enterprise”.

(Según transcripción del dictado de viva voz a la computadora).

Por encontrarse el capitán indispuesto (según parte médico), me he convertido en el encargado de redactar este informe, al hallarse también enfermo el segundo de a bordo, el oficial William T. Riker. El padecimiento que ataca al capitán y al primer oficial se caracteriza por una absoluta falta de equilibrio, un aliento fétido y una completa incoherencia a la hora de elaborar un discurso. Por no citar esos horrorosos estallidos emocionales que provocan que ambos se abalancen sobre mí, llamándome “Mi queriiiido Spock.” . Algún miembro de la tripulación ha llamado “moña de espanto” a esta extraña patología.

Pero bien, vamos a lo que importa. Terminada que fue la exploración del planeta descubrimos, para nuestra sorpresa, que este estaba habitado, posiblemente por una civilización con un grado no avanzado de tecnología.

El capitán ha dicho: “Baaaaajemosh inmediaatamente”, pero hemos conseguido convencerle de que es absolutamente necesario tomar todas las precauciones posibles antes de arriesgarse a una expedición de esas características.

Conexiones - 2

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

V

Dol Amroth es una ciudad fortificada, no en vano, dos generaciones atrás fue asaltada y sitiada a fuego y espada por las hordas del Señor Oscuro. Permanecen las murallas, las atalayas y fortificaciones, como un vestigio. Se monta guardia pero es más para prever altercados que por miedo a algún invasor que prácticamente ya no existe: aún el Harad está próximo y los sureños nunca han sido completamente dominados por los gondorianos. La ciudad ha sufrido una transformación más que sutil con los años, las torres se confunden con las chimeneas de las fundiciones del metal de mithril. Los tubos de cordel aquí y allá hacen de la contemplación de la ciudad unas líneas desdibujadas.

Aquí vive nuestro protagonista Lorindol. Siempre ha sido un entusiasta de la nueva tecnología que inunda el Reino de Gondor, desde que de pequeño, vinieron a instalar el cordel a su casa. De hecho, ha dedicado sus esfuerzos en imaginar, en crear máquinas que ayuden en la prosperidad del Hombre. Cuando era joven, fue a la capital a una reunión con el consejo científico del Instituto de Ciencia Sarumánica, los sabios le descubrieron una realidad difícil de aceptar y en la que nunca ha creído completamente. Allí recibió el encargo de diseñar una máquina que leyera el pensamiento, ¿con qué propósito?, los sabios nunca se lo llegaron a revelar claramente pero sospechaba que con ella podrían interceptar pensamientos dañinos provenientes del ¿universo paralelo?, ¿realidad alternativa?... era mejor decir simplemente “el otro lado”.

A esto nuestro joven Lorindol dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo, se olvidó de sí mismo y de lo que le rodeaba, perdió amigos, familiares. Creó ingenios a cada cual más ingenioso que facilitaron muchos quehaceres de la vida cotidiana, pero muchos, muchos otros fueron usados por Gondor en el dominio militar de la Tierra Media. Y nuestro joven Lorindol ganó respeto entre los suyos y su fama llegó a todos los pueblos, incluso a los Acebos de Eregion.

Pero siempre recurrió una y otra vez al mismo proyecto: la máquina para leer el pensamiento, le obsesionaba. Sus experimentos fueron originando rumores que en un principio se acallaron dada su abierta genialidad, pero Lorindol se tornó esquivo, evitaba a la gente y dejó de ir a las tertulias del Café de los Filósofos Muertos donde notaron su falta y sus opiniones prudentes. Los rumores crecieron, decían que frecuentaba el mortuorio y conectaba a las cabezas de los muertos extraños aparatos metálicos; se le podía ver a veces en la madrugada encaramado en las murallas con el cuello estirado como mirando a lo lejos, pero no miraba, torcía la cara y colocaba su mano en la oreja como intentando escuchar, como si oyera el viento… o voces dijeron las gentes. Cuando le dirigían la palabra, Lorindol se adelantaba y no dejaba terminar las frases, intentando adivinar lo que iba a decir el otro, y casi siempre fallaba. En lo más alto de su torre-laboratorio se veían luces todas las noches, y humo negro, incluso dicen que lo vieron en un día de tormenta encaramado al tejado con una vara metálica riendo estruendosamente cuando desde abajo se paraban a mirarlo. Y se hizo viejo, y su mirada se volvió torva. Y su fama se apagó en un susurro y le llamaron loco… y algunas cosas peores.

Y esto también se supo en Eregion.

VI

Alsandir agitó a Jota Treeks con suavidad y luego más enérgicamente hasta que sus gruñidos empezaron a tomar cierto sentido y convertirse en palabras vocalizadas. Cuando la mirada de Treeks se fijó en un punto en concreto pareció estar despierto, y Alsandir le exclamó:

- ¡¡A. ha desaparecido!!

Treeks carraspeó con fuerza aclarando su voz.

- Tranquilo muchacho, si conocieras a A. tan bien como yo sabrías que no hay por qué preocuparse. Demonios, un poco fuerte el aguardiente, ¿eh?

A pesar de la quietud de Treeks, Alsandir insistió en salir en busca de A. por las calles de Ámsterdam. Treeks lo condujo por los sitios a los que había llevado a A. en su última visita a Holanda afirmando alegre con una sonrisa que “sin duda A. los habrá echado de menos”: los más conocidos Coffee Shops de la capital, la calle roja o la plaza de Dam donde Treeks insistió en hacer una parada para recuperar fuerzas.

Ni rastro de A. ni de los hombres de negro. Y Alsandir seguía con esa palabra en la boca, cosa en la que casi no había tenido tiempo de preocuparse, pero si lo pensaba estaba seguro de que tenía alguna relación.

VII

A. se encontraba solo en una habitación cerrada sin ventanas, una mesa, tres sillas y un gran espejo que reflejaba la sala era lo único que se podía encontrar en ella. A. era aficionado a las películas policíacas y esto no distaba mucho de una sala de interrogatorios. Si algo le habían enseñado las largas horas en el cine es que debía mantenerse firme, declararse inocente y decir que se atenía a la segunda enmienda. Recibió extrañas visitas, hombres con marcado acento norteamericano –le hablaban en francés- vistiendo largas túnicas negras que le cubrían el cuerpo, especialmente el rostro, le sometieron durante interminables horas a una batería de preguntas y acusaciones:

Que si era un agente, a lo que poco después añadieron si “quería ser un agente doble”.

Pero después vino una mujer con acento ruso y patentes habilidades interrogatorias; le habló de los universos paralelos, del peligro que corría el mundo, y que ellos trataban de hacer lo mismo que él: evitar que ambos mundos se interconectaran de tal forma que acabaran solapándose el uno sobre el otro.

¿Cómo podían estar al tanto de esto?, ¿quiénes eran?, ¿quién será este Bill que me suena tanto?.

VIII

Lorindol trabajaba en su torre-laboratorio todas las noches, hoy tenía una nueva idea que aplicar a su experimento. Animoso se colocó el dispositivo de ‘Lectura Mental’, una serie de hierros amoldados a la forma de un cráneo, ovalados de tal forma que captaran la longitud de onda mental y conectados entre sí por medio de una membrana de hilo de mithril que la amplificaría. Hasta ahora el ingenio no había funcionado, lo único que conseguía al colocarse el aparato era un insoportable zumbido en la cabeza que le producía punzadas de dolor insoportable. Se agitaba entonces y gritaba con todas sus fuerzas, gritaba su nombre, su nombre bien pronunciado en la Antigua Lengua de los elfos, LorIndol, pues desde pequeño cuando había recibido su don más preciado como regalo había tenido que soportar la ignorancia del populacho que pronunciaba su nombre mal, Lorindól. Y esto conseguía ponerle de los nervios.

De nuevo el dolor en su mente, de nuevo se encontró gritando. Pero aún con la vista nublada pudo distinguir en la habitación dos figuras que antes no estaban, altas y esbeltas, erguidas y con pesadas espadas. Poco a poco fue fijando la vista y distinguió los ropajes, verdes y marrones parecían acomodarse al entorno tomando los colores que le rodeaban para que quien la portara pasara desapercibido. Descubrieron su rostro y sus rasgos eran finos y delicados, maculados, pero la mirada era grave y en ella se veía la profundidad y sabiduría que da el recorrer de muchos años, y sus orejas eran ligeramente puntiagudas.

Tuvo un vago recuerdo de su juventud, cuando de camino a Minas Tirith se cruzó con un jinete del que no supo nada pero que algo le decía que volvería a verlo. Por supuesto había visto en la escuela muchos dibujos de elfos, antiguos Señores de la Tierra Media, aliados de Gondor en los tiempos de guerra y penuria, sabios, poderosos.

- Almarë LorIndol –dijo uno de los elfos con voz suave.

El oír su nombre dicho bien y dicho sin un rastro de acento que mancillara la hermosa lengua de los elfos le causó un gran placer y fijó su atención más en el elfo. Inmediatamente sintió algo nuevo, todavía con el dispositivo de Lectura Mental sintió un leve contacto, como dos piezas dentadas que encajan a la perfección. No leyó los pensamientos del elfo como esperaba, ni sus recuerdos le vinieron a la mente como suyos, más bien fue como si su propia mente se abriera para que una mano invisible se alargara y si quisiera tomara de ella lo que deseara.

Para el elfo sin embargo fue muy diferente, se llevó las manos a la cabeza como presa de un súbito y gran mal y se encogió sobre sí mismo cayendo al suelo, su compañero se inclinó sobre él pero viendo el peligro en el que se encontraban se giró hacia Lorindol y desenvainó con rapidez la espada, le encaró y avanzó y se habría echado sobre él si Lorindol no hubiera sentido miedo, agarrando su bastón y echado a correr; con la distancia notó como el Lector Mental perdía fuerza y el enlace moría.

Y a Eregion, días después, llegaron las noticias de lo sucedido en Dol Amroth.

Conexiones - 1

(Una historia de Alexandre Cambragol y Antonio Aladón)

I

- He de deciros amigos, y he de deciros con tino, que éste es hombre peligroso y de viles artimañas. Andaros con ojo pues, pero no le hagáis ningún mal, el corazón me dice que aún debe jugar un papel importante en esta historia.

Los mensajeros elfos recibieron las últimas instrucciones y se apresuraron a partir hacia Dol Amroth en el Reino de Gondor. Dejaron a un abatido Caranthir en el salón del trono de Eregion. Pocos habían visto así a su Señor, confundido, consternado, pero aún así decían su mano era fuerte y sus pensamientos claros. Tres noches atrás, Caranthir empezó a tener raros sueños, premoniciones pensaron en un principio, o quizá el pergamino orco del Harad de extrañas revelaciones le había afectado. Hablaba en esos sueños, decía sobre todo una palabra “Bill”. Los Sabios de Eregion afirmaron categóricos: Esa palabra no significa nada en ninguna de las lenguas de la Tierra Media. Para aquellos que respetaran a su Señor –y eran todos- no se atreverían a decir que eran delirios, así que se guardó un prudente silencio sobre los sueños. Y ante todo a Caranthir le dolía la cabeza, casi todo el día se quejaba ante sus médicos que no encontraban ningún mal y lo achacaron a la falta de descanso.

II

La resaca fue descomunal, Alsandir se levantó como pudo, pero ¿cómo pudo haber dormido en esa posición?, por supuesto le dolía todo hasta el último músculo de su cuerpo, y especialmente le dolía la cabeza. Miró a su alrededor… vasos en la mesa, botellas del mejunje de Treeks, ¿cuánto habían bebido?. Treeks en un principio había insistido en contarlas para comprobar quien bebía más, acabó desistiendo cuando dejó de saber contar. Dormitaba ahora en el suelo junto a una silla caída. A. no estaba, Alsandir en un esfuerzo ordenó sus pensamientos… ¿no era cierto que A. apenas sí había bebido?, rellenaba su copa con la más amplia variedad de zumos de frutas tropicales, alguna manía suya había pensado Alsandir, cuando Treeks le insistía para probar este “aguardiente de los pozos de Odense”, A. aceptaba y con educación mojaba los labios.

- Ah, mi buen A. –pensó Pers-, has querido mantener la cabeza fresca.

¿Dónde estaba ahora A.?. Alsandir pensó en los hombres de negro, ¡cielos!, deben rondar por ahí fuera buscándonos. Cuando intentó llamar a su amigo con la esperanza de encontrarlo en la casa notó la voz muy pastosa y sólo pudo salir una palabra de su boca:

- L…o…r…Í…n…d…o…l

A pesar de que la palabra era extraña para él supo sin pensarlo que era llana y que la sílaba fuerte era la segunda.

III

Bill dio órdenes a la recepción del hotel de no ser molestado bajo ninguna circunstancia. Estaba enfrascado en las conclusiones a las que la señorita Keks había llegado sobre la partida de ajedrez entre A. y Alsandir y que le había hecho llegar por e-mail la noche anterior. La primera conclusión a la que él mismo llegó era que evidentemente tendría que mejorar su programa de búsqueda BILL; la inteligencia humana, aunque imperfecta, falta de concentración y en sí misma falta muchas veces de propia inteligencia, sí disponía de algo que los ordenadores y programas que Bill diseñaba no alcanzaban: intuición. Pondría a trabajar en ello a varios cientos de personas, crearía un sistema basado en la intuición, una inteligencia artificial claramente intuitiva.

Lo anotó en su PDA en “tareas pendientes” y siguió discurriendo.

Sin duda A., de alguna forma era un agente, alguien más arriba le daba instrucciones pero su camino no era muy diferente al que Bill y los Eruditos seguían. Por sus propios motivos, A. había influenciado a Alsandir para evitar el trabajo de éste en el campo de la fantasía. Podrían contar con él si lograban influenciarlo.

El ajedrez requiere concentración, eso decía Keks, pensamientos concentradísimos en un instante para cada movimiento, un auténtico latigazo neuronal. El momento idóneo para abrir tu mente a los impulsos del otro lado o hacerlos llegar, A. ha establecido algún tipo de conexión con seres del otro plano y actúa en la mente de Alsandir del mismo modo que un anuncio: poniéndote en la cabeza aquello que no quieres, no necesitas o en lo que ni siquiera has pensado. Muy listo, él no influencia, motiva: consigue que el sujeto piense que es él mismo el que ha decidido esto o aquello, la mejor forma de que permanentemente siga la dirección que pretendes; la antigua KGB –seguía el informe de Keks- desarrolló en Kiev ambiciosos estudios que demostraban la vulnerabilidad de la mente a influencias externas, lo que prueba…

TOC TOC

Bill levantó la vista del portátil en el que trabajaba y no pudo evitar una mueca de frustración, ¿no había dado órdenes explícitas de que no le molestaran?, hablaría con el director, compraría el hotel y lo cerraría.

Ni siquiera esperaron a que respondiera, abrieron la puerta y una figura se coló en su habitación.

- Bienvenido a Ámsterdam, Bill –dijo la figura con una vocecilla que le ‘motivó’ a Bill un extraño pensamiento: “si los ratones hablaran hablarían así”.

Reconoció esa voz en el instante después.

Donald era un hombre de estatura y complexión media, rondaba los 60 y se mantenía en buena forma, su posición lo requería, no podía dar muestra de la menor debilidad. Lo que le distinguía, evitando que su rostro rayara lo vulgar eran los ojos, pequeños, se escondían en sus cavidades, la mejor forma de definirlo es que causaban intranquilidad cuando se posaban en uno mismo, como si todas las opciones fueran sopesadas. No destacaba especialmente en la dialéctica, sus intenciones se mostraban antes incluso de que empezara a hablar.

Obviamente era uno de los Eruditos.

- Me empezaba a parecer raro que no vinieras a visitarme, Donald, verás, es de vital importancia que localicemos a A. y a Alsandir, y a ese nuevo hombrecillo que les acompaña, ¿cómo habías dicho que se llamaba?, Striks, sí.

- Treeks.

- Espero que tus hombres sean lo suficientemente competentes.

- Lo son.

- Eso espero.

- Puedes ser muy bueno con los ordenadores, Bill, pero déjame a mí estos asuntos. Hemos capturado a A. en un supermercado en el barrio antiguo. Y ya ha empezado a cantar, su verdadero nombre es Antoine –pronúnciese Antuán-, es francés o algo por el estilo.

Bill apagó el ordenador y cerró el portátil, pensó por un momento en la nueva situación, miró el rostro de Donald y estudió sus ojillos como si pudieran revelarle algo más, y sonrió.

- Quiero verle –dijo en un susurro.

IV

Las horas que preceden al amanecer es el momento que eligen los elfos para deambular por los caminos de la Tierra Media. Miran las estrellas y ven el mismo cielo que atrás podían observar, el mundo ha cambiado, se puede sentir en cualquier cosa que les rodea, su tiempo ha pasado. Pero más allá, en el firmamento, todo sigue igual.

- Ah, Elbereth Gilthoniel, Man cenuva métim' andú?.. elenillor pella

Es el momento elegido para internarse en las tierras de los hombres, pocos entre ellos guardan vigilia, y quien pudiera verlos pasar, una sombra en la noche, silenciosa, lo confundiría con parte de un sueño y poco tiempo lo recordaría.

- Si vanwa ná Eldamar isilmë lantalassë

Pero, ¿quién entre los hombres puede afirmar que un sueño es real?